Personalismo
Entiende las motivaciones de la gente, incluyéndote a ti misma. Empatía y manipulación. Tu humanidad desencadenada.
- Facultad
- Relación
- Límite
- ANSAnsiedad
- pruebas de habilidad
- 1,054
- Flujos
- 232
- Suena más cerca de
- Tú 20
Acondicionamiento
Acumulación primitiva
Reforzado
- PersonalismoLímite de habilidad
- +1
Disonancia
- PersonalismoLímite de habilidad
- -1
Fantasía de la edad de piedra
Reforzado
- PersonalismoLímite de habilidad
- +2
Disonancia
- PersonalismoLímite de habilidad
- -2
Frasco de rostros
Reforzado
- PersonalismoLímite de habilidad
- +1
Disonancia
- PersonalismoLímite de habilidad
- -1
Gira Mundial de Disculpas del 96
Reforzado
- PersonalismoLímite de habilidad
- +1
Disonancia
- PersonalismoLímite de habilidad
- -1
Escalera de dificultad
1,054Expedientes del caso
En el mundo
- "Clases de natación con Paulo", "La recolecta de basura ahora es QUINCENAL", "PERIQUITOS EN VENTA".CD 6
- Agua embotellada, barras de comida, toallitas húmedas. Suministros para una estancia prolongada.CD 6
- Espacio suficiente para que desconocidos coman juntos en un cómodo silencio.CD 6
- Esta es la caja de un bidé eléctrico con calentador de asiento incorporado.CD 6
- Grasa de papas fritas untada en la barbilla y luego en las mangas.CD 6
- Una fotografía de un enorme gato blanco.CD 6
- El volante promete tsunianas calientes recién inmigradas.CD 9
- La tapa del inodoro está levantada.CD 9
- Los adolescentes se quedan embobados en el quiosco de música, holgazanes e irreverentes.CD 9
- Un colchón detrás del puesto de música. El dueño vive aquí.CD 9
- Una línea telefónica que se anuncia con chicas reales.CD 11
Efectos de estado que afectan a esta habilidad
Voces en
232Estás frente a la estantería G una vez más.
El altar de Rotanev se encuentra intacto bajo su desgastado toldo de madera.
Parpadeas mientras el aire frío te pega en la cara. Poco a poco, las montañas se ven más y más grandes.
Regresas a los pantalones doblados.
"Me iré pronto, así que compra lo que necesites ahora".
Regresas al desierto.
El agua golpea suavemente contra el casco del bote. La puerta está firmemente cerrada.
Un estante inclinado, marcado con letras de molde grandes: "SUBGÉNEROS ODIADOS".
El mono sigue escondido entre las sombras.
Regresas a la pared grafiteada.
Despliegas el cifrado y recuerdas las instrucciones extraídas de la novela:
El escritorio está igual a como lo dejaste.
Vuelves a sacar el maniquí médico.
El cajón metálico se desliza casi sin hacer ruido, dejando al descubierto filas de carpetas de aspecto oficial.
RE-NO-TEL. El zumbido se siente venir desde una realidad completamente distinta.
"¿Ya estás de regreso, CASCADA? Quizá sea mejor que te apures, ¿no crees?".
La máquina de fax zumba en la distancia. Una sola hoja descansa sobre la bandeja, con un extremo doblado como un dedo que te llama.
"Por favor, si ves a Karolina, avísame".
"Sigo esperando, CASCADA. La losa se está enfriando".
"Shh".
Vuelves a la lista de residentes.
"Hola de nuevo".
Te acercas a tu doble. Un rastro delgado de baba oscurece la tela.
"La más solitaria... de las ciudades...".
"Ya se lo dije, señorita. No puede pasar por aquí. Busque otra entrada". Te aleja con un gesto.
Regresas a las fotografías enmarcadas.
Regresas al sistema neumático colapsado.
Te ignora, cautivado por la mujer de arriba.
La chica de la postal aún quiere que te unas a su club de fans.
Regresas a una de las antiguas bancas de la ciudad. Te da la bienvenida.
"Saludos, heroína".
Diversas cajas de cargamento esperan, adornadas con tenues marcas de tiza y etiquetas amarillas brillantes.
Regresas al escritorio. Todo está en donde lo habías dejado, incluyendo la cajetilla de Suprema 100s.
La rocola vandalizada sigue donde la dejaste, y se ve un poco más deteriorada en tu segunda visita.
"Volviste". Te echa un ojo con cautela.
Regresas al calentador.
Mira fijamente hacia adelante, intentando ignorar a PSEUDÓPODO. Se ve extremadamente incómodo.
La niña está demasiado ocupada jugueteando con su sedal como para prestarte atención.
Los ojos del hombre están cerrados. Está completamente quieto.
"Creo que esto de verdad te gustaría. Tienes el tipo".
"Regresaste, Hershel".
Te espera la sangrienta obra épica de H. S. Lastra.
Con una torpe reverencia, te acercas de nuevo al santuario.
Voltea hacia ti en cámara lenta y ligeramente.
El trozo de carne que extrajiste de la cabeza de HOLOCENO se agita en el misterioso líquido rojo.
"Regresaste".
Entras a la cabina y pones el altavoz contra tu oreja.
"Operaria. Algo grande está sucediendo, ¿verdad?".
La caja mágica canturrea su melodía secreta. En un sótano oscuro de Novessa, tu controladora responde.
El elegante receptor se mantiene firme.