Rama
Rama
"¡Nada de volantes, panfletos, ni chicles!".
Rama
Rama
"¿Sabes, Tonio? Yo también tengo algo de diplomática".
"¿Algo? ¿A qué te refieres? ¿Y qué haces aquí?".
Por un segundo, hay esperanza en sus ojos. La posibilidad de que, quizá, los diplomáticos aún vendrían a un lugar como este.
No tiene sentido mentir. Mejor muéstrale que estamos por encima de su liga. Que es verdad.
"Soy del consulado mirceano. Vine a visitar a mi contraparte local".
"Consulado extranjero... contraparte...".
Bastan esas pocas palabras para que su corazón quede conmovido.
NO TEMAS, CAMARADA. EL PROPÓSITO DE LAS PALABRAS ES INTIMIDAR. NO HAY FUERZA DETRÁS DE ELLAS.
Rama
"¿Quién...? Ah. ¿La señorita Eszti?".
"Sí. La señorita Eszti".
"¡Mil disculpas! Pensé que... bueno, solo quiero cuidar a los demás inquilinos. Sobre todo a gente importante como la señorita Eszti...".
Esta es... la mejor sensación del mundo. El momento antes de descubrir un secreto.
"Apartamento #4. Subes las escaleras, pasas por la puerta, subes otras escaleras y listo. El cuatro está a mano derecha".
"Gracias, Tonio".
"Sí. Claro. Gracias. Digo, de nada", tartamudea, aún en shock por la cercanía tan repentina con alguien de la élite.
Mira el lado positivo: le agregaste unas cuantas semanas a su esperanza de vida.
Rama
"Estoy segura de que la señorita Eszti reconocerá tu esfuerzo".
"Bien. Y la próxima vez que una diplomática te pregunte algo, le respondes".
"Por supuesto. De inmediato. Asuntos oficiales".
Eso es, cuidador del edificio. Asuntos oficiales no especificados.
"Solo la conozco como mi número opuesto".
"¿A quién buscas? Espero que no sea a mi hijo..."
"Busco a Eszti Newitz".
"Ah, la señorita Eszti. Claro. Claro. Sabía que tenía mucha educación y buenos modales... sabe respetar un piso limpio... solo que nunca supe que...".
"La jefa de Recursos Humanos de EMTERR vive aquí. Vine a hablar con ella".
"¿EMTERR...? Recursos Humanos...".
"Me dispararon, Tonio. El consulado ya lo sabe. Es un asunto internacional".
Texto alternativo
"Me dispararon, Tonio. Es un asunto internacional. El consulado ya lo sabe, pero tengo que hablar con mi contraparte".
"Entiendo. Todo va muy rápido. Era de esperarse en el mundo diplomático".
"Creo que hablé con tu hijo, Kurt".
Abre su boca como si fuera a decir algo, pero la cierra de inmediato y guarda silencio.
"¿Sí?", pregunta y frunce el seño.
Casi puedes oír cómo se cierran las puertas blindadas de su corazón.
"¿De verdad es tu hijo? Hasta parece que tienen la misma edad, Tonio".
"Eso pasa cuando llevas una mala vida".
El hijo envejeció de forma prematura. El padre parece embalsamado en una eterna madurez.
"Apuesto a que te pidió dinero".
"No exactamente, pero... sí parece que lo necesita".
"No me sorprende. Como sea... no me sacará ni un sol".
"¿Por qué?".
"Ha tenido muchas oportunidades para ganar dinero trabajando. Con gusto le daría trabajo como conserje junior. Pero nunca acepta".
"El concepto básico del dinero es un enigma para su generación. La idea de que lo que te permite ganar dinero es tu tiempo y tu trabajo, y no... otra cosa... como tu "estilo" o algo... no lo comprenden".
Hay otras divisas. El sexo. La muerte. Información.
ESTOS... INFELICES... NACIERON TAN CERCA DEL LECHO DE MUERTE DEL CAPITALISMO QUE VUELVEN AL PRINCIPIO DEL CICLO E IGNORAN LA DECADENCIA, LOS PODEMOS SALVAR.
Rama
"Al menos quiero intentar ayudarlo".
"No puedo detenerte, pero no deberías molestarte. No es ayuda de verdad".
"Dile que si alguna vez le interesa trabajar honestamente... Su viejo está aquí.".
Una tristeza se adueña de su cara por un breve instante.
Rama
"¿Y qué si logra intercambiar su estatus social por dinero?".
