Rama
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"No sé qué le habrás hecho a ese calenturiento, pero ahora sí se ve triste". El viejo piloto alza su bebida en tu honor.
"Por fin algo de decencia en este lugar".
Rama
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Rama 6Rama 25Rama 31Rama 35Rama 63Rama 197Rama 214Rama 217Rama 232Rama 233Rama 265Rama 273Rama 342Rama 363Rama 371Rama 389Rama 394Rama 399Rama 538Rama 585Rama 647Rama 722Rama 736Rama 756Rama 760Rama 784A unos metros de distancia, tu objetivo sigue jadeando y sudando mientras susurra al teléfono con el cable…También se convirtió en el odiado centro de atención de los ancianos. Podrían tener una forma de entrar.A unos metros de distancia, el joven bien vestido sigue jadeando y sudando mientras susurra al teléfono con…A menos de diez metros, un joven aprieta el teléfono contra su oído y susurra con urgencia.
"Si son pilotos, ¿por qué no están en el aire?".
"Expilotos", responde con un gruñido.
"¿Te parece que João pueda 'levantar' lo que sea? No se diga un avión". Apunta hacia el hombre callado.
"Hay que tenerle más fe".
"Jjj, jjj, jjj...". Una risa áspera, aunque amable, se le escapa al hombre en cuestión, pero sigue sin decir nada.
Una ausente intensidad. Resulta imposible determinar qué tanto entiende, para empezar.
"¿Qué le pasa?".
"Es João el Gritón. No habla mucho".
"Soy PICHÓN. El de allá es SLAVA".
Texto alternativo
"Soy PICHÓN. Y tu amigo ese es SLAVA". Asiente hacia el hombre con el puro.
"¿Por qué les pusieron esos nombres clave?".
"Slava era el nombre de una compañía que importaba pescado en el norte. Por algún tiempo, era lo que más transportaba. Los paquetes apestaban a diablos". Le avienta la pelota a PICHÓN.
"Adivina", suelta mientras mueve su cabeza hacia ti.
Los nombres en clave no tienen que ser agradables. Así que, si el suyo tiene que ver con un ave que suele perderse en las migraciones...
"¿Eres malo para orientarte?".
"Eso dicen".
"Ese tipo tiene la brújula rota. No puede llegar ni al teléfono público sin usar el radar".
"Pero me da completamente igual. Nunca me han molestado los pichones. Son unos rudos bastardos pequeñitos".
Rama
"Son una plaga. Se comen la colilla de los cigarros".
"Ja. Sí, claro".
Una sucia ave de ciudad. Pequeñas ratas aladas.
"No me importa, la verdad".
"No es como que me importe".
Rama
"No lo sé. ¿Tu nariz?".
"Es bueno saberlo". (Cambias de tema).
"Si tú lo dices". Niega con la cabeza.
Rama
"Así que él se llama João. ¿Y ustedes son...?".
"João el Gritón", te corrige. "No habla mucho".
"Eso aplica para todos ustedes".
"Mentira. Yo soy un hombre de los cielos, mi rubia. Es solo que estoy esperando al siguiente despegue".
"Permanentemente".
Una fuerte dosis de su propia reserva decreciente le da una emoción pasajera al anciano.
"¿Qué clase de pilotos eran?".
"Yo transportaba material urgente, o sea, objetos perecederos. Fruta, pescados, ese tipo de víveres que se pudren rápidamente".
"Militar", presume con un tono altivo.
La jerarquía entre pilotos no es oficial, pero es bien conocida. Los militares están en la cima, seguidos de los pilotos comerciales. Después, los de cargamento y, al final, los de entretenimiento. Y, entre los militares, los pilotos de jet son más respetados que los de aviones de hélice.
"Jjjuaj...". Los labios de João se mueven, pero solo sale un carraspeo de su garganta.
La saliva acumulada en su garganta y boca hacen más ruido que ninguna palabra que haya podido decir.
Intentando leer las formas que toma su boca, logras descifrar las palabras "Yo era", "gente" y "tierra".
"¿Eras.. gente... tierra?".
"A esta lindura le sirven bastante bien las orejas".
"João el Gritón era lo que se conoce como una lamprea. Pero de humanos...".
"A esta lindura le sirven bastante bien las orejas"."Oh, sí puede hablar, solo que a duras penas sale un ruido coherente. Es un problema con sus cuerdas vocales"."Mercancías, militares y sonidos perturbadores. Entiendo"."Agggh, jjjf...". De nuevo, hay un movimiento intencional de los labios acompañado solamente de sonidos…
"¿Es decir que... traficaba personas?".
"En términos legales, sí. Pero estaban ahí por voluntad propia. Mucha gente incluso iba deseosa, desesperada... o ambas".
"João volaba a baja altitud dentro y fuera de los Territorios por... ¿Qué fueron? ¿Diez años?".
"Sss". Asiente.
En este caso, los territorios son las islas estado de La Luz. Fueron independientes por poco tiempo, pero luego fueron reanexados.
Muy por debajo de las regiones normales de tráfico aéreo, casi deslizándose sobre el agua oscura, un avión maltrecho y apenas iluminado cruza el mar de Noscorrentes.
"Increíble".
"Increíble es lo que te hacen cuando te atrapan", advierte mientras asiente en dirección a João.
João el Gritón solo te observa mientras su boca forma una sonrisa neutra.
No puede hablar precisamente por lo que le hicieron.
"Claro, un piloto más experimentado lo habría logrado, pero...". Se encoge de hombros y le da un trago a su schnapps.
Rama
"¿Vuelos con refugiados, asumo?".
"Llámalos como quieras. El punto es que querían irse".
"Una gran recompensa para un gran riesgo". (Asientes).
"Solo era un gran riesgo. La única recompensa es lo que te pasa cuando te atrapan".
João el Gritón solo te observa mientras su boca forma una sonrisa neutra.
Su recompensa fue severa.
"Eso es más mucho más genial que lo que hacían todos ustedes".
"¡Jfff, cfff!". Joao explota en una serie carcajadas flemosas.
"¿Por qué les dicen lampreas?".
"Son los coyotes del mar", recita cansado SLAVA, casi como si lo tuviera ensayado.
"¿No puede hablar?".
"Oh, sí puede hablar, solo que a duras penas sale un ruido coherente. Es un problema con sus cuerdas vocales".
"Mercancías, militares y sonidos perturbadores. Entiendo".
"¿Qué pasa, João?".
"Agggh, jjjf...". De nuevo, hay un movimiento intencional de los labios acompañado solamente de sonidos mucosos y airosos.
"¿Y de dónde vienen?".
"¿Oficialmente? Somos lucianos", dice entre risas a las que se unen sus compañeros.
"Jjjt, jjjf". Exhala João, con espasmos guturales para demostrar una silenciosa alegría. Incluso PICHÓN se permite soltar una pequeña risa.
Rama
Rama
"No entendí el chiste".
"Somos exiliados. La Reunification vino por nosotros, así que nosotros vinimos aquí".
La risa desaparece para dar paso a lo que se siente como una cicatriz en la conversación.
Rama
Rama
"¿Y el simple hecho de venir de otro lugar no los hace exiliados?".
"Je. Bueno, de todos modos tengo mi pasaporte de Tenencia, estampado y toda la cosa. Puedo regresar cuando quiera".
Una anexión particularmente cruel. Las Tenencias fueron destruidas casi hasta los cimientos. Lo que queda es una capital diminuta en medio de tierras no cultivables.
"¿Hay algún lugar a donde puedas regresar?".
"Vaya, vaya, una mirceana que sí sabe algo del mundo".
"Claro que sí, lindura. Un sol radiante, playas de arena suave... una fosa común donde yacen los huesos de mis padres". Sonríe sombríamente.
Una broma de mal gusto. Un pasaporte estampado de un país que ya no existe.
