Instintos
Los aspectos incontrolables de tu físico. Impulsos primitivos. Cómo tu organismo se preserva.
Acondicionamiento
Escalera de dificultad
670En el mundo
- Anuncio de camarones. Gordos, crujientes, fritos.CD 6
- Buen lugar para espiar.CD 6
- Cristales oscurecidos y manchados de grasa. Solo se ven formas difusas al otro lado.CD 6
- Dos especies de hiedra trepan por la barandilla, una invasión conjunta.CD 6
- "PERDIDA: Mimsy. NO responde a su nombre".CD 9
- Algo está hurgando en el bote de basura del callejón de abajo.CD 9
- No reconözco a ningüna de estas bändas. Me fuï por mücho tiempo.CD 9
- Papeles adhesivos, desordenados.CD 9
- AÚN PERDIDA: Mimsy. Gata carey. No se hacen preguntas.CD 11
- Un solo guante de cuero con el dedo medio recortado.CD 11
- La puerta retiembla, sacudida por el poder de tu puño, pero las bisagras resisten sin problema.
Efectos de estado que afectan a esta habilidad
Voces en
226El trío se sumerge en el silencio cuando regresas.
El metal tiembla y cruje bajo tus pies, reverberando hacia abajo.
"Hnng".
Regresas para contemplar Portofiro.
La mesa está salpicada con la sangre medio seca de tu viejo amigo.
Estás frente a la estantería G una vez más.
El altar de Rotanev se encuentra intacto bajo su desgastado toldo de madera.
Entre las diversas secciones del gabinete encuentras una pequeña pila de papeles. La primera página tiene lo que parecen ser una serie de…
"Me iré pronto, así que compra lo que necesites ahora".
Regresas al desierto.
El agua golpea suavemente contra el casco del bote. La puerta está firmemente cerrada.
Un estante inclinado, marcado con letras de molde grandes: "SUBGÉNEROS ODIADOS".
El mono sigue escondido entre las sombras.
Regresas a la pared grafiteada.
Despliegas el cifrado y recuerdas las instrucciones extraídas de la novela:
La máquina expendedora espera tu selección con absoluta y total indiferencia.
El escritorio está igual a como lo dejaste.
El cajón metálico se desliza casi sin hacer ruido, dejando al descubierto filas de carpetas de aspecto oficial.
La máquina de fax zumba en la distancia. Una sola hoja descansa sobre la bandeja, con un extremo doblado como un dedo que te llama.
"Por favor, si ves a Karolina, avísame".
"Sigo esperando, CASCADA. La losa se está enfriando".
"Shh".
"Hola de nuevo".
Los jabalíes siguen gruñendo alegremente entre los desechos urbanos.
Te acercas a tu doble. Un rastro delgado de baba oscurece la tela.
"La más solitaria... de las ciudades...".
"Ya se lo dije, señorita. No puede pasar por aquí. Busque otra entrada". Te aleja con un gesto.
El contenedor sigue rebozado de basura.
Regresas al sistema neumático colapsado.
Te ignora, cautivado por la mujer de arriba.
No hay nada que hacer aquí.
"Saludos, heroína".
Regresas al escritorio. Todo está en donde lo habías dejado, incluyendo la cajetilla de Suprema 100s.
La rocola vandalizada sigue donde la dejaste, y se ve un poco más deteriorada en tu segunda visita.
"Volviste". Te echa un ojo con cautela.
Mira fijamente hacia adelante, intentando ignorar a PSEUDÓPODO. Se ve extremadamente incómodo.
La niña está demasiado ocupada jugueteando con su sedal como para prestarte atención.
Los ojos del hombre están cerrados. Está completamente quieto.
El árbol ya cumplió su función. Llegó la hora de que tú cumplas con la tuya.
Regresas a la escalera.
"Creo que esto de verdad te gustaría. Tienes el tipo".
"Regresaste, Hershel".
Voltea hacia ti en cámara lenta y ligeramente.
El trozo de carne que extrajiste de la cabeza de HOLOCENO se agita en el misterioso líquido rojo.
"Regresaste".
El altar está inquietantemente silencioso.
"Operaria. Algo grande está sucediendo, ¿verdad?".
La caja mágica canturrea su melodía secreta. En un sótano oscuro de Novessa, tu controladora responde.
El tuk-tuk de limpieza, con sus burbujas de jabón y sus secretos, parece ahora casi prestigioso.
El tablero de avisos del edificio se encuentra en un área comunal, está lleno de anuncios y retazos de la vida diaria.