Rama
Rama
Rama
Vuelves a la puerta de la pequeña casa flotante.
Rama
"¡Puedo verte ahí afuera!".
Rama
"¿Podrías levantarme el veto de la línea milagrosa?".
"¡No! ¡Largo de aquí!".
Rama
"¿Duquesa? Tengo un regalo para tus hijos, de parte del abuelo Sam".
La escuchas murmurar algo, luego silencio.
"¿Qué? Eso es... ¿hablaste con uno de los viejos pilotos? ¿Te dijo dónde vivo?".
Su voz se oye más cerca de la puerta mientras presiona la mejilla contra la madera para ver por la mirilla.
"Él te... Rayos". Se abre un seguro. "Solo... pasa".
Texto alternativo
"Él te... Rayos. Y pensar que yo te apuñalé, lo siento mucho, cariño". Se abre un seguro. "Solo... pasa".
Rama
Fin de esta rama
"Me pediste que no hablara de esto en la línea. Vine a advertirte sobre PICHÓN".
La escuchas murmurar algo, luego silencio.
"Tú... Ah. ¿Él te dio mi dirección?".
"¿Duquesa? Solo quiero advertirte sobre un viejo raro llamado PICHÓN".
"Estoy aquí por motivos profesionales. Se trata del negociador adicto a tu línea caliente".
Rama
"¡Eres una entrometida! ¡De por sí ya estabas metiendo tus narices en lo de ese simpático importador de calcetines! ¡Vete de aquí!".
Rama
"¡No doy información sobre mis clientes, sobre mí o mi dirección a nadie, vieja loca! ¡¿Quién te crees que eres?! ¡Vete!".
"Estoy aquí por motivos profesionales. Se trata de Frederick".
"Estoy aquí por motivos profesionales, el importador de calcetines".
Rama
"¡Y Frederick, sí, lo recuerdo! ¡Entrometida!".
"¿No podemos ser amigas?".
Rama
Como única respuesta, solo sacude amenazadoramente el cuchillo a través del buzón.
Rama
Su respuesta es asomar un cuchillo de cocina para cortar por la abertura del buzón.
"¡No creas que no te atacaré!".
"Es el vacío. ¡Necesito llenar el vacío!".
"El... ¿vacío?".
Hay un cambio dramático en su voz. Parece que ambas podrían compartir un interés.
"¿Qué sabes sobre el vacío?".
"Solo sé que él está obsesionado".
Escuchas el seguro abrirse.
"Vamos, entra rápido".
"¿Puedes ayudarme a descubrir sus secretos?".
"Me voy". [Te vas].
"¡Y no vuelvas, loca!".
Rama
Prueba la puerta.
Un pequeño empujón a la madera confirma que está firmemente cerrada.
Rama
Toca.
Texto alternativo
Vuelve a tocar.
"¡Estoy ocupada! ¡Vuelve más tarde!".
Rama
"Es la inconfundible voz de Duquesa, de la línea milagrosa".
Rama
"Vine por un asunto de mi colega, el importador de calcetines".
Rama
La escuchas murmurar algo, luego silencio.
"Te conozco, ¿verdad, bebé? Ya hemos hablado antes". Pisadas se acercan a la puerta. "He estado pensando en ti... anhelándote... esperaba que vinieras a buscarme".
Rama
Escúchala, está goteando. ¡Sí tienes el toque!
"No vine para divertirme".
"¿No? Pobre Duquesa... Ven, déjame abrir la puerta...".
No.
"¿No? Pobre Duquesa... Ven, déjame abrir la puerta..."."Ay, bebé, nunca... Lo escucho en tus palabras. Acércate, déjame abrir esta puerta..."."¿Quieres jugar a hipnotizarme? Seré tu títere, desesperada por sentir tus manos en mis cuerdas. Ven, abriré…"Seguro que sí, lo supe en cuanto te escuché hablar... tan fuerte, poderosa, importante. Ven, déjame abrir la…"No digas eso de ti, querida. Ven, acércate a tu Duquesa, abriré la puerta".
