Habla en
311El sonriente Ciudadano Financiero te da la bienvenida, su oferta sigue en pie.
Suena un clic en el interior. El mundo parece frenarse.
El carabineer y su supervisor están absortos en una conversación.
Ella gira hacia ti con el brazo en alto.
Detectas movimiento con tu visión periférica.
"Bienvenida de nuevo a nuestro programa, teniente profeta Wilk". Él levanta las manos y aplaude lentamente para las cámaras.
Te despiertas con la vista borrosa, con un golpeteo en los oídos y un dolor leve en la parte baja de la columna.
Una vez conocí a una espía.
"Tal vez alguien debería bajar a ver cómo están Boris e Irina".
Regresas a los estantes.
"Probablemente deberías encontrar a tu colega".
Las dos adolescentes se niegan a verte.
"Bienvenida, bienvenida".
"¡Hola, amiguita!".
El aparato luciano se desdobla limpiamente, con sus caras mirándose mutuamente.
La pared está ligeramente descolorida donde antes solía estar el póster de Jefa: Red & Black.
Regresa al estante.
Terminas viendo al maniquí una vez más.
"Hersh".
Otro vaso de plástico de lobo en tu mano. Como antes, tiene estampado "1/6" en el fondo duro.
Te subes de nuevo a la terminal.
Un sofá arruinado con una historia triste que contar.
La pared donde Bagman te miraba fijamente ahora está en blanco.
Contemplas el alto archivero.
No hay respuesta, solo el sonido de tu propia respiración contra el frío plástico.
Puedes distinguir una imagen del Bazar más allá de la ventana, oscurecida por el polvo y la suciedad.
El puesto sigue siendo un desastre total, el bote de los pagos está casi vacío.
"Es difícil de creer, pero parece que el vacío se está ampliando, ¡incluso mientras hablamos!".
Los brillantes colores de las bebidas parecen aún más intensos cuando regresas.
No hay moros en la costa. Dale.
Placid Wolf languidece sobre su vaso de plástico.
El escritorio de la jefa de redacción está muy ordenado. Unos cuantos cuadernos y pruebas, una terminal y una colección de plumas,…
"Operaria... ¿estás ocupada?".
Bagman hace gestos alocados en la pantalla de televisión. Este es el anuncio de La cruda realidad que viste antes.
No hay nada más que ver por aquí.
No hay respuesta.
"¿Y bien? ¿Ya sabes algo sobre el vacío?".
"Ey, habibti". Ojos de Cabra sacude la ceniza de su cigarrillo.
Regresas al agujero.
"Ah, ya llegaste, sí, llegaste. ¿Te gusta la vida en el Tiempo Real?". Salta emocionada, sus decoraciones metálicas chocan cuando se mueve.
El inodoro sigue colgado en la pared sobre la barra, un lugar de gran honor... un recordatorio del Pánico Cerámico del 83.
"Hola de nuevo".
Tomas el número más reciente de la revista Noscorrentes; sientes su gran peso en tus manos.
Te vuelves hacia la torre de peluches.
"¿Tuviste oportunidad de limpiar el altar del almirante Rigau?".
"Mmm. Oye".
Vuelves a la puerta de la pequeña casa flotante.
"... Espiaremos un día más, CASCADA...".
Los brillantes colores de las latas y los paquetes de cigarrillos parecen aún más intensos cuando regresas.
El sol comienza su lento descenso tras los complejos habitacionales en el poniente. El día está muriendo.