Rama
Rama
Regresas para contemplar Portofiro.
Examina el tranvía. (Regresas).
Te diriges hacia el silencioso vagón.
Rama
Fin de esta rama
Espera a llegar a la estación. (Continúas).
Se oyen los primeros cláxones y gritos del tráfico de la ciudad. La brisa arrastra un ligero olor a gasolina.
La ciudad se levanta para darte la bienvenida, una masa humeante de arquitectura cubierta por las vías cruzadas de la red de tranvías.
Desde esta altura, parece como si Portofiro estuviera atrapado en una red de hilos oscuros.
Se te pone la piel de gallina. Como si todos esos ojos ausentes y sin vida te estuvieran mirando.