Habla en
311El familiar timbre de Renotel llega a tus oídos.
La unidad de control permanece inactiva, con las luces atenuadas hasta convertirse en un resplandor cansado.
Al presionar el botón del intercomunicador, una pequeña luz se enciende.
"Estoy aquí para apoyarte, agente comercial. ¿Qué necesitas?".
La puerta contra incendios se interpone entre la azotea y tú. Por desgracia, alguien quitó la pelota de ball que la mantenía abierta.
PSEUDÓPODO cambia el peso de un pie a otro, mirando al barquero.
Regresas al solitario teléfono público.
El cuerpo de Ramsés respira suavemente.
El estéreo sigue en el lugar donde lo dejaste.
Una silueta con una chamarra de cuero le muestra al lector una cabeza decapitada; su lengua colgante y sus vísceras chorreantes son un…
No hay nada más para ti aquí.
El peso de la tesis amenaza con tensar los músculos de tu mano.
Tomas el auricular del teléfono público. El emblema del delfín te sonríe, con los ojos bien abiertos.
Estás ante la puerta de Tempo una vez más.
"Hola de nuevo".
Vuelves al altar debajo de las escaleras.
"¿Con que volviste?".
"¿Cómo va todo, H?".
Tres carteles te observan desde la pared. Una tríada vigilante, lista para infiltrarse en tus sueños.
Un traje de cosmonauta, reliquia del proyecto AUTONOMY. Su parche del hombro dice "Las estrellas son nuestras, 77".
La gata descansa.
El bolso junto a la puerta está vacío, pero las botas de lluvia siguen intactas.
La puerta está frente a ti una vez más.
Contemplando el salón principal, intentas imaginar cómo se habría visto hace treinta y seis años.
La novela sigue exactamente donde la dejaste, acumulando polvo en exceso... Tipo de sangre: Hecatombe, por H. S. Lastra.
"Cuánto tiempo sin hablarnos, sin nombre".
El intercomunicador brilla a plena luz del día, completamente expuesto.
La reja está ante ti, sigue cerrada.
Ahí están todos, justo donde los dejaste.
Otro teléfono, otra voz.
La luz se refracta en tu córnea; eres otra persona, en otro lugar.
"Operaria".
El vendedor no te mira. Se echa ligeramente hacia atrás cuando te acercas.
"Hazlo, Hersh. Haz que nos descubran".
La cama se ve fría y desordenada.
Los zarcillos del moho se alzan suavemente cuando te acercas.
El reporte de MIHO sobre desfase intermateria sigue ahí, sigue siendo tentador.
"Ahórrate esos balbuceos que llamas acento y escúchame: metoprolol, maldito Azzurri violaeunucos. Yo pagué por eso, ¡no por atenolol!".…
Regresas al anuncio medio borrado.
"Regresaste".
"Supongo que... en este momento es cuando te ofrezco un trato, ¿eh?".
Es de noche. La luna comienza su ciclo menguante. En lo alto del firmamento, algunas estrellas malévolas despiertan.
Piensa, operaria. Si tú fueras tú, ¿qué harías?
Este lugar ya no es como la última vez. El mundo siguió adelante a tus espaldas.
Lámparas de cobre esparcidas por el Callejón Festivo. Con la punta del cigarro, Vespar señala otro edificio. Ya perdiste la cuenta de…
En medio del caos y el desorden, el fantasma de lo que otrora fue esta habitación emerge por un momento:
El barandal de hierro sobre el que estaban apoyados tus codos tembló cuando Tempo se recargó en él junto a ti.
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La luz de tu linterna recorre una serie de estanterías de acero sobre rieles en el suelo. Algunos pasillos están medio abiertos.
Tu doble, HOLOCENO, se detiene abruptamente cerca del puesto de libros basado en el honor, abre la mochila que ha estado cargando y empieza…