Doppelgäng
Cuando hace falta más de una tú para realizar una tarea. Fuerza interna y resistencia a la presión.
Acondicionamiento
El dolor fantasma
Reforzado
- DoppelgängLímite de habilidad
- +1
Disonancia
- DoppelgängLímite de habilidad
- -1
El piso vacío
Reforzado
- DoppelgängLímite de habilidad
- +2
Disonancia
- DoppelgängLímite de habilidad
- -2
Expansión independiente
Reforzado
- DoppelgängLímite de habilidad
- +1
Disonancia
- DoppelgängLímite de habilidad
- -1
República Popular de La-La-Landia
Reforzado
- DoppelgängLímite de habilidad
- +1
Disonancia
- DoppelgängLímite de habilidad
- -1
Escalera de dificultad
446En el mundo
- Anuncios de clases de boxeo y proteína en polvo, agrupados por seguridad.CD 6
- Si todo se va al caräjo, siempre puëdes venir a pasar el räto con la untergäng.CD 6
- Pequeñas criatüras se asoman desde cäpsulas de plästico, con su libertad a mercëd del azar.CD 9
- Ropa secándose, de la más pequeña a la más grande. Una familia colgada en orden.CD 9
- Una enorme mancha de sangre.CD 9
Efectos de estado que afectan a esta habilidad
Voces en
189"Hace frío afuera". La chica encoge los hombros y da un pisotón suave.
"No funcionó, ¿verdad?".
"Hola, lapinette".
"Hola de nuevo. Aún no vamos a partir, lo lamento". Le da una calada a su pipa.
Vuelves a asomarte al santuario y a examinar su congregación de retratos.
El paquete de raciones cruje cuando le das la vuelta.
"CASCADA". Asiente de la forma más breve. "Estuve jugando al espía conmigo mismo sin descanso. Hasta el momento es un empate, pero estoy…
Vuelves al buzón.
"...".
"Mi agente de la fortuna regresa. Feliz Dante".
"La hoja se desafila y tambalea la mano. La gran CASCADA hace su aparición, por fin".
La puerta metálica de la clínica está cubierta de óxido y rodeada de grafitis. A la derecha hay un letrero que parece oficial.
La silla espera frente a ti, desvencijada y melancólica.
"Deberías moverte, CASCADA".
Te vuelves a meter al túnel, hasta donde estabas antes, donde empieza a estrecharse.
Al presionar el botón del intercomunicador, una pequeña luz se enciende.
"Estoy aquí para apoyarte, agente comercial. ¿Qué necesitas?".
La puerta contra incendios se interpone entre la azotea y tú. Por desgracia, alguien quitó la pelota de ball que la mantenía abierta.
PSEUDÓPODO cambia el peso de un pie a otro, mirando al barquero.
Regresas al solitario teléfono público.
El estéreo sigue en el lugar donde lo dejaste.
Tomas el auricular del teléfono público. El emblema del delfín te sonríe, con los ojos bien abiertos.
Estás ante la puerta de Tempo una vez más.
"Hola de nuevo".
"¿Con que volviste?".
"¿Cómo va todo, H?".
Tres carteles te observan desde la pared. Una tríada vigilante, lista para infiltrarse en tus sueños.
La gata descansa.
El bolso junto a la puerta está vacío, pero las botas de lluvia siguen intactas.
Contemplando el salón principal, intentas imaginar cómo se habría visto hace treinta y seis años.
"Cuánto tiempo sin hablarnos, sin nombre".
El intercomunicador brilla a plena luz del día, completamente expuesto.
La reja está ante ti, sigue cerrada.
Ahí están todos, justo donde los dejaste.
Otro teléfono, otra voz.
"Operaria".
"Hazlo, Hersh. Haz que nos descubran".
Los zarcillos del moho se alzan suavemente cuando te acercas.
El reporte de MIHO sobre desfase intermateria sigue ahí, sigue siendo tentador.
"Ahórrate esos balbuceos que llamas acento y escúchame: metoprolol, maldito Azzurri violaeunucos. Yo pagué por eso, ¡no por atenolol!".…
"Regresaste".
"Supongo que... en este momento es cuando te ofrezco un trato, ¿eh?".
Una enorme mancha de sangre.
Podrïa valer la pena abrir ësto, ¿no?
No puedo creer que nos perdiëramos la fiesta de camarones.
Deberïamos tener un cuädro asï de nosötras.
Victorias doradas de un pasado lejano.
Una barrera de sönido entre ellos y el resto del mündo.
Un vaso de lobo...
Una extraña presencia plästica... se siente como si hubiera otra persona en la habitaciön...