Un escalofrío recorre su cuerpo. Como si lo que dijiste fuera algo indecente.
El mundo en el que su hijo puede triunfar es un mundo en el que no vale la pena vivir. Sus existencias son fundamentalmente incompatibles.
"Como sea. Solo pensé que te gustaría saberlo".
"Me temo que ya lo sé. Ya lo he escuchado todo antes".
"No te lo pidió a ti".
"Es cuestión de tiempo".
"No, pero le pidió dinero a otras personas y no puede pagarles, ahí está el problema".
"Es un tipo con estilo".
"Estilo. Aja. Parte de lo que él llama la escena. Enamorado de todas las modas estúpidas que pasan frente a él".
"Al parecer tiene problemas de dinero".
"Sobre tu hijo...".
"¿Sí?". Frunce el ceño.
"Estoy buscando un edificio elegante... supuestamente uno que tiene un penthouse pequeño y acogedor...".
"¿Donde vive el señor Reno? Es demasiado ostentoso. La gente rica de hoy ya no sabe construir como antes... les falta respeto por lo clásico".
"No sé si me atrevería a comprar, después de ver este sitio...".
"Lo pulcro es señal de clase. El Programa de Vivienda tendrá muchas deficiencias, pero esa barandilla de ahí atrás está tan limpia que se podría comer sobre ella". Echa un vistazo por encima del hombro hacia la barandilla del segundo piso.
Puedes. Pero no debes.
Rama
Un ejemplo extrañamente específico...
Hay un cinturón colgando del barandal y la zona está acordonada.
"Si buscas la vivienda del señor Reno, ya la pasaste en tu camino para acá. Saliendo, es la puerta que está frente al puente, la que tiene el intercomunicador; la reconocerás de inmediato".
Rama
Rama
Otra vez con el barandal.
Otra vez. El barandal. Está cargado de un significado excepcional, un símbolo cuyo sentido aún no puedes descifrar.
"¿Y cuál es su edificio?".
"Ya la pasaste en tu camino para acá. Saliendo, es la puerta que está frente al puente, la que tiene el intercomunicador; la reconocerás de inmediato".
"Técnicamente, no es parte del Programa, sino una zona aparte. Sospecho que es para evitar varias regulaciones". En la boca se le dibuja un gesto de tristeza. "Mi responsabilidad abarca hasta donde comienza ese callejón según los reglamentos de la ciudad".
Y aun así, mantiene limpia el área.
"Eres el encargado del edificio, ¿cierto?".
"Viste mi placa". Limpia el polvo imaginario de la placa.
"No es solo el edificio, soy gerente de todo el Programa de Vivienda".
"Entonces... ¿no eres solo un gerente de edificio?".
"He pensado en cambiar mi título a "Gerente del Complejo", pero mi mamá dijo que sonaba raro. Luego pensé en "Gerente del Programa"... pero sonaba demasiado político".
"Hoy en día, no parece la gran cosa, pero, si lo hubieras visto cuando Néstor lo construyó... uff, era tan elegante. Tan... majestuoso".
Los edificios están viejos y deteriorados, pero bastante limpios. Este hombre está librando las últimas batallas de una guerra perdida: encera barandas rotas y pinta madera podrida...
Rama
"¿Cómo era en ese entonces?".
"Un palacio para la gente", recita.
Sin duda es algún eslogan de aquella época.
"Durante los años del Nestorism, cuando la ciudad se estaba desarrollando, algunas familias se tuvieron que mudar para establecer la infraestructura. Este edificio se erigió para esas familias".
"No es fácil imaginar que esto alguna vez fue un palacio para el pueblo".
"Fue un proyecto ambicioso basado en ideas modernas. Limpieza, eficiencia, orden...".
Moderno no significa nuevo en este contexto. Se refiere a un futuro antiguo, tan obsoleto como los edificios que lo representan.
Rama
"Suena a un eufemismo para referirse al desplazamiento forzado".
"Ah, no, no, para nada. En aquel entonces, venir aquí era un privilegio".
"Eres superfan de Néstor, ¿verdad, Tonio?".
"En lo más mínimo". Niega tajantemente con la cabeza. "Respeto el trabajo que se hizo durante los años del Nestorism, pero Néstor y el Nestorism son dos cosas completamente diferentes".
"De hecho, al final, el Dulce Néstor resultó ser un traidor del Nestorism".
"Eso no tiene sentido".
"Entiendo por qué puede resultar confuso para una extranjera, pero créeme, solo se parecen en el nombre".
