Rama
Rama
Rama
La reja está ante ti, sigue cerrada.
Rama
Abre la puerta.
Empujas la puerta. El metal cruje, pero no se mueve. La sujeta una cadena oxidada.
Rama
Rama
Esta no es la única entrada. Siempre queda la ruta larga, rodeando los muelles por el oeste.
Al cärajo eso de "rodear". ¡Ve de frënte!
Inspecciona la cadena.
El óxido te mancha los dedos.
Un sistema comprometido a nivel subatómico.
Rama
Rama
Vamos a necesitär herramientas para ësto.
Corta la cadena.
¡Agarra la cadena con la herramienta y destrózala!
La cadena se resiste, tiembla... y se colapsa estrepitosamente a tus pies.
"Genial".
Salüdos de la Doppelgäng.
El metal cruje y cede, la cadena se deshace y cae al suelo.
En otra vida pudo ser una serpiente.
Rama
Fin de esta rama
Empuja la puerta para abrirla.
Rama
Näda. Ahora la Doppelgäng estä muy desilusionada. Susurran sobre desërtar.
Rama
El ängulo estä mal, nuestro agarre es incorrecto... la cadena se resbäla de nuestras manos, cobra vida para burlärse.
"¡Jódete!".
El control que ejerce la cadena sobre la puerta deja poco espacio para pasar, para la imaginación y para tus sentimientos más profundos.
La cädena se burla de nosotras. Hay tensiön en las filas de la Doppelgäng.
Rama
Inhala por la boca.
Corta la cadena. (Usa el cortacadenas).
Vete.
La reja rechina con la brisa detrás de ti.
La puerta está unida al poste por una fina cadena de acero. El espacio entre ambas puertas deja poco espacio para pasar.
Solo los fantasmas pueden pasar libremente entre tales grietas.
Rama
La reja se alza frente a ti, cerrada, oxidada y aún cerrada.
Vamos, vamos... déjame pasar...
Sacudes la puerta. Pero no cede.
En el tiempo que te tomaría abrir la puerta tu perseguidor ya te habría alcanzado.
A menos que pretendas saltar desde el borde del muelle y nadar, estás atascada.
Le das la espalda a la puerta. Tendrás que volver por donde viniste.
¿Aún me sigue? ¿O logré perderlo?
A través de la reja distingues un destello naranja en la muchedumbre. Aún no logras perderlo.