Rama
"¿Confías en que sea buena idea?".
"Sí, cómo no. ¿Para terminar como João o peor?".
LOS TECNOFASCISTAS LO MARCARÍAN EN CUANTO ATERRICE Y LO SABE. Y DESPUÉS SE PONDRÍAN... "CREATIVOS".
Abre grande la boca con una sonrisa nada agradable.
"Entonces, ¿por qué no lo haces?".
"Qué bien. Es conveniente tener opciones".
Los tres hombres rompen al mismo tiempo en un coro de carcajadas neutras.
Un coro de tos seca, como gatos que escupen bolas de pelo al unísono.
"¿Cómo llegaron aquí?".
Los pilotos intercambian miradas en silencio.
"Hagamos esto, mirceana. Métele aceite a mi motor y, a cambio, de contaré unas historias espeluznantes".
Con tales palabras atina a pedirte que le invites una ronda.
Sabes lo que ello implicaría... una cucharada de manteca derretida entre tu mano y su pecho mientras masajeas esos pliegues ancianos de carne grisácea.
Rama
"¿Crees que la Reunification también vaya por Portofiro?".
"Aunque así fuera, no viviré lo suficiente para verlo. Mi hígado está a punto de colapsar. El cáncer acabará conmigo antes que los lucianos".
Esa sonrisa. Como si tuviera un as bajo la manga contra el destino.
Las señales son claras si sabes a qué ponerle atención: la piel ictérica, llena de bilirrubina. La enfermedad carcome su interior.
Rama
"Quizás deberías dejar de tomar alcohol".
"¿Para qué? ¿Para prolongar la fase terminal? Pff, qué buena idea".
"Aunque a esos charlatanes les encantan los pronósticos dramáticos".
"Pero bueno, tú eres la extranjera aquí, mirceana, así que tú dinos, ¿crees que los lucianos lleguen pronto?".
Rama
El tema de las negociaciones que el prisionero mencionó, ya sea que llegue inmediatamente o después.
De no ser porque las negociaciones están en pausa, Portofiro ya estaría siendo destrozado ahora mismo por diplomáticos ebrios y degenerados que representan a los dos poderes rivales: El EMTERR y La Luz.
Rama
"¿Cómo demonios voy a saberlo?".
"Bah, el caso es que se trata de una preocupación para ustedes, perdedores. Yo me largo".
Rama
"Creen que Portofiro es su territorio. Si pueden retomarlo, lo harán".
"Mm, ¿escucharon eso? Es lista y guapa".
"Sé de buena fuente que se está discutiendo en estos momentos".
"Mmm...". Te mira de forma diferente.
Tras el balde de agua fría que fueron tus palabras, los tres pilotos parecen salir de su embriaguez.
En sus ojos puedes ver cómo fantasean con llenar de gasolina unos aviones que ya no existen.
Soltando los secretos de la Gente a los primeros ebrios que encuentras. Por eso tus superiores no tienen permitido compartirte secretos.
"Andas con malas compañías, preciosa. Solo la gente mala conoce a funcionarios buenos".
"Yo soy una de esas personas".
"Era broma. La verdad, no sé nada".
"No me lo tomaría tan en serio. Solo son habladurías".
"¿Y quién vendrá al rescate? ¿El dulce Néstor saldrá montando un jabalí blanco con escuadrones de la muerte tras de él?".
Rama
"¡Ffffs!". Un silbido sale de la garganta de João, el cual bien podría interpretarse como el gruñido de batalla de un jabalí.
El dulce Néstor, el famoso dictador de Portofiro de hace cuarenta años. Amado y detestado en igual medida, no se puede negar que era todo un personaje.
EL APETITO DEL IMPERIO NO DESCANSA; ES INSACIABLE.
"El cáncer solo es una conspiración de los médicos para vender más medicina contra el cáncer".
"Sea una conspiración o no, mirceana, me estoy muriendo".
"Pero está en lo correcto. Esos doctores son solo una bola de perdedores. Casi tan malos como los trajeados".
"Es hora de tomar con más ganas. Vete con estilo".
"Estoy en eso". Asiente formalmente y sirve otra bebida para ti. "Salud".
"Salud".
Unos cientos de neuronas se fríen placenteramente al unísono.
"Nah, estoy bien así".
"Bebe. Habla". (Entregas una botella de Schnapps).
"Ejem...". Se prepara para dar un gran trago.
"Escapé de Tarisca. Un pequeño pueblo costero al noreste de San Ulwen. Estaba viendo a una mujer de ahí. Me llevé un Vortex E6 de la pista".
Una nave ligera. Un motor de un solo eje y un tanque de 120 litros de biodiésel. La favorita de la milicia ausauniana y de los grupos guerrilleros.
"Acelera rápidamente, pero igual de rápido se agota".
Los pilotos intercambian otra mirada. Más que impresionados, parecen disuadidos por tu conocimiento técnico.
Presumir el hecho de que no eres una civil cualquiera es básicamente lo mismo que tener un letrero puesto.
"La variante luciana, en este caso. Los controles casi no se entienden".
"Pasados algunos días, empezaron a sofocar levantamientos y había escuchado lo suficiente como para saber que estaba a punto de ponerse fea la cosa. Así que me la robé del hangar. Ni siquiera le quité la lona que la cubría".
"¿Cómo que las cosas se iban a poner feas?".
"Decidieron darle un escarmiento a la ciudad para usarla de ejemplo".
Su rostro muestra una expresión que está en el límite entre placer perverso y horror.
"Fue una subida pronunciada. Casi se me apaga el motor, pero logré mantenerla bajo control. A mis espaldas, la ciudad se extendía como vetas en el mármol, era hermoso".
Parece adentrarse en una delgada capa de su memoria, como un niño deslizándose en un lago congelado.
"¿Nadie te persiguió?".
"La Luz mandó tres cazas, pero no eran de aquí, así que no conocían el territorio como yo. Intentaron acorralarme sobre el cañón Vioren, pero con un giro brusco, escapé por milímetros. Los dejé dando vueltas en sus propias estelas".
"Al poco tiempo, éramos solo el océano y yo. Y luego, vino la luz".
"¿La salida del sol?".
"Bombas Berrion".
"¡¡Pffffffjjjj!!". El mudo usa su limitado repertorio vocal para emitir un grotesco efecto de sonido.
"Tenue y sin colores al principio. Luego aparecieron ondas verdes y violetas por toda la costa. Y luego colores que no sabía que existían, girando como aceite sobre el agua".
La pesadilla de un pintor, un cuadro de cadáveres y llamas.
"Esas bombas ni siquiera dejan ruinas, ¿sabes? Ni siquiera cráteres. Solo una superficie limpia, cubierta de un fino polvo gris".
"Y, gracias a esa macabra alquimia, un lugar se transforma en ningún lugar".
"Y tú... ¿no regresaste? ¿No fuiste a ver si podías salvar a alguien?".
"Ja. Es lo que dice la mayoría de las personas. Conozco a dos, quizás tres, que sí habrían tenido el valor de hacerlo".
"¿Quieres escuchar más anécdotas así, lindura? Tenemos de sobra".
Las anécdotas los afectan tanto como a cualquiera que las escuche. La herida se vuelve a abrir cada vez que las cuentan.
Rama
"Debiste exterminar a los responsables. Hasta el último de ellos. También a sus familias... y a sus mascotas".
"Es una bonita fantasía".
"La supervivencia no tiene un valor intrínseco. Estás aquí, con vida. ¿Qué más da lo demás?".
"Así es. Las ratas sobreviven. Como los pichones".
"Al menos lograste salir".
"Pues sí. Y heme aquí". Toma otra bebida y se concentra en ella.
"¿Algún incendio?".
"¿Acaso eran reflectores?".
Deja que termine.
"¿Cómo se veían las Tenencias desde arriba?".
