Rama
Rama
Rama
Regresas al desierto.
Rama
(Asientes al ver el dibujo). "¿Cuál es la historia?".
"No es mi hijo, antes de que lo pienses. Cerré mis tuberías cuando tenía doce. Cautericé y le hice un nudo triple a mis conductos deferentes. Nadie le quitará la libertad a Gonza". Resopla.
"El engendro de una drogadicta me dio esa abominación después de que atendí a su mamá. Cero talento". Se burla del dibujo: un caballo de dos cabezas nombrado SR. GONZA (BUEN HOMBRE).
"Creo que es lindo".
"No, es manipulativo. Apuesto a que la mamá lo escribió y se lo metió en las manos a su hijo. Para intentar sacarme drogas gratis o un cheque".
Está mintiendo, tal vez a sí mismo.
Los restos descuartizados de su instinto paternal abortado se han reunido alrededor de ese caballo de dos cabezas como un hombre indigente alrededor de un bote de basura en llamas.
Rama
"¿Entonces, por qué lo tienes en tu escritorio?".
"Así las mujeres confían en mí". Entrecierra los ojos. "Digo, las que sí son fértiles".
"Parece que el niño tampoco sabe juzgar a la gente".
"Ah, estará bien. Esta ciudad recompensa las malas decisiones y el lenguaje escrito florido. Tiene una carrera asegurada en la policía municipal".
Los restos descuartizados de su instinto paternal abortado se han reunido alrededor de ese caballo de dos cabezas como un hombre indigente alrededor de un bote de basura en llamas.
"¿Por qué tienes tantas jeringas sueltas?".
"Son decorativas".
Rama
"Y, ¿te gusta, eh... coleccionar sobres?".
"Así es como te atrapan los del consejo. Si abres la amenaza del gobierno, abres la conversación. Si mantienes los sobres cerrados, su miedo se queda embotellado".
Permanencia del objeto burocrática. Si no lo ve, no existe.
Rama
Planta un micrófono en su escritorio.
Estás cara a cara con los ojos más abiertos y dementes que has visto en la vida, lo único que te separa de ellos es el escritorio. La velocidad de tu mano no es suficiente.
En lugar de querer esconderte de él, haz que él se vuelva invisible para ti.
Incluso en sus mejores días está a tan solo un empujoncito de distancia. Empújalo.
"Pienso que las acreditaciones médicas son importantes para mantener los estándares de salud".
"Ah, ¿en serio? ¿Eso piensas? Pues déjame te digo algo sobre las acreditaciones médicas...".
Las venas de sus ojos resaltan anticipando lo que está a punto de pasar.
"¡Todos ustedes son iguales, bola de vírgenes con entrepierna de muñeca! Cualquiera pensaría que son humanos, ¡pero un verdadero profesional médico puede ver que son unos putos anélidos! ¡Sanguijuelas, eso son! ¡Sanguijuelas!".
Gonza empieza a irradiar calor conforme su ira va aumentando. Sus ojos te miran fijamente, temblorosos, pero ya dejaron de ser conductos para su visión.
Verifica si aún te puede ver.
Pasas la mano de un lado a otro frente a su cara.
No hay ningún parpadeo por reflejo y sus retinas no te siguen.
Neurológicamente, ha entrado en la fase REM del sueño, en los brazos de una pesadilla permanente.
"... responsables por el embrutecimiento progresivo del mundo y por la castración en masa que llaman vivir en una sociedad! ¡Pues hoy no, parásitos!". Escuchas sus gritos como si vinieran de un lugar lejano.
Planta el grillo debajo de la lámpara.
Despegas el adhesivo del lado plano del grillo y extiendes el brazo hacia el lado inferior de la lámpara de Gonza, donde el pegamento encuentra su espacio ideal.
En algún lugar en el fondo, el monólogo de Gonza continúa, ajeno a cualquier público, centrado solo en él mismo.
"... ¡malditos estándares morales! ¡Como si toda su industria no existiera gracias a los experimentos con humanos!".
Listo. Cuando el buen doctor llame a alguien, podrás escuchar la grabación con Ramsés en su casa flotante.
Rama
Rama
Ramsés te dijo que tardará como medio día en grabar algo de provecho.
