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311LA MADRE SOMBRÍA: Un estudio clínico del trauma narcisista generacional.
La bomba está donde la dejaste, y se ve completamente inocua.
"¡Aléjate del perchero! Paga".
"El pervertido de las alturas sigue allá arriba, haciendo sus cochinadas, menina".
"¡Hora de los lobos!". Los niños te dirigen una mirada antes de voltear a ver la televisión.
"Un código encriptado... interesante. Parece que estás progresando".
El teléfono suena, repitiendo su tono apagado como un amante en tu oído. No hay respuesta.
Tu débil reflejo te devuelve la mirada desde la cubierta del edificio vecino.
"Muy bien. Conexión con el grillo". Ramsés inicia la sesión presionando hábilmente tres botones y un interruptor.
Te acercas de nuevo a las figuritas para niños.
"No sé qué le habrás hecho a ese calenturiento, pero ahora sí se ve triste". El viejo piloto alza su bebida en tu honor.
El autómata continúa con su meditación electrónica.
Tu dedo se hunde un poco en el suave material.
Una botella yace húmeda entre la suciedad. La etiqueta, mojada pero aún intacta, dice: "Wiśnia Schnapps On-Tour".
Llegaste a la puerta de Eszti.
"Nada de momento, CASCADA. Esperamos la conclusión".
"¡Nada de volantes, panfletos, ni chicles!".
"Todavía no puedes regresar. Por favor, olvídalo".
La tina de hidromasaje está destrozada. Hay grietas en la fibra de vidrio, el agua vieja se volvió viscosa. El filtro suena como un ganso…
El trío se sumerge en el silencio cuando regresas.
La puerta sigue cerrada con llave por dentro.
El metal tiembla y cruje bajo tus pies, reverberando hacia abajo.
"Hnng".
Regresas para contemplar Portofiro.
La mesa está salpicada con la sangre medio seca de tu viejo amigo.
La persona del otro traje hermético de cuerpo completo te saluda con un rígido movimiento de cabeza.
Estás frente a la estantería G una vez más.
El altar de Rotanev se encuentra intacto bajo su desgastado toldo de madera.
Parpadeas mientras el aire frío te pega en la cara. Poco a poco, las montañas se ven más y más grandes.
Vuelves a abrir el panel de distribución de Renotel. Después de presionar el botón de encendido, conectas el cable del autonegociador…
Entre las diversas secciones del gabinete encuentras una pequeña pila de papeles. La primera página tiene lo que parecen ser una serie de…
Ahora deberías tener todo lo necesario para fabricar tu propio dispositivo mortal.
Regresas a los pantalones doblados.
"Me iré pronto, así que compra lo que necesites ahora".
Regresas al desierto.
Regresas a La zona animal.
El agua golpea suavemente contra el casco del bote. La puerta está firmemente cerrada.
Un estante inclinado, marcado con letras de molde grandes: "SUBGÉNEROS ODIADOS".
El mono sigue escondido entre las sombras.
Regresas a la pared grafiteada.
Despliegas el cifrado y recuerdas las instrucciones extraídas de la novela:
La máquina expendedora espera tu selección con absoluta y total indiferencia.
El escritorio está igual a como lo dejaste.
Vuelves a sacar el maniquí médico.
El cajón metálico se desliza casi sin hacer ruido, dejando al descubierto filas de carpetas de aspecto oficial.
RE-NO-TEL. El zumbido se siente venir desde una realidad completamente distinta.
"¿Ya estás de regreso, CASCADA? Quizá sea mejor que te apures, ¿no crees?".
La máquina de fax zumba en la distancia. Una sola hoja descansa sobre la bandeja, con un extremo doblado como un dedo que te llama.
"Por favor, si ves a Karolina, avísame".
"Sigo esperando, CASCADA. La losa se está enfriando".