"Igual que siempre. Excepto la última vez. Recuerdo que el sol caía sobre los domos de las viviendas sociales. Y el puerto... cientos de velas verdes iridiscentes. Los "escarabajos", así les decíamos".
Deja que siga.
No digas nada.
"¿Supongo que era un avión?".
"Yo invito esta ronda. Pero cuenta todo". (Pones 10 soles en la mesa).
"Gracias por abrirte". (Cambias de tema).
"Ojalá pudiera decir lo mismo, lindura".
Rama
La Reunification: La campaña de anexión de La Luz. Lenta, legal y, a menudo, sangrienta. Una marea que poco a poco reclamaba, cada pocos años, una de sus viejas colonias.
"¿Y no oficialmente?".
Luciano, el gentilicio de La Luz. Oficialmente, el Imperio Iluminado. El poder tecnofascista que se encuentra al otro lado del estrecho de Portofiro... y también uno de tus principales enemigos.
Posee muchos territorios en las regiones cercanas, incluido, en algún momento, Portofiro, que solía ser una colonia penal luciana.
"Quiero escuchar más acerca de tu exilio".
Asiente ásperamente.
"¿Una ronda a cambio de esa historia?". (Pones 10 soles en la mesa).
"Claro. Dije que lo haría. Mmm...". Le da un trago grande a su bebida y se aclara la garganta.
Rama
"¿Qué te parece Portofiro?".
Rama
"Está un poco del asco, pero no está mal".
"Duquesa es lo único que hace que esta ciudad sea un poco tolerable". Intenta hacer una broma, pero su tono se torna sombrío.
"¿O sea que solo te quedas en Portofiro por la línea erótica?".
Texto alternativo
"Escucho que mucha gente viene a Portofiro por el sexo telefónico".
"Sssj". João el Gritón asiente bruscamente. Los demás, callados.
No es necesario que nadie lo traduzca, además de que no tenía ni un gramo de ironía. Dijo que sí.
Rama
"¿Y eso es todo? ¿Qué hay de la gente?".
"Son lo suficientemente sociables". Se encoge de hombros. "Son como perros amigables".
Rama
"Sí tiene algunas cosas que podría recomendar". Eleva una ceja coqueta a sus compañeros.
"Está un poco del asco, pero no está mal". No hace caso a los comentarios de sus compañeros.
Te imaginas esas palabras en negritas en la portada del folleto de viaje menos emocionante del mundo.
"¿A qué te refieres con cosas que podrías recomendar?".
"Ah, ya sabes. Hay algunas locales muy amables. Y muy hábiles". Sonríe con malicia.
"No te molestaría vivir en un basurero en tanto cuentes con alguna forma de acceso a la línea erótica, ¿verdad?".
Rama
Se refiere a la línea milagrosa. Todos ellos son clientes frecuentes.
Rama
"Alto, ¿la especialidad de Portofiro es el sexo telefónico?".
"Solo si eres un viejo pervertido".
"Habla como si no hubiera acumulado más horas en la línea milagrosa que las que pasó volando".
Rama
La línea milagrosa. De inmediato reconoces la tarjeta que encontraste en el bolsillo de PSEUDÓPODO.
Rama
Rama
"Creo que no vi en el folleto la parte donde venía eso".
"Obviamente eres nueva. Toda la gente en esta ciudad conoce la línea milagrosa".
"¿Y cuál es el problema del calenturiento ese que no soltaba el teléfono?".
Texto alternativo
"Conocí al calenturiento ese que no soltaba el teléfono. ¿A él qué le pasa?".
"Bah, es otro empresario extranjero. Últimamente, la ciudad está a reventar de esos".
"El imbécil presumido se metió una tarde, hace ya varias noches, tomó el teléfono y no lo ha soltado desde entonces".
"Grrjjj...", gruñe en señal de disgusto con un sonido que también provoca desagrado.
Eso fue un gruñido, no un intento de hablar. Habría hecho el mismo sonido si tuviera sus cuerdas vocales intactas.
Rama
"Espera, ¿para quién trabaja?".
"¿A quién le importa, hermosa? Ninguna persona de traje trabaja de verdad".
"Por favor. ¿Un empresario extranjero en esta ciudad? Obviamente tiene que ver con el EMTERR".
COMO BUITRES VOLANDO SOBRE UN ANIMAL MORIBUNDO. EN CARROÑA SE CONVERTIRÁ.
Rama
Rama
Rama
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De ser cierto, podría saber dónde encontrar a la líder de Capital Humano.
Rama
En todo caso, el dichoso calenturiento debe ser uno de los negociadores que mencionó Dante.
Donde sea que haya dinero, rondará la sangrienta mano del capital trasnacional.
El EMTERR, l'Empire sans Territoire, el imperio sin territorio, "el Banco". Un fondo de desarrollo global y servicio de inteligencia. La columna vertebral del Mundo Desarrollado.
"Es horrible, pero inofensivo. No veo el problema".
"Todos queremos nuestro turno, cariño".
Texto alternativo
"Todos queremos nuestro turno, amor. Incluso tú. Bien que te vimos disfrutando de una sesión también".
Rama
"El cabrón está ahí todos los días. Se queda pegado a la línea por horas. Le importa un carajo si los demás ya pasaron o no. Solo se va hasta que se pone el sol".
"Me suena a que más bien tienen envidia de tu estamina".
"No hay nada que envidiar. Está vacío por dentro. Ni siquiera tiene la decencia de estar triste".
Rama
A pesar de que fueron los tecnofascistas quienes destruyeron su hogar, su desprecio está notoriamente reservado para los empresarios.
"Que se pudra con su dinero".
"No es rico, SLAVA. Solo trabaja para los ricos", dice el anciano mientras pone los ojos en blanco. "No les hagas caso, Mircea. No entienden cómo funciona el dinero".
Rama
"¿Cómo es que unos hombres orgullosos como ustedes son dominados por una pequeña comadreja asalariada?".
"¿Qué vamos a hacer? ¿Pelear con él?".
"Son tres contra uno. Sería pan comido".
"Incluso si le diéramos una paliza que lo dejara medio muerto, no sentiría nada. Está vacío por dentro. Ni siquiera tiene la decencia de estar triste".
"No se ve que tengan algo mejor que hacer".
"OK, ya fue mucho del calenturiento ese". (Regresas).
"Créeme, ya todos estamos hartos de él".
Rama
"¿Turno para qué exactamente?".
"Para usar la línea milagrosa". Dibuja una sonrisa idiota que le desfigura la cara.
Tan solo de mencionarla se empieza a excitar.
Rama
La línea milagrosa. De eso debe ser la tarjeta en tu bolsillo.
"Solo es una línea erótica, mirceana... aunque es una muy buena, a decir verdad".
"Nunca he visto que se peleen así por un teléfono público".
"Es porque no conoces la línea milagrosa".
"No entiendo qué tienen contra él".
"Ustedes son hombres que han viajado por el mundo. ¿Alguna vez vieron una cárcel secreta?".
Dos pilotos giran la cabeza lentamente hacia el tercero, el mudo.
"Ggh... ggh...". A pesar de su silencio, la respiración de João el Gritón resuena como unas alas desgastadas de tanto batir.
Un silencio pesado y profundo se apodera del ambiente. Tocaste un tema que no estaba permitido tocar.
"¿Y por qué preguntas sobre algo así?".
"Asumiré que esa respuesta es un sí".
Ssh sst pgh bnnn. Una vez más, sus labios se mueven, pero no pronuncia ninguna palabra.
Las palabras insonoras se leen fácilmente en sus labios: "Yo estuve en una".
"Si João te lo quiere contar, es su decisión. Pero no te voy a traducir".
Rama
Mira a João.
Su respiración, calmada. Su mirada, perdida, pero fija en ti.
No la bajará. No la desviará. Se muestra desafiante.