Acércate.
Un cuchillo de cortar se asoma por el buzón, picándote sin piedad en el abdomen.
¡¡Carajo, un ataque sorpresa!! ¡¡Puros engaños y trampas!!
Un cuchillo de cocina, el arma improvisada más cercana. Esto no pasa seguido, pero tampoco es la primera vez.
La herida es superficial. Pero, aun así, ¡auch!
"¿Te crees muy lista por encontrarme aquí? ¿Crees que eres la primera? ¡Déjame en paz! Es mi trabajo, maldita demente, ¡no quiero nada que ver con nadie de ustedes!".
"Esto no me está gustando".
"¡Yo no existo para tu entretenimiento! ¡Soy... una... persona!".
El cuchillo vuelve a intentar picarte a través de la puerta con cada furiosa sílaba.
Rama
"¡Sí, apuñálame de nuevo, insúltame! ¡Me lo merezco!".
"¡Te equivocas, yo soy inocente!".
"Tus artimañas no funcionaron conmigo, lo siento".
No te acerques.
Un cuchillo dentado se asoma por el buzón, buscando salvajemente tu carne.
"Voy a tener que decepcionarte".
"Ay, bebé, nunca... Lo escucho en tus palabras. Acércate, déjame abrir esta puerta...".
"Veo que mis poderes de control mental por fin se activaron".
"¿Quieres jugar a hipnotizarme? Seré tu títere, desesperada por sentir tus manos en mis cuerdas. Ven, abriré la puerta...".
"Bueno, pero hay que apresurarnos... tengo gente que masacrar".
"Seguro que sí, lo supe en cuanto te escuché hablar... tan fuerte, poderosa, importante. Ven, déjame abrir la puerta".
"No deberías. Yo no soy más que la sombra de una mentira".
"No digas eso de ti, querida. Ven, acércate a tu Duquesa, abriré la puerta".
¡Claro que sí, carajo!
"Reconozco tu voz, eres Duquesa".
"Vine a preguntar por el vacío".
"El... ¿vacío?".
"¿Qué sabes sobre el vacío?".
Escuchas el seguro abrirse.
"Entra, rápido".
"Se trata de uno de tus clientes regulares. El negociador estresado".
Rama
Rama
La escuchas murmurar algo, luego silencio.
"¿Regulares?". Sus pisadas se acercan a la puerta.
No fue una pregunta retórica, está lista para enfurecerse con la respuesta equivocada.
"Por favor, no te enojes".
"Ah, ¿enojarme? ¿Por qué lo haría?".
Eeh, eso fue sarcasmo. Lo sabes por las ondas longitudinales.
"¿Y pensaste que sería apropiado venir a mi casa? ¡Largo de aquí! ¡Vete!".
Rama
"En la línea milagrosa".
"Con lo de la prostitución, sí".
"La... ¿quién te crees? ¿Cómo te atreves a venir así a mi casa? ¡Largo de aquí! ¡Vete!".
"Se trata de uno de tus clientes regulares. Se llama Frederick".
"Déjame entrar para que hablemos".
Rama
Rama
"¡Ahora no!".
Rama
Olvídalo.
Le das la espalda a la puerta.
Desiste y retírate. [Te vas].
Escuchas una risita suave del otro lado.
La puerta azul de la casa flotante frente a ti rechina con el suave vaivén de la bahía.
Texto alternativo
La puerta azul de la casa flotante está protegida de la lluvia, pero igual la escuchas bailando sobre el techo.
Texto alternativo
La puerta azul de la casa flotante frente a ti rechina como si se quejara del viento.
Texto alternativo
Una luz brilla desde la rendija bajo la puerta de la casa flotante, derramando un fulgor anaranjado a tus pies.
Un suave brillo dorado destella desde el interior de las cortinas corridas. Vuelve durante el día.