Rama
"Un traidor de sí mismo. Tiene sentido".
"¿Y qué le pasó?".
Texto alternativo
"¿Y qué le pasó a este lugar? ¿A dónde se fue toda esa 'majestuosidad'?".
"Llegó una clase... diferente... de gente".
"O, no sé... quizá los hijos de la gente que llegó primero estaban hechos de una madera diferente a sus padres...".
Rama
Empezando por... su propio hijo.
"¿Qué tipo de gente solía vivir aquí?".
"Gente importante. Artistas, diplomáticos...".
Nunca ha visto a un diplomático en su vida. Quizá ni siquiera sepa qué son, solo que suena a gente importante.
Rama
... ¿Dijo diplomáticos? Un camino oficial a la puerta de Eszti acaba de aparecer.
"No como la infestación de vándalos que tenemos ahora".
"O sea... ¿racialmente? ¿Por la mezcla de razas?".
"Espiritualmente. No respetan las puertas, las paredes ni a sí mismos. Mucho menos a mí. A veces, sospecho que vandalizan ese barandal solo para fastidiarme". Mira con tristeza sobre su hombro hacia el barandal del segundo piso.
Rama
La situación del Programa de Vivienda y la situación de su vida son una y la misma.
La simbiosis entre el hombre y los callejones no está funcionando.
Rama
"Mis cosas también se están deteriorando constantemente".
"Creo que le está pasando a todo. Por lo menos tú eres consciente de ello".
Quiere ahuyentar a la entropía con una escoba y un recogedor.
"Me alegra que haya gente que recuerde de lo que éramos capaces cuando manteníamos un sentido de decencia y limpieza. Aunque ya sea tarde... demasiado tarde".
Rama
"Has vivido demasiado tiempo. El mundo ya no tiene lugar para ti".
"Creo que ya todos han vivido demasiado". Te da la espalda. "Al menos soy consciente de ello".
"Si te dejas llevar por la nostalgia de esa forma, el presente siempre será decepcionante".
"Claro que me decepciona... ¿y cómo no?". Mira a su alrededor. "No creo que eso tenga nada de malo".
Asiente.
Rama
Otra vez con el barandal.
Otra vez. El barandal. Está cargado de un significado excepcional, un símbolo cuyo sentido aún no puedes descifrar.
"¿Has estado aquí desde que lo construyeron?".
"Fue mi primer trabajo... y probablemente el último. Espero".
"Todavía no terminaba mis estudios cuando empecé a limpiar para el Programa de Vivienda. Dieciséis años... trabajé hasta que me dieron las llaves grandes..."
"Estás pensando en Kurt, ¿cierto?".
Rama
"No. En realidad, no, pero... Él es alguien típico de su generación". Se nota un profundo resentimiento en su voz.
"Espiritualmente. No respetan las puertas, las paredes ni a sí mismos. Mucho menos a mí. A veces, sospecho que vandalizan ese barandal solo para fastidiarme". Mira con tristeza sobre su hombro hacia el barandal del segundo piso.
"Per... ¿cóm...?". Tartamudea, pero se contiene.
Casi puedes oír cómo se cierran las puertas blindadas de su corazón.
"Entonces, conoces a mi hijo... No, no se trata de él. Pero es solo uno más de su generación".
Depravación en todas partes. Hemofilia. Unas debilidades apiladas sobre otras.
"Suena un tanto deprimente".
"Hago lo que puedo, más que la mayoría de los gerentes. Pero no puedes arreglar todo si solo tienes una brocha y una escoba".
"Lo hubieras visto cuando Néstor lo construyó. Era tan elegante. Tan... majestuoso".
"Bueno, explícame todo eso del Nestorism que no tiene nada que ver con Néstor".
"Nestorism... ¿Cómo lo describiría? El Nestorism es el nombre del espíritu nacional de Portofiro".
"No tiene nada que ver con una persona. Simplemente lleva su nombre por la coincidencia de las circunstancias, cuando él estaba en el poder, los portofirenses se estaban descubriendo a sí mismos y aspiraban a algo más...".
Rama
Un valor tan abstracto como el estatus social de su hijo.
Rama
"Parece que esa era tu escena, Tonio. Solo estás triste porque se terminó".
"Para nada". Luce indignado.
"Nestor no creía en nada. Era uno de esos hombres...". Hace un gesto con la mano. "Capaz de decir cualquier cosa con tal de mantenerse en el poder".