Los lentes solo dejan ver en mayor detalle ese "algo" fundamental que ya no tiene su mirada.
Rama
Rama
Aunque sus compañeros no accedan a contarte, él lo hará. Solo tendrás que tratar de entenderle.
"¿Qué le pasó? Quiero saberlo".
"No deberías".
"¿Y si mejor nos compartes algo... candente? Ya sabes, para aligerar el ambiente".
Dentro de su perpetua lascivia, intenta, de todos modos, darle una ruta de escape a su amigo.
"¿Y si les invito una ronda?".
"La verdad, no lo haría ni por todo el schnapps de esta estúpida ciudad. Además, solo SLAVA sabe traducir lo que João quiere decir".
"Yo no lo voy a hacer. Si él te lo quiere contar, es su problema".
"Knn nnn tttrr, uuuh...". De nuevo, sus labios se mueven en una narración silenciosa.
"¿Qué les parece otra ronda?".
"Te comparto esta". (Le enseñas el "dedo grosero").
"Acepto con gusto". Te guiña el ojo.
Lee la historia en los labios de João el Gritón.
Tu atención se centra en su boca y las minucias de cada movimiento. Cómo se abre la mandíbula, cómo se posiciona la lengua, cómo se retrae el labio.
"Cuéntame. Lentamente".
"Uuuugh...". Como si fuera el escape de un motor moribundo, emite una fuerte exhalación desde su garganta, como si su boca comenzara a funcionar.
Vislumbras las pasajeras siluetas de palabras en el aire.
"Capturado". "Torturado". "Reubicado". "Otro lugar".
"Un momento, ¿quién te tenía apresado?".
"Mmm trrr". Es imposible no entender esas dos sílabas.
El EMTERR.
Rama
Un chivo expiatorio, para demostrarle al "Mundo Desarrollado" que se tomaban en serio su campaña contra la trata de personas.
"Te movían de un lugar a otro. Nunca pasaste mucho tiempo en el mismo sitio".
"Fffnt bb mmmp ctshhh...". Su boca continúa.
"Diferente". "Limpio". "Doctores".
De pronto, notas que empiezas a ver la historia detrás de sus palabras. Tras semanas o meses de ser arrastrado como un simple trozo de carne moribunda de un sitio de tortura a otro, sorpresivamente llega a una instalación limpia.
Una instalación aterradoramente limpia. La crueldad inherente a la curiosidad humana.
¡CONTEMPLEN EL VERDADERO ROSTRO DEL SUPUESTO "MUNDO DESARROLLADO"!
"Te llevaron a una instalación médica...".
"Kkjj bbbgg nnsst". Los movimientos de su boca se van haciendo más lentos a medida que se acerca al final de su relato.
En tu interior, ya sabes cómo va a terminar.
"Cuerdas vocales". "Quirúrgico". "Sin anestesia". "Suéltenme".
Y, una vez terminados los experimentos... te echan a la calle y te cierran la puerta.
"Carajo, João...".
"Ffffeej...". Con una exhalación final. Los movimientos de su boca se detienen al fin. Asiente.
Ahora lo ves. Camuflado entre sus arrugas, porta una corbata de cicatrices alrededor de su garganta.
Rama
"No debí pedirte que contaras esa historia. Probablemente volví a traumarte... Soy tan mala como tus captores".
Se toma unos momentos, pero su sonrisa cínica y ausente regresa a su rostro.
"No debí pedirte que contaras esa historia. Probablemente volví a traumarte... Soy tan mala como tus…"Así que eso hacen en las prisiones secretas... Experimentos con humanos..."."Yo misma torturaré a esos bastardos del Banco si se cruzan en mi camino"."Pero estás vivo. Aunque no sé si eso es para bien... o para mal".
"Espero que estés satisfecha, mirceana".
"Las cosas horribles que tendré que contarle a Duquesa después de esto... agh". Niega con la cabeza mientras siente un escalofrío.
Dolor y placer, asco y atracción, todo está irremediablemente ligado.
Rama
"Así que eso hacen en las prisiones secretas... Experimentos con humanos...".
"Yo misma torturaré a esos bastardos del Banco si se cruzan en mi camino".
"Pero estás vivo. Aunque no sé si eso es para bien... o para mal".
"Te extirparon las cuerdas vocales y luego te echaron...".
Deja que siga.
Asiente para expresar que entiendes.
El EMTERR, también conocido como el Banco. Una entidad híbrida entre un banco de desarrollo global y un servicio de inteligencia privada, leal solamente a sí mismo y al capitalismo. El EMTERR es el enemigo más adinerado de la Ópera... y, por ende, también tuyo.
Te quedas mirando su boca fijamente y le das una sola orden:
"Cuéntame".
"Uuuugh...". Como si fuera el escape de un motor moribundo, emite una fuerte exhalación desde su garganta, como si su boca comenzara a funcionar.
"Perros"... "propia"... ¿"piel"...?
Pero ¿qué...?
"Fffnt bb mmmp ctshhh...". Su boca continúa.
"Prepucio"... "onomatopeya"... "ketamina"...
Lo que empieza como un intento por entender la historia del expiloto se torna rápidamente en una reflexión filosófica sobre la naturaleza de la comunicación humana.
¿Cómo funciona la boca humana? ¿Cómo es posible que, mediante gruñidos, nos demos a entender con los demás, aun si lo hacemos en silencio?
Después de cierto tiempo, parece imposible reconstruir su discurso.
"Uff, oye, qué historia tan increíble, hermano". (Mientes, finges que entendiste).
Se calla abruptamente. La sonrisa cínica regresa poco a poco a sus facciones.
"¿Ya estás contenta, mirceana?". Niega con la cabeza.
Rama
"Me rindo. No entiendo absolutamente nada".
Se calla abruptamente. La sonrisa cínica regresa poco a poco a sus facciones.
"Creo que no estoy leyendo bien sus labios".
"Estoy leyendo bien sus labios, pero está diciendo puras incoherencias".
Déjalo por la paz.
"¿Y si mejor nos compartes algo dulce, tierno y bonito... para aligerar el ambiente?".
"Uuh... eeh...". João el Gritón jadea con cierta cadencia.
Rama
"Es que me llaman mucho la atención los temas relacionados con conspiraciones, secretos de estado, lugares que se supone que no existen...".
"Bueno, a nosotros no. No nos gustan para nada".
"Estoy buscando una prisión. No es necesario que sepan por qué".
"Son las cárceles secretas las que te encuentran a ti, mirceana. No tú a ellas".
"Busco a un colega del Superbloque. De lentes, cabello ralo. Puede que haya usado ese teléfono público".
Texto alternativo
"Busco a un colega... un importador de calcetines del Superbloque. Puede que haya usado ese teléfono público".
"Conque del Superbloque, ¿eh? Interesante... pero no".
"Te diría que le preguntaras a Duquesa... pero no habla con sus clientes sobre otros clientes. Es muy profesional".
Lo sabe porque lo ha intentado.
Rama
"O sea que intentaste que se portara de forma poco profesional".
Sonríe y asiente. El puro crepita entre sus dientes.
Justo en el clavo. Buena jugada.
"Le pregunté a Duquesa. Ella confirmó que hablaron".
"¿En... serio lo confirmó? Debe ser cosa de mujeres".
Tiene envidia.
"Bueno, ahí está. Pero no, al menos yo no recuerdo a nadie así".
PSEUDÓPODO. Es como si hubiera sido tan no-persona cuando estaba vivo como lo es ahora.
Rama
"Ese extranjero también habría saltado bastante a la vista. Con su chamarra café y anteojos...".
"Mmm. No creo haber visto a alguien así. Pero mucha gente usa el teléfono. La única razón por la que nos percatamos del calenturiento ese es porque acapara el teléfono por horas".
"Gracias de todas formas".
Los pilotos asienten y vuelven a sus bebidas.