"... y solo quiero agregar que, ¡el albino igual se iba a morir!". Grita esa última frase y se detiene de manera repentina, seguido por un silencio absoluto.
Rama
Espera aunque sea medio día antes de ir con Ramsés. Seguro tendrá algo grabado para entonces.
"¿Sabes?, apuesto a que no le llegas ni a los talones al doctor Hugo".
"Ah, ¿en serio? ¿Eso piensas? Pues déjame te digo algo sobre los talones del doctor Hugo...".
No es necesario complicarse. Una mano en el bolsillo de tu chamarra, quitas el adhesivo del lado plano del grillo, busca en la parte de abajo del escritorio de Gonza, debe haber una superficie adecuada.
Apretados alrededor del grillo, tus dedos tocan algo: resistente pero irregular.
¿Qué es?
"Escucha...". El desafortunado doctor voltea de repente hacia abajo y se masajea las sienes.
"Me siento halagado. Pero mi segunda esposa está pasando por algo que solo puedo describir como sentimientos aumentados por las hormonas cuando hablamos sobre sexo extramarital, y la verdad preferiría no provocarla más".
"¡Puaj!". (Retraes la mano).
Alejas rápidamente la mano, pero antes de poder hacer algo al respecto, te das cuenta de que está vacía.
El grillo hizo su trabajo. El adhesivo se pegó al pliegue interno del cierre de los pantalones del doctor.
Mierda.
Lo arruinaste. Tendrás que volver a intentar cuando no haya nadie alrededor.
En algún momento tiene que cerrar. Esa será tu oportunidad de escabullirte y completar el trabajo como se debe.
Un poquito de allanamiento nunca le ha hecho daño a nadie.
Rama
A pesar de estar bajo la influencia de tantas drogas como para matar a un hipopótamo, en algún momento tiene que irse a dormir.
¿Quizá aun así funcione?
Probablemente, lo encontrará la próxima vez que vaya al baño, le dará un ataque de paranoia tan extremo que sus ojos explotarán.
"¡Esa no era mi intención! Solo quería...".
"Fuiste víctima de un ataque repentino de perversión. No te preocupes, aquí todos pasamos por lo mismo".
No, tiene que ser plano para poder plantar el grillo.
Mira la nota con los números telefónicos.
El trozo de papel muestra señales de haber sido apretado en un puño iracundo para luego volver a su forma original por resignación, pero los números aún son legibles.
Rama
Memoriza los números.
Rama
Los dígitos ya están grabados en tu memoria.
Rama
Los dígitos ya están grabados en tu memoria.La secuencia de números es rítmica, casi en rima. Te grabas los tres números en tu memoria y los archivas.Hubiera sido más fácil recordar dos hileras de jeroglíficos. Aunque sea esos tienen dibujitos.Se resbalan de tu cerebro, incapaces de mantenerse adheridos.
Entrecierras los ojos al ver los dígitos en un intento de grabarlos en tu memoria.
La secuencia de números es rítmica, casi en rima. Te grabas los tres números en tu memoria y los archivas.
Hubiera sido más fácil recordar dos hileras de jeroglíficos. Aunque sea esos tienen dibujitos.
Se resbalan de tu cerebro, incapaces de mantenerse adheridos.
Llévate la nota.
Rama
"¡Perra!", grita, dejando caer la mano sobre la nota. "Guárdate esas manos para rascarte el culo".
No podemos llevárnosla mientras él esté aquí.
Rama
"¡Ey, ey, ey!". Se pone alerta tan pronto ve tu mano encaminarse hacia los números.
"He dormido con varias cleptómanas, pero no por eso te tengo paciencia ni empatía. Quita tus garras, hermana".
Misión fallida. Intenta volver cuando no haya nadie en la clínica.
Rama
Entiendo. (Regresas).
Tu mirada se separa de la nota y deambula por el deprimente espectáculo que la rodea.
Rama
Suficiente. [Te vas].
El doctor le pega al escritorio con sus dedos de forma rítmica mientras sostiene una mirada perdida y amarga.
Rama
Fin de esta rama
Rama
Regresas al desierto, eres la única habitante en cuerpo, pero no en mente.