"Entre su primer y segundo exilio, todas las ideas que gozaban de popularidad entre el pueblo se convirtieron en ley, incluso aquellas que eran un suicidio fiscal. Esa fue la época de la consolidación del Nestorism".
Una economía de ilusiones increíblemente subsidiada.
"¿Entonces, el espíritu nacional portofirense se basa en una mentira?".
"Él mintió. No nosotros. Lo que descubrimos fue real. Al menos durante un par de generaciones".
"Finalmente, Néstor se dio cuenta de que no eran los portofirenses quienes lo mantenían en el poder. Después de eso...".
"Seguía diciendo lo que creía que la gente quería oír, pero no nuestra gente. Y mira...". Hace un amplio gesto con la mano. "Todavía estamos arreglando el desastre que dejó".
Rama
"¿Y qué pasó?".
Ciudades construidas con naipes.
"¿Cómo es posible que no tenga nada que ver con la persona de la que lleva el nombre?".
"Aburriidoooo".
"No sé por qué pierdo mi tiempo". Mira fijamente su escoba.
La escoba no le devuelve la mirada.
Rama
"Dices que las cosas se fueron al carajo... pero ¿en comparación con qué?".
"Siempre ha habido problemas, si te refieres a eso. Pero la tendencia general va en una sola dirección".
"Situaciones como la que vive mi hijo habrían sido inconcebibles para otra generación. Un joven, en el mejor momento de su vida, destrozado, literalmente destrozado, por su devoción a...".
"Ni siquiera sé cómo llamarlo. Una especie de estatus social intangible que solo existe en su cabeza y en la de sus pendejos amigos".
Rama
"La verdad es que sí se veía bastante destrozado".
"De alguna manera, es peor que el crimen o las drogas... al menos con eso existe la posibilidad de rehabilitarse...". Niega con la cabeza, con una mezcla de lástima y repugnancia.
"Lo que quiero decir es que historias como la suya son un reflejo de los tiempos en que vivimos. Prefería cuando la gente simplemente se dedicaba a hacer su trabajo".
"De alguna manera, es peor que el crimen o las drogas... al menos con eso existe la posibilidad de…"Por favor, déjame en paz. Ya he aguantado ese discurso más veces de las que puedo recordar". Niega con la…"¿En serio? ¿Puedes cambiarlo por comida? ¿Por boletos para el tranvía? ¿Por cualquier cosa?". Niega con la…"Ah. Veo que tú también formas parte de esa escena", dice con amargura. "Sí. Kurt es mi hijo".
Barre un par de veces con su escoba. Un tic que vuelve a poner el mundo en orden.
"Pero en el camino de allá para acá... perdimos algo".
Rama
"Eso suena a discurso fascista".
"No tengo inclinaciones políticas. Solo quiero que la gente haga su trabajo. ¿De verdad es eso tan radical?".
"Para nada".
"Gracias".
"Claro que 'fascismo' es una palabra con una connotación negativa hoy en día... Pero, a pesar de lo que se dice de La Luz, la Reunification no es lo peor que le podría pasar a Portofiro. Al menos pondría un poco de orden en este lugar".
Rama
Rama
La Reunification: La gran campaña de anexión de La Luz. Lenta, legal y a menudo sangrienta. Una marea que poco a poco reclamaba, cada pocos años, una de sus viejas colonias.
"El tiempo avanza, no retrocede. Toda esa nostalgia por el pasado es intrínsecamente fascista".
"El tiempo no avanza, se mueve hacia abajo. Hacia la tierra".
"Espera, ¿estás a favor de la Reunification?".
"Ya te dije que no tengo inclinaciones políticas".
"Lo único que quiero es que alguien le enseñe a la gente la forma correcta de hacer las cosas. Evidentemente, no logro convencer a nadie, así que alguien con más influencia debería intervenir".
"Todos nos sentimos así a veces".
"No sé mucho sobre otros lugares, pero por lo que me dicen, en La Luz todo el mundo tiene una función. El lustrador lustra zapatos, el administrador administra edificios...".
"¿Sabías que, al parecer, hay un tipo de fábricas donde los cantantes tienen que producir éxitos pop durante ocho horas al día, igual que el resto de nosotros?". Sonríe, satisfecho.
Cada persona ocupa un lugar fijo e inamovible en la pirámide de la vida.
"Realmente funciona así, sé de buena fuente que explotan a sus estrellas pop".
"Escuché que los eligen desde que son niños". Asiente con entusiasmo. "Si tienes potencial, te mandan a la fábrica de estrellas".