Rama
"Todos ustedes son... bueno, ya tienen sus años. ¿Conocerán a algún doctor?".
"Claro que sí, preciosa. El buen Dr. Hugo. Su casa flotante está por allá".
El que se llama João señala al camino detrás de él, a lo largo de la orilla del agua.
"Me tranquiliza pensar que, sin importar qué tan húmedo y cálido se ponga, me pueden resucitar a unos cuantos pasos de distancia".
Rama
"Tengo algunas preguntas sobre la línea milagrosa".
"Por favor, muñeca, no podemos lidiar con más competencia. Con ese empresario suelto, solo nos da tiempo de unos rapidines".
Rama
"¿Qué tiene de milagrosa exactamente?".
"Que siempre está conectada. Y no hay que marcar un número, aunque tampoco puedes elegir otro. Solo tomas el teléfono y listo... ella siempre está ahí".
"Duquesa".
Arrastra la palabra al decirla, casi como si hubiera tenido que contenerse de tragar saliva.
Rama
"Pero ¿cómo es eso posible?".
"Una moneda se quedó atorada a la mitad, ve tú a saber hace cuánto. La llamada telefónica ha estado activa desde entonces".
"Una sola sesión sin fin, bombón. Al menos lleva así unos cinco años y media ciudad está involucrada. Duquesa contra el mundo".
Ese pervertido sentido de comunidad es lo que los excita.
"¿Por qué nadie quita la moneda?".
"¡Jjjffs!". Una indignada succión sale de su garganta.
A muy poca gente por aquí le gustaría eso, me imagino. Lo que sí te puedo decir es que... cuando el resto de los teléfonos de paga de Renotel se volvieron inalámbricos, ese se quedó como estaba. Saca tus propias conclusiones.
Rama
"Sexo por teléfono gratis. Un servicio público muy avanzado".
"Pero no solo es eso... Sin importar lo que te guste, sin importar el fetiche que tengas, ella siempre te sigue la corriente. La gente se abre muy fácilmente con ella".
Como un tarro de miel enorme que siempre está a la espera de que alguien meta mano.
No puedes descartar la posibilidad de sí sea una espía. Que esa línea ya esté interceptada.
"Es una falla de mercado bastante obvia. Todos se están colgando de a gratis". (Niegas con la cabeza).
"Claro. Pero entonces ¿cuál es la trampa?".
"No hay ninguna. Tú llamas y Duquesa contesta. Así de simple... y hermoso".
"¿Y es la misma persona la que siempre contesta?".
"Duquesa", reitera.
"¿Y cómo se gana el pan Duquesa?".
"¿Por qué solo piensan en dinero hoy en día?", se queja con un chasquido de la lengua.
Se percibe un cierto malestar general. Señalaste el problema obvio que se niegan a considerar.
Rama
"Porque una compañía privada opera el teléfono. Renotel".
"Te lo dije". Dirige sus comentarios a SLAVA, quien emite un malhumorado chasquido de lengua.
"Es inevitable", responde mientras guarda el dinero y asiente en tu dirección. "Aunque con nosotros nunca ha hablado de pagos".
"¿Y no les parece extraño?".
"Dicen que a caballo regalado no se le ve el colmillo. Aunque...".
"Todos los teléfonos públicos que he visto tienen una especie de delfín en ellos. Si hay alguien que sepa cómo funciona la línea milagrosa, debe ser Reno".
ESTE NO ES UN ERROR DEL CAPITALISMO, SINO UNO DE SUS MONSTRUOSOS APÉNDICES.
Actúan como si el asunto del dinero fuera un tema secundario al de la línea milagrosa, cuando en realidad es el problema en sí.
Rama
"¿Cómo lo adivinaron?".
"Indagando".
"No hay forma realista de que esté al teléfono todo el día sin tener ingresos, a menos que... ¿ni siquiera sea humana?".
"Uy, a SLAVA le encantaría que fuera una no-humana. ¿Verdad, Slava?".
"Eso la haría mejor persona que la mayoría de los humanos que conozco". Se encoge de hombros.
"Si sí se trata del dinero... no lo será de ninguna forma que nos importe. La línea siempre ha sido gratis desde que tenemos memoria".
"De hecho, no me intrigaría tanto si se tratara solo de dinero".
"¿Qué otra cosa podría estar sacando de esto?".
"El placer de nuestra compañía".
Te da un escalofrío de tan solo pensar en el placer de su compañía.
"¿Y cómo se gana el pan esa tal 'Duquesa'?".
"He usado la línea milagrosa".
"Lo sabemos, hermosa. Te vimos usándola. ¿Qué te pareció? ¿Llegaste al séptimo cielo?".
"Nada especial".
"Vaya, así que eres más frígida que una carga de camarones congelados". Frunce el labio con asco.
"Lamento decirlo, pero estoy de acuerdo con el idiota. Es muy raro que Duquesa no le encuentre su... fetiche... a alguien".
Rama
"Me hizo sentir varias cosas ahí abajo".
"Hombres, mujeres, ancianos, jóvenes... Ella nunca falla".
"Un dedo delgado se mete entre el cable ondulado del teléfono y se enreda en él... para sacarlo abruptamente mientras tu respiración se entrecorta".
"Tiene unas habilidades increíbles. Es toda una profesional".
"Quizá sea una profesional... o quizá solo le salga naturalmente".
"¿Han visto esto antes?". (Les enseñas la tarjeta que le encontraste a PSEUDÓPODO).
"Vaya, vaya, miren esto...". Le enseña la tarjeta a João.
"Jjjeeegggh...". Abre grandes los ojos por un segundo, asiente y la pasa de nuevo.
"¿Y dónde encontraría una niña buena como tú algo así?".
"En el pantalón de un compañero mío que se encuentra en estado catatónico".
"Pero qué buena forma de irse, ¿eh?". Una ronda de risas se apodera de la mesa.
"¡Ffggh!", exhala, despidiendo saliva por la lengua mientras emula una exagerada aniquilación sexual.
Víctima se vuelve de sus desmesuradas fantasías de muerte por masturbación.
Tras el chiste, el grupo se hunde en un poco de seriedad. Se trata de su único placer de verdad en esta vida.
"No te preocupes. Estoy segura de que para allá vas".
"Ah, pero qué amable eres. ¿No gustas ayudarme a llegar?". Suelta una risotada.
"Antes, se veían tarjetas como esta por ahí, pero eso ya fue hace mucho tiempo".
Texto alternativo
"Respondiendo a tu pregunta, estas tarjetas se veían con mucha frecuencia hace tiempo... mucho tiempo".
"Supongo que fueron de antes de que el teléfono estuviera conectado de manera permanente", teoriza mientras te devuelve la tarjeta.
Rama
"No creo que estuviera hablando por teléfono, estaba escuchando un disco".
"También guardé unas grabaciones de Duquesa. Ya sabes... para mi uso privado".
"La encontré en la calle". (Mientes).
"Qué buen recuerdito".
"Pero eso no importa. ¿La han visto antes?".
"Son muy abiertos con respecto al hecho de que tienen sexo telefónico cerca de los demás".
"No tengo nada que esconder. Pero PICHÓN no puede decir lo mismo".
PICHÓN pone los ojos en blanco y hace como que no le importa.
Rama
"No pasa nada. Yo tengo mi propio asunto telefónico".
"Jjjjnn...". João se endereza y se acerca.
"Quieres contarnos, ¿verdad? Vamos, ¿qué es ese dichoso asunto?".
Recuerdas la afilada voz de tu controladora, como la luz fría de una estrella infinitamente lejana.
"Es más bien platónico".
"Es lo mismo conmigo y Duquesa. Antes le pedía unas sesiones *pervertidas, pero ya no. Ahora somos amigos".
En esa línea de trabajo, nunca haces amistad con un cliente. Puede haberle hecho creer que son amigos, pero no lo son.
