Regresas a La zona animal.
Esta es la tienda de mascotas que estás buscando.
Parece que nadie ha vendido alimento aquí en años...
Es posible que el Ojo Lacrimoso haya usado el sonido de los chillidos de animales para encubrir el interrogatorio.
Fíjate si está cerrado con llave.
Levantas el postigo con cuidado, pero se resiste. Está cerrado con llave.
Levantas el postigo con cuidado, pero se resiste. Está cerrado con llave.
A tu alrededor, un montón de miradas te siguen mientras mueves el postigo. Hay demasiada gente alrededor para entrar a robar.
Regresa en la noche o busca otra entrada.
Entra a la fuerza.
Introduces la ganzúa en la cerradura que está en la parte inferior del postigo. Escuchas cómo se abre con un clic.
Levanta parcialmente el postigo.
Se oye un fuerte ruido metálico y luego se levanta con una suavidad sorprendente.
Las gruesas telarañas se estiran y rompen.
Te agachas para pasar por abajo del postigo y desapareces.
Vuelves a intentar introducir la ganzúa en el postigo, pero fallas, haciéndolo sonar y tambalearse.
Vas a llamar la atención si no tienes cuidado.
No logras introducir la ganzúa en la cerradura. Está pegajosa.
Eres tú contra décadas de bebidas derramadas, orina de animales y grasa.
Entra a la fuerza.
Fin de esta rama
Deslízate por debajo del postigo.
Te arrastras otra vez bajo el postigo abierto.
Ya se volvieron a formar las telarañas, y una recién tejida se te pega en la espalda cuando entras al edificio.
Lee el grafiti.
CARL ESTUVO AQUÍ M + Y <3 COMERCIO IMPARABLE POR SIEMPRE MAURITO ES UN BIOLADOR DE PERROS
Vete.
Te alejas de la fachada.
La polvorienta y abandonada fachada de una tienda, cerrada con una persiana metálica. Arriba, un letrero descolorido indica que el edificio se llama La zona animal.