"Yo hago mi parte. Ellos la suya. Si toda la sociedad funcionara así... bueno, eso sería lo ideal".
"El mundo funcionaría".
No hay sueños de paz, justicia o igualdad, solo los de una máquina que funcione a la perfección.
Rama
"No se escriben canciones exitosas trabajando ocho horas al día, Tonio".
"¿Y esa es la sociedad ideal para ti?".
"Es una sociedad. Esto de aquí es solo... un grupo de personas que viven juntas".
"Mírame, aquí estoy, haciendo mi trabajo. Si todos hicieran lo mismo... bueno, eso sería lo ideal".
"¿Y cómo sabes que 'alguien con influencia' aceptará tu propuesta?".
Te mira, tratando de entender tu pregunta. Tras un largo rato, decide que no puede.
Para uno de ustedes, esto no es más que una conversación filosófica.
"Lo único que escucho es, 'Oprímeme, papi, me porté mal'".
"Nunca oprimí a mi hijo". Niega con la cabeza. "Pensándolo bien, quizá debí haberlo hecho...".
¿No se supone que los nestoristas odian La Luz?
"Ya te dije que no tengo inclinaciones políticas. Los nestoristas actúan por el bien de Portofiro, no hay más".
"¿Entonces, crees que tu hijo es peor que tú?".
"Toda su generación... Me preocupa, de verdad, lo que pasará cuando la mía sea demasiado vieja para trabajar".
"¿Podrán mantener los tranvías en funcionamiento? ¿Y las tuberías, la electricidad? ¿Se quedará el barandal sin pintar hasta que un día se desmorone y se caiga?". Mira hacia el barandal del segundo piso.
Rama
Un ejemplo curiosamente específico de decadencia social...
Rama
"Puede que lo hagan mejor que tú".
"¿Cómo? Tendrían que aprenderlo todo desde cero. Se supone que debieron hacerlo de niños, pero. en lugar de eso, aprendieron... esas cosas abstractas".
"No exagero cuando digo que él y sus pendejos amigos son perfectamente capaces de morirse de hambre sin darse cuenta mientras contemplan la estúpida ropa que esté de moda en la escena".
"¿Cómo? Tendrían que aprenderlo todo desde cero. Se supone que debieron hacerlo de niños, pero. en lugar de…"Sí, probablemente todo se vaya al carajo"."Vamos, Tonio, los tranvías no van a dejar de funcionar"."Supongo que sí". Se cambia la escoba a la otra mano y suspira. "Digo, sí, claro. Pero no veo cómo. Todo esto…
Una especie de sofisticados primitivos deambula por las ruinas cubiertas de enredaderas de Portofiro. Impecablemente vestidos con telas cuyos secretos de fabricación se han perdido, merodean por ahí juzgando el estilo de los demás mientras se seca al sol la ración diaria de carne de rata.
Rama
Después del fin de la historia proliferan quimeras interesantes.
"Sí, probablemente todo se vaya al carajo".
"Vamos, Tonio, los tranvías no van a dejar de funcionar".
"Y si los tranvías siguieran funcionando, ¿respetarías a tu hijo?".
"Supongo que sí". Se cambia la escoba a la otra mano y suspira. "Digo, sí, claro. Pero no veo cómo. Todo esto es tan etéreo".
Rama
Una vez más regresa al barandal, símbolo de la continuidad de la civilización.
Otra vez. El barandal. Está cargado de un significado excepcional, un símbolo con un sentido que aún no puedes descifrar.
"Bueno, ya escuché suficiente". (Regresas).
Asiente con la cabeza y barre.
Rama
"Se llama La Escena, y claramente tú no formas parte de ella".
"Por favor, déjame en paz. Ya he aguantado ese discurso más veces de las que puedo recordar". Niega con la cabeza, con una mezcla de lástima y repugnancia.
"Así funciona siempre el estatus, ¿no?".
"¿En serio? ¿Puedes cambiarlo por comida? ¿Por boletos para el tranvía? ¿Por cualquier cosa?". Niega con la cabeza en señal de disgusto.
"¿Estamos hablando de Kurt?".
"Ah. Veo que tú también formas parte de esa escena", dice con amargura. "Sí. Kurt es mi hijo".
"Espera, explícame cuál es la situación de tu hijo".
"No puedo explicar lo que no entiendo. Y ahí está el problema, ¿te imaginas a mi padre diciendo eso de mí? ¿De alguien de mi generación?".