No importa si le crees o no porque los otros pilotos sí que lo hacen. Se mueren de envidia.
"¿Y eso cómo funciona?".
"Pasa suficiente tiempo hablando con alguien y es inevitable que se vuelvan cercanos. Claro, siempre y cuando ese tiempo no haya sido pidiéndole que haga sonidos de animal". Se queda mirando a su amigo.
Juega con ellos como un gato con su presa. Le rompe otra pierna y lo ve mientras cojea.
"De hecho, hablando sobre Duquesa... Tengo que pedirle un favor a alguien. ¿Crees que tú me puedas ayudar?".
"¿Qué es?".
"Les compré un regalo a los niños de Duquesa hace tiempo, pero todavía no he podido ir a dárselos...".
Los otros hombres abren los ojos y lo ven como si fuera alguna clase de Dios.
"¿Puedes dárselo de mi parte?".
"Algo no cuadra. No está mintiendo, pero... tampoco está diciendo la verdad".
Rama
"No lo sé. Se siente algo sospechoso...".
"¿Por qué mentiría?".
Para empezar, para humillar a sus compañeros.
Porque es más vivo que los demás y, por lo tanto, es capaz de manipular.
"Porque eres un viejo pervertido".
"Nada más es un coleccionable de ese estúpido programa de lobos con el que están obsesionados los niños", refunfuña y alza las manos.
"Les encanta esa estupidez, al parecer. Pero como sea, mirceana".
Rama
Al carajo los niños. No van a extrañar algo que nunca tuvieron. Tú necesitas ese artículo de los lobos mucho más que ellos.
NO SERÁS UN CANAL DE PROPAGANDA TECNOFASCISTA ENTRE SUS MENTES JÓVENES Y MANIPULABLES.
Si crees que planifica algo, la mejor manera de descubrirlo será fingir que sí vas a ayudarlo y después hablar con Duquesa al respecto.
Rama
"¿Conque artículo de los lobos?".
Rama
"¿No me salgas con que a ti también te gusta? Pensé que era cosa de niños...".
Nada como decir cosas de niños para dejar claro que estás obsoleta.
"Tal vez solo estoy demasiado viejo para entenderlo", contesta mientras niega con la cabeza, reflejando un enfado genuino.
Rama
"¡Está bien, está bien! Lo siento". (Aceptas el favor).
Rama
"Gracias, mirceana. Lo único que me entristece es que no pueda llevarles los regalos yo mismo".
Texto alternativo
"Sabía que aceptarías, mirceana. Lo único que me entristece es que no pueda repartirlos yo mismo".
Rama
"Espera un momento... Toma". Busca dentro de una bolsa al pie de su silla y te da un vaso de plástico.
"Diles que se los manda el abuelo Sam. Recuérdalo".
"¿Cómo que 'el abuelo Sam'?".
"Es un chiste entre nosotros. Un nombre de cariño, haz de cuenta".
"¡Jjjjee...!". João inhala desesperadamente, como si se quedara sin respiración. SLAVA solo se queda viendo el suelo.
Es la prueba final de que no estaba mintiendo cuando mencionó su dirección. Los otros pilotos apenas pueden soportarlo.
"¿Ubicas las casas del Programa de Vivienda? Al noroeste del Callejón Festivo. Tiene una casa flotante en ese canal. Es de las pocas que hay en aquella área".
Rama
Rama
"Entendido. Casa flotante en el Programa de Vivienda".
"Gracias, mirceana. Aquí estaremos".
Rama
Rama
Rama
Rama
Rama
Rama
"No está muy arriba en mi lista de prioridades, pero iré en algún momento".
"Está bien".
"Espera un momento... Toma". Busca dentro de una bolsa al pie de su silla y te da un vaso de plástico.
"Está bien, PICHÓN. Les voy a llevar tu regalo a los niños de Duquesa". (Finges que aceptas).
"No. No confío en ti, así que no lo haré". (Rechazas la encomienda).
"Como quieras, mirceana. Avísame si cambias de opinión".
"Dime tú...".
"Sí, claro". (Aceptas la encomienda).
"Depende. ¿Qué necesitas?".
"Ah, solo es un artículo ridículo de ese programa de lobos con el que están obsesionados".
Rama
"¡66 Wolves! Al carajo los niños. No van a extrañar algo que nunca tuvieron.".
NO SERÁS UN CANAL DE PROPAGANDA TECNOFASCISTA ENTRE SUS MENTES JÓVENES Y MANIPULABLES.
Rama
"Puedo tomar ese artículo sin problemas, pero no puedo prometerte que llegará a manos de los hijos de Duquesa".
"Creo que 66 Wolves es negativo para la cultura".
"¿A qué te refieres con la cultura? Solo es un programa para niños...".
"No le restes importancia. Los niños son quienes moldearán la cultura".
"Suena aburridísimo. Algo para niños".
"Exactamente. Es un programa para niños".
"Estoy muy ocupada como para hacerles favores a unos viejos pilotos". (Rechazas la tarea).
"Pero sí tienes tiempo para cuestionarlos acerca de sus fetiches, ¿no?".
"Avísame si en algún momento tienes tiempo para este encargo...".
Rama
"Probablemente no, pero nada te cuesta preguntar".
"No es tu amiga, viejo. Es solo parte de la actuación".
"Eso es lo que tú crees, mirceana".
"Sí, sí, claro, lo que sea".
"Me da órdenes. A veces me castiga".
"Conque eres la sumisa, ¿eh?".
"A ver, bombón, ¿cómo te castiga? Cuéntanos a detalle".
Estímulo y respuesta. Su respiración se acelera y, por debajo de la mesa, empieza a toquetearse.
"Principalmente, negándose a darme validación. Y, a veces, dinero".
"¡Bah! Suena a las fantasías de un empresario".
Rama
"A veces me pone en la congeladora".
"Ah, esa es buena. Como si fueras un pedazo de carne aún sangrienta. Me gusta. Tal vez lo copie".
"No les incumbe".
"Créenos. No hay nada que no hayamos escuchado en esa línea telefónica nosotros tres".
"Uuuuh...". Asiente para indicar que está de acuerdo y se te queda viendo.
Rama
"¿Qué tipo de cosas enfermizas te gustan, PICHÓN?".
"Antes le pedía unas sesiones pervertidas, pero ya no. Ahora Duquesa y yo somos amigos".
"No pretendo inmiscuirme". (Te olvidas del tema).
"En mi opinión, inmiscuirse es la mitad de la diversión", te contesta mientras eleva una ceja.
Rama
"¿Cómo que Duquesa hacía sonidos de animal?".
"Es un desafortunado malentendido, nada más".
"En las Tenencias, existe una leyenda sobre las denizkadin, un tipo de sirena. Mitad mujer, mitad manatí. Solían atraer a los marineros a su muerte. Y también a los pilotos, claro".
La inmensa mitad inferior de un manatí se dibuja en tu mente, desproporcionada con respecto a la esbelta figura de un torso femenino, que le sobresaldría cual apéndice.
"Continúa...".
"Pero... el detalle con las denizkadin es que no son mitad inferior de animal y mitad superior de humana, como las sirenas, sino que cualquier parte del cuerpo puede ser humana o animal".
Se está excitando de nuevo. Este grupo no tiene ningún problema con exhibirse en público.
"Por eso hay denizkadin con colas grandes y gordas. Mujeres con aletas en vez de brazos. Mujeres que se ven completamente normales, excepto por sus orejas, que se ven como dos ombligos a cada lado de la cabeza...".
Continúa con todo un bestiario de combinaciones...
"Manatís con pechos y piernas humanas...".
"Ah, una mujer con mis mismos gustos".
"Agh, ahí va de nuevo...".
"Hay una historia sobre una denizkadin que unos pescadores subieron a su barco, pensando que solo era un manatí".