El escritorio de Gonza, escenario de una especie de catástrofe humanitaria, está cubierto de sobres sin abrir, frascos de pastillas, jeringas sueltas y bolígrafos.
Rama
Sobre el montón descansa el dibujo de un caballo de dos cabezas, hecho por un niño, y a un lado la nota con los números de teléfono que viste antes. El ojo tembloroso pero vigía del doctor te mira con detenimiento mientras inspeccionas el desastre.
Una rata enferma, cuidando sus tesoros.
Sobre el montón descansa el dibujo de un caballo de dos cabezas, hecho por un niño, y a un lado la nota de papel corrugada con números telefónicos. El ojo tembloroso pero vigía del doctor te mira con detenimiento mientras inspeccionas el desastre.
Rama
Regresas al escritorio en ruinas, el autor y único habitante no está presente.
Rama
Rama
El teléfono y la libreta están frente a ti, indefensos.
Rama
Plántale un micrófono al teléfono de Gonza.
Con un poco de fuerza, el plástico gastado se rinde y abres la carcaza del teléfono. Dentro: el bloque terminal, la bobina de voz y cables de cobre.
Nada de sellos de garantía. No es para sorprenderse.
Coloca el grillo en la interfaz de línea.
El grillo se pega con facilidad, sobre la línea, completamente sigiloso. Con un suave toque sobre su espalda se activa, el caparazón brilla por un segundo.
Ármalo de nuevo.
Colocas la carcaza del teléfono donde estaba; con un pequeño clic, el plástico cierra de nuevo. Está listo.
Rama
Rama
Ramsés te dijo que tardará "medio día" en grabar algo de provecho.
Rama
Espera aunque sea medio día antes de ir con Ramsés. Seguro tendrá algo grabado para entonces.
Ahora sabremos qué es lo que de verdad pasa por la cabeza de Gonza.
Una secreción repentida de sudor frío responde a la pregunta. Es una mala idea.
Revisa la libreta y los números que tiene escritos.
El papel muestra señales de haber sido apretado en un puño iracundo para luego volver a su forma original con mucho esfuerzo, pero los números aún son legibles.
Dos números, a la mano y escritos con mucha furia, para contactos frecuentes, llamados desde las profundidades de la desesperación.
Rama
Memoriza los números.
Rama
Los dígitos ya están grabados en tu memoria.
Rama
Entrecierras los ojos al ver los dígitos en un intento de grabarlos en tu memoria.
La secuencia de números es rítmica, casi en rima. Te grabas los tres números en tu memoria y los archivas.
Rama
Rama
Hubiera sido más fácil recordar dos hileras de jeroglíficos. Aunque sea esos tienen dibujitos.
Se resbalan de tu cerebro, incapaces de mantenerse adheridos.
Llévate el papel con los números.
Haces bolita la nota y la metes en tu bolsillo.
Rama
Rama
Rama
Déjala en su lugar.
La libreta se queda en donde está, entre los escombros.
Mira el dibujo.
Un caballo púrpura de dos cabezas, ambas con una gran sonrisa. Arriba del animal, escrito con crayón verde: SR. GONZA (BUEN HOMBRE).
Crayón desgastado, caligrafía terrible, una criatura de dos cabezas como medio para expresar emociones.
El autor tenía cinco, quizá seis años.
Rama
Toma uno de los sobres con apariencia oficial.
Papel grueso. Grado gubernamental. Estampado con relieve del consejo médico de Portofiro. Cada sobre fue abierto con una precisión de cirujano.
Usó un cuchillo de carnicero.
Lee una de las cartas.
Segunda y última advertencia por "desviarse continuamente de los protocolos neurológicos aprobados", y la amenaza de una próxima revisión.
Revisas la fecha. Hace seis años.
Se las quedó porque está orgulloso.
Rama
Deja los sobres en paz. [Regresas].
Inspeccionas el caos del escritorio.
Rama
Revisa las jeringas.
Tres usadas, dos con tapa. Los tubos de vidrio están gastados por la fricción de los pistones. Cerca, un encendedor y una cuchara de metal. Todos con la misma etiqueta...
Midazolam + Oxcarbazepina.