"Historias como la suya son un reflejo de los tiempos en que vivimos. Prefería cuando la gente simplemente se dedicaba a hacer su trabajo".
"Suena como una existencia bastante desoladora... ¿Hay algo en lo que pueda ayudarte?".
"La verdad, no. Digo, podrías ayudarme a barrer si quisieras, pero...".
"¿En serio?".
"Mira a tu alrededor. ¿Te parece que una persona podría limpiar todo esto sola?". Señala a su alrededor. "Antes éramos un gerente y tres conserjes... ahora soy solo yo...".
"Te puedo pagar veinte soles, si te interesa".
A lo mucho... es un cuidado paliativo, aunque...
Rama
No te caería mal el efectivo.
Rama
"Siento que el edificio me necesita. Los trabajadores me necesitan".
"Tú preguntaste". Se encoge de hombros
"Creo que mientras más nos dediquemos a nuestras respectivas tareas, a las concretas... más nos beneficiaremos todos".
Sus "respectivas tareas", que en tu caso son totalmente opuestas a barrer, operaria.
Rama
"Los ingresos secundarios hacen que el mundo siga girando".
"Está muy por debajo de mi rango".
"Lo pensaré".
La vida es un cuidado paliativo.
"No creo que esa sea la raíz de tus problemas, Tonio".
"No, claro que no, pero... me gusta creer que, si mantengo todo limpio, puedo seguir viviendo sin ahogarme".
"¿Dónde está el apartamento número cuatro?".
Rama
Suspira hondo. "Subiendo las escaleras, primera puerta a mano derecha, sigue subiendo hasta arriba".
Rama
"Mmm. La primera puerta a mano derecha subiendo las escaleras, luego sigue subiendo. ¡Nada de volantes publicitarios!".
"Estoy buscando a una inquilina".
"Como dije, nada de vendedores ambulantes. Lo dejé muy claro".
Conoce cada nombre y rostro que ha llegado o que se ha ido de este callejón. Solo es cuestión de que nos los revele.
Rama
"Una tal señorita Kavanaugh. ¿La conoces?".
"Soy el gerente del edificio, no el chismoso del edificio. Los asuntos de mis inquilinos son privados. O los asuntos de mis no-inquilinos, en todo caso".
Rama
"¿Conoces a Eszti Newitz? Sé que vive por aquí".
"No hay ninguna Newitz aquí".
Negó demasiado rápido. Casi grita que "sí".
Rama
Oskar te contó sobre su boda, es la grasa que podemos usar para suavizarlo.
Rama
"Entonces solo busco a una Eszti".
"No hay nadie de apellido Newitz".
"Dije Eszti. Una dama mayor... algo grosera... bastante mandona...".
"Si se ha portado mandona y grosera contigo, quizá sea porque debas aprender a respetar a tus mayores. ¿Lo habías considerado?".
Eso confirma que, en efecto, la conoce. Este señor sería un pésimo operario.
"Si se ha portado mandona y grosera contigo, quizá sea porque debas aprender a respetar a tus mayores. ¿Lo…"La gente decente se merece que la traten con decencia, no voy a darle información tan fácilmente a una…"¿Amenazante? Vaya...", responde en un tono defensivo. "Si una persona como ella se ve en la necesidad de…
Rama
"Una dama mayor, muy educada, de cabello corto".
"La gente decente se merece que la traten con decencia, no voy a darle información tan fácilmente a una extraña en la calle".
"Es muy seria, amenazante... y buena para las cartas".
"¿Amenazante? Vaya...", responde en un tono defensivo. "Si una persona como ella se ve en la necesidad de amenazarte, es señal de que no te quiere cerca".
"¿Tal vez esté usando otro apellido? La conozco".
"Entonces debes tener manera de contactarla. Tienes facha de vendedora ambulante, y una dama decente como ella no merece que la moleste una vendedora ambulante".
Solo un fanático empedernido de las reglas describiría a Eszti como una "dama decente". Ella y este sujeto están hechos de la misma tela antidiversión.
"¿Decente? Vaya que te lavó el cerebro".
"Sucede que estoy empezando a pensar que tú no eres muy decente que digamos".
Rama
"Desde hace mucho que no la veo".
"Si la persona en cuestión, viva o no en este edificio, no te mandó su dirección, no puedo ayudarte".
"Entonces, ¿sí vive aquí?".
"No soy vendedora ambulante".
"Si de verdad eres su amiga, deberías tener alguna dirección o algún otro dato. No puedo ayudarte. No sería propio de un gerente".