"Entonces, le dan la vuelta y descubren que tenía una parte humana, solo una... la vulva arrugada de una anciana, con vello canoso y toda la cosa".
Un coño arrugado y canoso, perdido entre grandes pliegues de piel rugosa.
"Literalmente solo estás describiendo un manatí".
"Solo es una leyenda, preciosa. Todo se vale en tus fantasías".
"Sean leyendas o no, no tienes idea de los chillidos de cerdo en matadero que le pide hacer. Los puedes escuchar hasta aquí".
¿Y qué sonido hace un manatí? Te parece que son más bien animales silenciosos.
Rama
"Probablemente solo sea una historia que cuentan los marineros para justificar tener sexo con animales marinos".
"¿Eso es lo que te prende?".
"Hay veces que... Hay veces que saca al marinero por la borda y puedes escuchar cómo lo sacude en el agua, entre gemidos acuáticos".
"Creo que Duquesa se mete a la tina para crear esos efectos".
"¿Así que gime como manatí?".
"Mujeres con orificios en la cabeza...".
"Mmm, ¡nada mal! Esos son los delfines, no los manatíes, pero... nada mal". Se relame los labios.
"Agh, detente. Entiendo".
"No creo que lo entiendas. La próxima vez que veas a una chica hermosa... imagínala con cuerpo de manatí... mmm... solo inténtalo".
Rama
"Es lo menos sensual que he escuchado en toda mi vida".
"No, no, en serio. Es increíblemente sexy, incluso elegante...".
"El manatí. Un animal sensual por definición".
"Sí, pero espera...".
"¿Es algo así como un fetiche de obesidad?".
"Al menos, João el Gritón no es adicto a la línea milagrosa, ¿verdad?".
"Eso es lo que tú crees". Voltea a ver a João.
"Jjje...". Su sonrisa de siempre se torna todavía más grande.
"¿Pensaste que solo porque era sexo por teléfono tenía que ser verbal? Ponte creativa".
"No puedes estar hablando en serio".
"Jjjuu... jjuuu... ju...". Jadea intensamente, viéndote fijamente a los ojos.
Te toma un momento darte cuenta de que no está emitiendo sus ruidos de siempre, sino que te está dando una demostración.
"Así, durante toda una hora".
"Bueno, él jadea, pero ¿ella qué hace?".
"Le jadea de vuelta, supongo".
"Pensándolo bien, es mucho más simple comparado con lo que otras personas piden".
"Jjjuu... jjuuu... ju...". Sigue jadeando.
El miedo se convierte en deseo. La repulsión se convierte en atracción. La muerte se convierte en sexo, y luego en muerte otra vez.
"Uff... cada loco con su fetiche".
"Jjjuuuu... jjuuuu... jjuuuu...". El jadeo aumenta en intensidad.
Rama
"Oye, ¿podrías... dejar de jadear?".
"Ignóralo. Si no, solo lo animas a continuar".
"Dios, qué espanto".
"Objetivamente hablando, sí".
"Pero... ¿cómo?".
"¿Sabes qué? No es asunto mío".
"¡Jek, jek!". De nuevo, su garganta emite esa horrible risita.
Rama
"Cambiando de tema...".
Texto alternativo
"Bueno, ya fue suficiente sobre Duquesa". (Regresas).
"Mmm, yo diría que nunca es suficiente".
Rama
"Hablemos de nuevo sobre la línea milagrosa".
"Nunca me canso de ella".
"PICHÓN, si todavía quieres que le dé ese regalo a Duquesa, lo haré". (Aceptas la encomienda).
Rama
"Conque... el abuelo Sam, ¿eh?".
"Ah, ¿entonces sí le diste el regalo?", pregunta mientras dibuja una sonrisa en su viejo rostro.
Sutil y lasciva. Por primera vez, presencias su verdadera sonrisa.
Una sonrisa de pez abisal. Depredador a la expectativa. Paciente sin igual.
"¿Les gustó a los niños?". El viejo se anima, expectante.
"Sí, dime... ¿les gustó?".
"No lo aceptó".
"Bueno, no es como que quisiera que ella jugara con él, ¿no? El gesto era para ella. El regalo, para los niños...".
"Viejo enfermo".
"¿Qué pasa?".
"Sabía que no aceptaría regalos de un cliente, así que tuve que improvisar. No le hacía daño a nadie, si lo piensas...".
Una operaria entrenada, manipulada como si nada por un viejo depravado.
No le hacía daño a nadie, pero en definitiva era algo perturbador y hasta atemorizante.
Rama
"Sam es su difunto padre. La amenazaste".
"¿Cómo la iba a amenazar? Apenas si me he movido de esta silla en semanas".
"PICHÓN... lo que dijiste. Acerca de que ella era tu amiga y confiaba en ti...". Lo dice con una voz cautelosa.
Intimidado y encogido, SLAVA parece envejecer diez años más conforme el sentimiento de traición se apodera de él.
"Mentiras. Jodidas mentiras".
"Dijiste que ya no ibas a hacer cosas así".
"Bah. Vete al demonio con tus manatíes y déjame en paz. De todos modos, fue mucho más cerca de lo que jamás estarás tú".
La piel del viejo, normalmente de un color amarillento, se torna de un rojo casi morado.
Está viviendo uno de los mayores temores de los hombres de su calaña: ser humillados por una mujer.
Con un silencio sepulcral, João el Gritón apenas respira... su sonrisa se esfuma de su rostro.
Rama
"Esto es entre nosotros, SLAVA".
"Sam es su padre wangueado. La estabas amenazando".
"¿Qué esperabas obtener de todo esto?".
"¿Qué? ¿Acaso un hombre no puede tener un gesto lindo con una mujer? ¿Es ilegal o algo?".
"No eres tan estúpido. Bien sabes qué parece".
Por un momento se te queda viendo.
Aparece un gruñido por detrás de la fachada de esa sonrisa.
"No puedes vivir solo de sexo telefónico. Puede que sea suficiente para este par de animales... pero yo soy un hombre...".
Él quiere algo real.
No existe un propósito. Solo un sentir, un impulso hacia algo inalcanzable.
"De todos modos, me estoy muriendo. A quién carajo le importa. Y sabía que a sus hijos les gustaría el regalo. No era un truco".
"Aun así, eso no hace que sea correcto".
"De nada". Escupe y vuelve a beber.
Rama
"Bah. A fin de cuentas, no es asunto mío".
"No, realmente no lo es". Escupe y vuelve a beber.
"Hiciste esto por ti mismo. Lo que no entiendo es por qué".
"Por cierto, ¿cómo averiguaste dónde vive?".
"Por favor. Pasé dos o tres cuartas partes de mi vida perdiendo el tiempo en telecomunicaciones tres generaciones más primitivas que las que utiliza la red de Renotel".
No tiene sentido de la orientación... así que aprendió a leer bien sus instrumentos.
Para tu disgusto, estás impresionada.
"Estos idiotas podrían haberlo hecho también, si pusieran en ello la mitad de la energía que ponen en masturbarse".
Rama
"Entonces, ¿de qué hablas con ella, ya que todo lo relacionado con ser su amigo era una mentira?". (Concluyes).
"A pesar de toda esa actitud arrogante, ¿aún sientes curiosidad por las inclinaciones sexuales de los ancianos, mirceana?".
"Supongo que sería lo justo. Después de todo, me hiciste un favor...".
"El verdadero favor sería retorcer tu cuello".
"¿Crees que me importaría?".
"Muy bien, escuchemos tu retorcida fantasía".
"Cuando hablamos, vuelvo a mis días en el ejército, piloteando un bombardero V-138".
UNA MÁQUINA DE MATAR PATROCINADA POR EL ESTADO.
Sería complicado concentrarse con todos esos interruptores y diales como para jugar con... pero podrías imaginártelo.
