Juego de sombras
Ideal para cualquier acción sigilosa. Técnicas avanzadas de espionaje para mantenerte encubierta. La voz de tu entrenamiento.
- Facultad
- Acción
- Límite
- FTGFatiga
- pruebas de habilidad
- 1,044
- Flujos
- 244
- Suena más cerca de
- Tú 14
- Equipo
- Gafas de marco azul +1Capa de carabineer +1Gafas oscuras de aviador +2Vaso de Critical Wolf +1Bata kimono +1Peluca de fiesta -1Kimono de retazos del sacerdote +1Camisa desgastada +2Luces centelleantes -1Sandalias de doble tira -1Pantalones de Limpador -1Traje de Limpador -1Claymore Flamígera de Pathos Wolf +1
Acondicionamiento
Cómo lograr esto
Reforzado
- Juego de sombrasLímite de habilidad
- +1
Disonancia
- Juego de sombrasLímite de habilidad
- -1
La búsqueda de "Eso"
Reforzado
- Juego de sombrasLímite de habilidad
- +1
Disonancia
- Juego de sombrasLímite de habilidad
- -1
La Hueste Sombría
Reforzado
- Juego de sombrasLímite de habilidad
- +2
Disonancia
- Juego de sombrasLímite de habilidad
- -2
Única escritura
Reforzado
- Juego de sombrasLímite de habilidad
- +1
Disonancia
- Juego de sombrasLímite de habilidad
- -1
Escalera de dificultad
1,044Expedientes del caso
En el mundo
- Ahí, algo te llama la atención.CD 6
- En la penumbra más allá del cristal, una pequeña cara simiesca.CD 6
- Una fila de ropa que no combina, colgada en ganchos de alambre.CD 6
- La esquina de una brillante bolsa de caramelos se asoma en la caja, tentadora.CD 9
- Los barcos cortan la capa de algas y petróleo que cubre la superficie del agua.CD 9
- Refugiándose de las inclemencias del tiempo, sin perder de vista los barcos.CD 9
- Una inclinación no tan casual... está vigilando lo que hay dentro.CD 9
Efectos de estado que afectan a esta habilidad
Voces en
244"Todavía no puedes regresar. Por favor, olvídalo".
El trío se sumerge en el silencio cuando regresas.
El metal tiembla y cruje bajo tus pies, reverberando hacia abajo.
La mesa está salpicada con la sangre medio seca de tu viejo amigo.
Estás frente a la estantería G una vez más.
El altar de Rotanev se encuentra intacto bajo su desgastado toldo de madera.
Vuelves a abrir el panel de distribución de Renotel. Después de presionar el botón de encendido, conectas el cable del autonegociador…
Ahora deberías tener todo lo necesario para fabricar tu propio dispositivo mortal.
Regresas a los pantalones doblados.
"Me iré pronto, así que compra lo que necesites ahora".
Regresas al desierto.
Regresas a La zona animal.
El agua golpea suavemente contra el casco del bote. La puerta está firmemente cerrada.
El mono sigue escondido entre las sombras.
Despliegas el cifrado y recuerdas las instrucciones extraídas de la novela:
El escritorio está igual a como lo dejaste.
Vuelves a sacar el maniquí médico.
El cajón metálico se desliza casi sin hacer ruido, dejando al descubierto filas de carpetas de aspecto oficial.
"¿Ya estás de regreso, CASCADA? Quizá sea mejor que te apures, ¿no crees?".
La máquina de fax zumba en la distancia. Una sola hoja descansa sobre la bandeja, con un extremo doblado como un dedo que te llama.
"Por favor, si ves a Karolina, avísame".
"Sigo esperando, CASCADA. La losa se está enfriando".
"Shh".
Vuelves a la lista de residentes.
"Hola de nuevo".
Te acercas a tu doble. Un rastro delgado de baba oscurece la tela.
"La más solitaria... de las ciudades...".
"Ya se lo dije, señorita. No puede pasar por aquí. Busque otra entrada". Te aleja con un gesto.
Regresas a las fotografías enmarcadas.
El contenedor sigue rebozado de basura.
"Te dije que está prohibido estar aquí. Hay actividad criminal". Niega con la cabeza.
Te ignora, cautivado por la mujer de arriba.
La chica de la postal aún quiere que te unas a su club de fans.
Regresas a una de las antiguas bancas de la ciudad. Te da la bienvenida.
"Saludos, heroína".
Regresas al escritorio. Todo está en donde lo habías dejado, incluyendo la cajetilla de Suprema 100s.
La rocola vandalizada sigue donde la dejaste, y se ve un poco más deteriorada en tu segunda visita.
"Volviste". Te echa un ojo con cautela.
Mira fijamente hacia adelante, intentando ignorar a PSEUDÓPODO. Se ve extremadamente incómodo.
Vuelves a sacar la bomba.
La niña está demasiado ocupada jugueteando con su sedal como para prestarte atención.
Los ojos del hombre están cerrados. Está completamente quieto.
Regresas a la escalera.
"Creo que esto de verdad te gustaría. Tienes el tipo".
"Regresaste, Hershel".
Te espera la sangrienta obra épica de H. S. Lastra.
Con una torpe reverencia, te acercas de nuevo al santuario.
Voltea hacia ti en cámara lenta y ligeramente.
El trozo de carne que extrajiste de la cabeza de HOLOCENO se agita en el misterioso líquido rojo.
"Regresaste".