"Por favor, amigo, estuve en su boda en este mismo edificio".
"Si estuviste en su boda, entonces debes saber dónde queda su apartamento. ¿Para qué me necesitas?", cuestiona, entrecerrando los ojos.
"¿Después de esa boda? Tomé tanto que casi se me olvidó mi propio nombre".
"Normalmente no hacemos fiestas en el Programa de Vivienda, pero hicimos una excepción para la señorita Eszti". Su expresión se relaja.
"Es tan cordial".
Insoportablemente. Robóticamente.
"Ella y yo somos amigas desde hace mucho. Me alegra verla feliz".
"A mí también".
Un momento de silencio... Eszti encontrö una nueva Doppelgäng.
"Apartamento número cuatro. Subes las escaleras, pasas por la puerta, subes otras escaleras y listo. El cuatro está a mano derecha".
"Gracias, Tonio".
"Saluda a la señorita Eszti de mi parte". Asiente, satisfecho.
Rama
"Eso nadie lo niega. Muy cordial".
"Recuerdo que éramos como cincuenta personas metidas en una sala adorable del tamaño de una caja de zapatos, pero no recuerdo el número".
"Solo quiero darle justificación a tu existencia".
"Ah". Se alegra. "Lo agradezco".
"Bueno, como sea". (Regresas).
"Típica vaga". Niega con la cabeza, molesto, y por instinto empieza a barrer de inmediato.
Rama
"Alguien rompió tus buzones de por allá".
"Rompieron los... ¿qué tanto?".
Un vacío en sus ojos, un tic nervioso cerca de su boca. Los indicios del pánico.
"Bien rotos".
"Un nuevo día, una nueva maldición. Gracias por avisarme".
La manecilla del reloj se acerca más y más a la media noche, la hora del suicidio.
Rama
"Ahora hacen juego con el resto de esta porquería de edificio".
"Todos los días me esfuerzo tanto... y nadie lo reconoce...", se lamenta, perdiendo lo que le quedaba de ánimo. "Por favor, sé más amable. Si puedes".
"Puedes arreglarlo. Yo creo en ti...".
"Puedo arreglarlo. Puedo arreglarlo. Sí. Gracias".
¡Ahora pensarä que somos unas soplönas! Pronto, ¡todos en el Programa lo sabrän!
"Espero que encuentres al responsable".
"Son mi cruz...", suspira profundamente. "Gracias... por avisarme. Lo arreglaré".
"Bien, te ayudaré a barrer".
Texto alternativo
"La escoba... me llama". (Te ofreces a barrer otra vez).
Rama
"¿En serio? Uy... gracias, aprecio la...". Su alivio se convierte en temor dentro de la misma oración.
"¿Segura que sabes cómo hacerlo?".
"Conozco un poco de las técnicas secretas, sí".
"De acuerdo, perdón, es que... tiene que hacerse bien, ¿sabes? Es un edificio con clase".
"Toma". Te da la escoba.
Texto alternativo
"Bueno... ya sabes qué hacer".
Texto alternativo
"Volviste por más, ¿eh? De acuerdo". Parece realmente preocupado.
Texto alternativo
Tu patrón te da la escoba sin decir una palabra más.
Rama
Empieza a barrer.
Una nube negra cubre tu visión cuando empiezas a pasar la escoba por el piso.
Lo último que alcanzas a ver son las cerdas de la escoba rozando inútiles contra una capa triste de decadencia, no polvo ni suciedad.
¿Cómo sabré cuando haya terminado?
¿No te has dado cuenta...? Estás acabada.
Cuatro horas después.
Espera... ¿qué? ¿En qué momento?
El piso se ve igual. Sin embargo, hay una pizca menos de ti en comparación con cuando empezaste.
Qué le pasa a este lugar, ninguna escoba parece capaz de tocarlo.
"Gracias, ahora se ve mucho mejor. Toma". Te da un mísero puñado de billetes.
Rama
Está... ¿limpio?
Gracias a Dios.
La nube negra se disipa. Tu visión vuelve.
No pienses, solo barre.
Después de un rato, te das cuenta que quizá ya terminaste de barrer.
Rama
Empieza a barrer.
La nube negra vuelve. Tomas la escoba y levantas el polvo de un lugar solo para moverlo a otro.
Para mañana, el polvo se habrá extendido de nuevo. Los objetos se deteriorarán y el polvo total aumentará en el mundo por una cantidad infinitesimal.
¿Y por qué estoy haciendo esto?