Rama
"Déjame adivinar, ¿ella es tu copiloto, chupándotela a dos mil kilómetros por hora?".
"No. Duquesa es luciana. Yo voy camino a bombardear su ciudad. Solo yo, el botón, y el exterminio de toda una raza de cerdos".
Deseo de muerte, en tu mandíbula y en tu coño.
Si el orgasmo es la pequeña muerte, entonces la muerte muerte sería el gran orgasmo.
"Cuéntame más".
"Ella comienza a gritar mientras el aire se llena del furioso zumbido de cien rotores".
"Luego, las bombas comienzan a caer, y entonces ella de verdad grita".
La saturación distorsiona el sonido del auricular, la señal es más de lo que la electrónica puede soportar.
"Ella grita por mí hasta que su voz se vuelve ronca y ya no puede seguir, y entonces... se queda en silencio. Toda la ciudad se queda en silencio. Se acabó".
"Uff...".
"Tú preguntaste, mirceana".
"Y, si alguna vez tienes ganas de gritar... solo llámame", concluye con un guiño.
Rama
"Eso fue bastante oscuro, PICHÓN".
"Te perdono solo porque eso fue jodidamente excitante...".
"Cuando quieras, mirceana".
"Justo como se lo hicieron a tu pueblo...".
"No, no, aquellas eran bombas Berrion, aniquilación instantánea, sin dolor, sin dejar rastro. Estas son armas convencionales".
El placer analógico de las palancas engrasadas que accionan los mecanismos de liberación, ojivas de treinta kilos volando por los cielos con un susurro como el de una espada que se desenvaina.
"Bombas incendiarias. Municiones en racimo. Sangre. Metralla. Mujeres atrapadas bajo los escombros. Gritos".
"Aún más jodido".
"No se puede tener una fantasía sin gente en ella, mirceana".
Mientras tanto sus acompañantes comienzan a incomodarse.
Hasta para ellos es demasiado.
"Esto no es lo mío". (Regresas).
"¡Ja! Tú preguntaste, mirceana".
Rama
"Mejor aún".
"¿Verdad?".
"Eso fue todo para mí. Me largo".
"¿Y ella quién es? ¿La novia obediente que te espera en casa?".
"¿Y quién es Duquesa en ese escenario?".
"El enemigo. Verás, ella es luciana, y yo voy camino a destruir su ciudad. Solo yo, el botón, y el exterminio de toda una raza de cerdos".
"Pensándolo bien, guárdate tus inclinaciones para ti mismo".
Rama
"Deja de hacerte el tonto. ¿A qué estás jugando?".
"No estoy jugando a nada. O, bueno, es apenas un juego". Sus ojos brillan.
"Nos vemos luego, capitanes". [Te vas].
"Hasta la próxima, cariño".
Rama
Fin de esta rama
Rama
"No sé cómo lograste sacar a ese calenturiento del teléfono, Mircea, pero te debemos un trago".
"Eeeeh...". Esta vez es João el Gritón quien sirve una bebida, radiante.
"De nada, chicos". (Aceptas la bebida).
El típico sabor del schnapps local de Portofiro es tan desagradable como siempre... y su efecto, tan relajante como siempre.
"¿Qué te trae por aquí?".
Rama
"No, gracias. Y no lo hice por ustedes".
"Ah, pero nosotros somos los que aprovecharán la situación". Se toma la bebida él.
"Mircea". PICHÓN asiente en tu dirección.
Rama
Rama
"No sé cómo lograste quitar a ese calenturiento del teléfono. Pero créeme: Estamos en deuda contigo". El anciano te mira con evidente gratitud.
Mientras habla contigo, las miradas de sus dos compañeros se clavan en ti como dos faros geriátricos.
Babeantes, impotentemente excitados, como hienas.
"¿El calenturiento?".
"Bastardo miserable. No se alejó del receptor por una semana. Pero ya no te preocupes por él. ¿Qué hay de ti...?".
"Estás muy lejos de Mircea". Sonríe con seguridad.
Te ubicó de inmediato, incluso cuando tu acento ya se diluyó tras más de una década desde que te fuiste.
"¿Qué pasa, pechos preciosos? ¿Estás perdida o buscas compañía?".
Mata a ese geriátrico lascivo.
"Llámame así de nuevo y te meteré ese puro por el ojo".
"Ay, no seas así. ¡Lo digo de cariño!".
"¡Ja! Hazlo de todos modos. Pagaría por verlo. Tú también, ¿verdad, João?".
"Pueeees...". Casi en total silencio, no hace más que respirar y asentir, emocionado.
Rama
"Animales. Pero así son la mayoría de los pilotos. Al menos te debemos una bebida por deshacerte de ese calenturiento. Toma". Un vasito tequilero se desliza por la mesa hacia ti.
Más que un gesto de cortesía, lo hace para establecer las jerarquías. Tú y él, humanos. Sus compañeros, subhumanos.
"Si son animales, ¿por qué convives tanto tiempo con ellos?".
"Porque yo también soy un animal". Sonríe sombríamente.
"Salud, animales". (Bebes).
Schnapps. Sientes el ardor en la garganta, seguido de una clase de vapor anestésico que te llega al interior de la nariz.
Rama
"Todos somos desconocidos en esta isla, Mircea. ¿Por qué no te nos unes?".
Rama
Rama
A unos metros de distancia, tu objetivo sigue jadeando y sudando mientras susurra al teléfono con el cable aún enrollado alrededor del cuello.
También se convirtió en el odiado centro de atención de los ancianos. Podrían tener una forma de entrar.
Rama
A unos metros de distancia, el joven bien vestido sigue jadeando y sudando mientras susurra al teléfono con el cable aún enrollado alrededor del cuello.
A menos de diez metros, un joven aprieta el teléfono contra su oído y susurra con urgencia.
"Todos somos extraños en esta ciudad, ¿por qué no te nos unes? No tenemos nada mejor que hacer, al menos hasta que el calenturiento de allá se largue o se muera". Señala por encima de su hombro.
"Solo hablar, nada de beber".
El anciano se encoge de hombros y bebe.
"Animales. Pero así son la mayoría de los pilotos. Toma". Un vasito tequilero se desliza por la mesa hacia ti.
"Finge que es un servicio público, una... valoración médica para los impotentes y los que no tienen amigos".
"Eeeh...". El tercer anciano, que hasta ahora había permanecido en silencio, no dice nada, pero se muestra visiblemente emocionado.
"Te lo advierto, entre todos solo tenemos unos pocos soles".
"Da igual. Tengo algunas preguntas que hacerles".
"Eeeh...". El tercer anciano no dice nada, pero respira ruidosamente y te mira sin parpadear.
"No tengo ninguna razón para aceptar esto". [Te vas].
"Espera, lindura... Lo siento...". Más confundido que arrepentido, el anciano extiende una mano impotente mientras te retiras.
"Me alegra ayudar".
Rama
"¿Decidiste darnos otra oportunidad? Me disculpo por las palabras de mi amigo".
"No quería ofenderte, preciosura".
Rama
"No eres portofirense". El anciano te mira de arriba a abajo.
Él tampoco lo es. Se le nota en el acento... las vocales musicalizadas, las erres que se esfuerzan por no vibrar.
Mientras habla contigo, las miradas de sus dos compañeros se clavan en ti como dos faros geriátricos.
Babeantes, impotentemente excitados, como hienas.
Rama
"Tampoco tú".
"Mira quién habla. Tú tampoco eres...".
"Sí, ¿y qué?".
"Los extranjeros siempre tienen las mejores historias. Mucho más interesantes que las de la fauna local. Y tú...".
"Te equivocas. Nací y crecí en Quisach". (Mientes).
"¿Con vocales como esas? No lo creo. Iba a decir que pareces de Mircea... pero ahora que escucho tu acento, también suenas de allí". Sonríe con aire de superioridad.
No digas nada, solo míralo.