Omniconsciencia
Acciones un poco tenebrosas más allá de este plano existencial. Percepción extrasensorial. Influencia astral.
- Facultad
- Intelecto
- Límite
- DELDelirio
- pruebas de habilidad
- 373
- Flujos
- 169
- Suena más cerca de
- Tú 19
Acondicionamiento
Divino manipulador de los hilos
Reforzado
- OmniconscienciaLímite de habilidad
- +2
Disonancia
- OmniconscienciaLímite de habilidad
- -2
El dolor fantasma
Reforzado
- OmniconscienciaLímite de habilidad
- +1
Disonancia
- OmniconscienciaLímite de habilidad
- -1
Frasco de rostros
Reforzado
- OmniconscienciaLímite de habilidad
- +1
Disonancia
- OmniconscienciaLímite de habilidad
- -1
Única escritura
Reforzado
- OmniconscienciaLímite de habilidad
- +1
Disonancia
- OmniconscienciaLímite de habilidad
- -1
Víctima eterna
Reforzado
- OmniconscienciaLímite de habilidad
- +1
Disonancia
- OmniconscienciaLímite de habilidad
- -1
Escalera de dificultad
373En el mundo
- Hacia el este, la ciudad florece hacia afuera como un fractal, hasta el borde de la isla.CD 6
- Amuletos para la suerte, para la salud y para que los clientes regresen.CD 9
- El cantero se detiene para admirar los adoquines que colocó alrededor del nuevo árbol.CD 9
- La cortina de cuentas separa claramente el ámbito público del privado.CD 9
- Pintura fresca. Los vapores te causan dolor de cabeza.CD 9
Efectos de estado que afectan a esta habilidad
Voces en
169"¿Ya estás de regreso, CASCADA? Quizá sea mejor que te apures, ¿no crees?".
La máquina de fax zumba en la distancia. Una sola hoja descansa sobre la bandeja, con un extremo doblado como un dedo que te llama.
"Por favor, si ves a Karolina, avísame".
"Sigo esperando, CASCADA. La losa se está enfriando".
"Shh".
"Hola de nuevo".
Te acercas a tu doble. Un rastro delgado de baba oscurece la tela.
"La más solitaria... de las ciudades...".
Regresas al sistema neumático colapsado.
Te ignora, cautivado por la mujer de arriba.
No hay nada que hacer aquí.
"Saludos, heroína".
Regresas al escritorio. Todo está en donde lo habías dejado, incluyendo la cajetilla de Suprema 100s.
La rocola vandalizada sigue donde la dejaste, y se ve un poco más deteriorada en tu segunda visita.
"Volviste". Te echa un ojo con cautela.
Regresas al calentador.
El árbol ya cumplió su función. Llegó la hora de que tú cumplas con la tuya.
Regresas a la escalera.
"Creo que esto de verdad te gustaría. Tienes el tipo".
"Regresaste, Hershel".
Te espera la sangrienta obra épica de H. S. Lastra.
Con una torpe reverencia, te acercas de nuevo al santuario.
Voltea hacia ti en cámara lenta y ligeramente.
El trozo de carne que extrajiste de la cabeza de HOLOCENO se agita en el misterioso líquido rojo.
El altar está inquietantemente silencioso.
El contenedor está vacío.
Entras a la cabina y pones el altavoz contra tu oreja.
"Operaria. Algo grande está sucediendo, ¿verdad?".
La caja mágica canturrea su melodía secreta. En un sótano oscuro de Novessa, tu controladora responde.
Todo es una cuestión de milisegundos. Un golpe directo a tu codo, la linterna se aleja volando de tu mano...
"Hola de nuevo". La correctora te sonríe con el lado izquierdo de la boca.
"Gracias de nuevo por expulsar a los invasores. No lo olvidaré". Asiente y luego desvía la mirada.
Una página escrita a máquina yace boca arriba, en lo más alto de una pila de archivos de formato similar. La portada reza: Testimonio de…
Ultra Violet sigue congelada a media canción, atrapada en la brillante proyección. Su música suena en algún lugar detrás de ti.
"Como sospechaba, mis fuentes están muy satisfechas con tu trabajo. Bien hecho, Hershel. Es un honor volver a trabajar contigo".
"Vete al carajo, Coño Feroz".
"¿Ssííí?", de nuevo, suena la voz pesada y dominante de Azzurri.
Mira el suelo a tu alrededor.
GUÍA WANG DE ARMAS DE FUEGO IMPROVISADAS, VOL. 2.
"Vaya... una auténtica maga de la liquidez...".
"Estoy bien, Hersh... Viviré".
"Adiós".
Las cajas de cartón abandonadas siguen en la esquina del pequeño apartamento.
"Aquí de nuevo".
Ya reparaste un tren a escala y fabricaste un arma improvisada aquí. No tienes más que hacer en la mesa de trabajo.
"Hace frío afuera". La chica encoge los hombros y da un pisotón suave.
"Hola, lapinette".
"Hola de nuevo. Aún no vamos a partir, lo lamento". Le da una calada a su pipa.
"...". Su expresión de idiota no ha cambiado.
"Tú. Otra vez". Comienza a taconear el piso.