Se está inyectando sus propias mezclas. No del todo por diversión. Está experimentando.
Rama
Mira adentro del cajón.
El cajón se abre fácilmente. Dentro, una colección de bolígrafos marcados. Tijeras con óxido en el tornillo. Un par de guantes de látex al revés, y una pastilla de menta en una lata.
Rama
Mira los bolígrafos.
Alrededor de una docena de bolígrafos, todos de convenciones médicas. Algunos, rotos; otros, con logotipos medio borrados. "NeuroCiruj '78: La precisión es poder". "CortezaCon '83: Ética en la electroquímica".
¿De cuándo es la más reciente?
"SomnoLección 89: El futuro del sueño". Hace siete años.
Cada bolígrafo es una cápsula del tiempo. Una versión de sí mismo con manos más limpias y esperanza, ahora separada del presente por un abismo de casi una década.
Rama
Entiendo. (Regresas).
Tu mirada pasa por los escombros como un avión sobre una zona de guerra.
Toma la lata de mentas.
"Mentas Capitão: ¡El poder para conquistar el fondo marino!". La ilustración: una menta triunfante usando botas de marinero derrotando a un camarón gigante con un fuerte gancho izquierdo.
Sacude la lata.
Un sonido hueco. El sonido de que algo se mueve solo.
Disfruta de una menta.
Una sola pastilla negra sale.
Hecha a mano. Una línea de producción pequeña, si no es que clandestina. Composición: imposible determinarla.
UNA LÍDER SIEMPRE GUARDA LA ÚLTIMA BALA. O, EN ESTE CASO, LA PASTILLA.
"Al carajo, igual ya me cansé de vivir". (Te tragas la pastilla).
Una amargura química, diferente a cualquier otra cosa que hayan probado tus papilas gustativas.
Muerte sobre tu lengua. Expandiéndose al resto de tu cuerpo.
Rama
Trágatela.
La pastilla va dejando un camino de amargura conforme desciende por tu garganta.
Como cualquier droga de las buenas, una sombra de los verdaderos efectos se hace presente de inmediato.
Falta de respiración. Una sensación como una amenaza de calambre alrededor de los músculos de tu pecho.
¿Qué mierda me está pasando?
Sabes exactamente lo que te está pasando.
¿Supongo que es demasiado tarde para retractarme?
Definitivamente.
Debajo de tu caja torácica, unos músculos desconocidos empiezan a retorcerse y temblar. Un sol de agonía deslumbra todo tu ser.
Tienes el tiempo justo para darte cuenta de que así se siente un paro cardiaco.
No ves ninguna luz, ni un túnel, ni recuerdos, ni un viaje psicodélico. Solo fue una manera estúpida de morir.
"Radical". (Te preparas y te dejas llevar).
"Creo que esto fue un error...".
"Bueno, fue todo un placer".
Nunca habías probado este tipo de droga.
Deja que se te derrita en la lengua.
Una flor negra florece en tu lengua. Pronto, la sensación eclipsa el sabor, y la amargura da paso a una insensibilidad corrosiva.
"¡Puaj!". Escúpela.
Aún después de escupir la menta negra, sientes como se te entume la boca y cómo tus músculos se paralizan por un efecto secundario.
Rama
"No me gustó, gracias". (Regresas la pastilla a su lugar).
La "menta" vuelve a caer en la lata.
Rama
¿Qué tal una suposición fundamentada?
Los doctores tienen acceso a todo, y no hay nada que te pueda sorprender de este en particular. Las posibilidades son infinitas.
"Rechazar medicamentos gratuitos va en contra de mis creencias religiosas". (Ingieres la pastilla).
Sabe como a regaliz...
Deja la caja.
Cierra el cajón. (Regresas).
El resto del escritorio se inclina hacia adelante, a la expectativa.
Rama
[Te vas].
Te alejas de las ruinas de la vida y la profesión de Gonza.
El teléfono está frente a ti, expuesto.
Rama
Regresas al escritorio en ruinas.
El escritorio de Gonza, escenario de una especie de catástrofe humanitaria, está cubierto de sobres sin abrir, frascos de pastillas, jeringas sueltas y bolígrafos.