Porque necesitas el dinero.
Pero soy una operaria... una espía en una agencia de inteligencia internacional...
Sí, y la potencia mundial para la que trabajas es muy pobre.
Tiene influencia y es temida en el resto del mundo, pero para nada es rica.
PERO CON UN SINFÍN DE IDEAS. RICA EN TEORÍA.
De repente despiertas de tu sueño de barrer. Otras cuatro horas pasaron.
"Te estás volviendo una experta". Cuenta el dinero de tu paga y te lo entrega.
Rama
Ah, claro. Pobreza.
La tuya y la de la Ópera.
¡EL MUNDO REACCIONARIO ESPERA TU RENDICIÓN! LOS JEFES TE OBLIGARÁN A SOSTENER LA ESCOBA Y PAGARÁS IMPUESTOS POR USARLA.
Estoy bien. Esto está bien. Estoy haciendo valer mi tiempo.
Rama
Empieza a barrer.
Te preparas para ofrecerle otras cuatro horas al altar de la escoba.
Toma mis horas. Corrompe lo que queda de mi día y de mi vida.
El tiempo pasa, como siempre. Sin embargo, está vez, algo cambió.
En lugar del tedioso pasar del tiempo de antes, ahora sientes un cálido resplandor emanar de la mano que sostiene la escoba.
TE HAS ALINEADO CON EL ESPÍRITU DE LOS TRABAJADORES.
Una indicación curiosa de que, quizá... encontraste tu lugar ideal. Tu propósito en la vida. Lo que debías estar haciendo desde un principio.
Bien. Me da gusto estar aquí.
Una paz extraña inunda el callejón. Todo está en su lugar. Todo está bien en el mundo.
¡Detente ahora, operaria, antes de que sea demasiado tarde!
"No sé qué haríamos sin ti".
Rama
Esto es una mala señal.
Si Tonio tiene que lidiar con esto diario, ¿por qué yo no?
Rama
Empieza a barrer.
...
...
Todo está bien, niña. Todo fue una pesadilla.
Todas esas tonterías sobre "operarios", "controladores", y el "reseteo total"... nada de eso fue real.
Eres la barrendera a cargo de mantener limpio el piso de este magnífico callejón. Como siempre lo has sido.
Espera, ¿siempre?
Siempre.
Ya barriste suficiente por hoy. Vuelve mañana para barrer más.
Tu patrón te entrega tu paga sin decir una palabra más, aunque ahora estará más al pendiente de lo que hagas.
Rama
¿Desde qué era una bebé?
Por supuesto. Saliste del útero con una escoba miniatura en tu mano.
Soy la barrendera. Soy la barrendera.
Así es, niña.
Barre.
El sueño se desvanece.
La vida real vuelve.
Tu patrón te entrega tu paga sin decir una palabra más.
Rama
"Necesito el dinero, Tonio, por favor".
"Olvídalo, esto fue una mala idea".
"Sí. Quizá tengas razón... aprecio la ayuda, pero... hay que hacerlo bien, sabes. Es un edificio con clase".
Rama
Rama
"Ya barriste hoy. Solo hay que barrer una vez al día". Se muestra severo y un poco preocupado.
No acapares la escoba, CASCADA.
Rama
"Ya me voy". [Te vas].
"Levanta los píes al caminar".
Rama
Fin de esta rama
"¡Nada de vendedores ambulantes! Y cuidado con el piso, por favor".
El hombre está vestido con un impecable uniforme de mantenimiento. La etiqueta en su pecho dice: "TONIO - GERENTE DEL EDIFICIO".
Rápidamente se peina el único mechón de cabello que el tiempo no le ha robado.
"Sí, claro, lo tendré en cuenta".
"Bien. Gracias. Por fin alguien que copera".
Estás tratando con un tipo de esos que te gritarían: "¡Fuera de mi propiedad!". El problema es que su propiedad es una comuna.
"No soy vendedora".
"Bien. Aquí no queremos comprar nada. Y tampoco quiero nada raro ni indecente en mi lindo Programa de Vivienda, ¿entendido?".
No es sarcasmo. Queda claro que está orgulloso del entorno deprimente en el que te encuentras.
Lindo Programa de Vivienda suena mucho mejor que laboratorio de decadencia urbana.
"Hago lo que se me da la gana".
"Pues aquí no. No quiero nada raro ni indecente en mi lindo Programa de Vivienda, ¿entendido?".
"Debo irme". [Te vas].
"Que tengas buen día".