Los aspectos incontrolables de tu físico. Impulsos primitivos. Cómo tu organismo se preserva.
- Facultad
- Acción
- Límite
- FTGFatiga
- pruebas de habilidad
- 670
- Flujos
- 226
- Los más presentes
- Tú 10
- Equipo
- Camisa de vestir básica -1Camisa de vestir básicaRopa
Arrugada y aún con el aroma de doctor triste.Bolsa de papel felina +1Bolsa de papel felinaRopa
Una prenda típica e identificador único del personaje de programas conspirativos conocido como Subcommander Bagman. Zapatos de arlequín -1Zapatos de arlequín₽ 25 · Ropa
Zapatos a cuadros para un andar ligero. Camiseta sin mangas plateada +1Camiseta sin mangas plateadaRopa
Cuello protegido, bíceps al descubierto. Arnés de cuero +2Arnés de cueroRopa
Una exquisita pieza de equipamiento fetichista. Vaso de Placid Wolf +1Vaso de Placid WolfHerramientas
Con la espada enfundada y la pipa en mano, este lobo parece que podría pelear si se viera obligado a hacerlo. Gargantilla con púas +1Gargantilla con púasRopa
Dice "mantente alejado"... Lentes interestelares -1Lentes interestelares₽ 7 · Ropa
Las lentes bulbosas de estas gafas prometen al usuario una visión extraterritorial, invitando al mundo a probar sus influencias más extrañas.Sombrero Ushanka +1Sombrero UshankaRopa
Una corona gruesa de lana y piel sintética, con orejeras.
Acondicionamiento
Escalera de dificultad
670Efectos de estado que tocan esta habilidad
Voces en
226"Hazlo, Hersh. Haz que nos descubran".
"Ahórrate esos balbuceos que llamas acento y escúchame: metoprolol, maldito Azzurri violaeunucos. Yo pagué por eso, ¡no por atenolol!".…
Regresas al anuncio medio borrado.
"Regresaste".
"Supongo que... en este momento es cuando te ofrezco un trato, ¿eh?".
El aire frío y húmedo te eriza los vellos de la nuca.
Este lugar ya no es como la última vez. El mundo siguió adelante a tus espaldas.
Sillas viejas destinadas a un nuevo propósito.
El basurero ya no tiene hambre.
Folletos que detallan horribles enfermedades contagiosas.
Se encuentra tan borracho que no le importaría si se le cae el edificio encima.
Salta.
Dos especies de hiedra trepan por la barandilla, una invasión conjunta.
Anuncio de camarones. Gordos, crujientes, fritos.
Muy por encima, más allá del concreto, el viento transporta el aroma de la sal y la hierba aplastada.
Escaleras desvencijadas que bajan hacia el canal.
En medio del caos y el desorden, el fantasma de lo que otrora fue esta habitación emerge por un momento:
Sueños viscerales: tres noches de destripamiento rustamiense en vivo.
Desalojo. Amenaza. Peligro.
Estimulantes. Olvidados.
Acogedor.
Armadura para proteger un punto débil. Tómala, ya es tuya.
Incluso el metal acaba por deteriorarse.
Buen lugar para espiar.
Residuos grasos en cartón viejo.
Frascos de medicamentos. Ya no queda nada bueno.
Podría romperlo para abrirlo.
Busca una cuerda. Puedes ahorcarte aquí si las cosas salen mal.
Derrumbe. Cimientos inestables.
Un solo guante de cuero con el dedo medio recortado.
La luz de tu linterna recorre una serie de estanterías de acero sobre rieles en el suelo. Algunos pasillos están medio abiertos.
Algo está hurgando en el bote de basura del callejón de abajo.
Un martín pescador vigila desde las ramas altas.
Ningún muro dura para siempre cuando se construye contra la marea.
Destrozada. Muerta.
Unas florecitas blancas se abren poco a poco en cuanto sienten los rayos del sol. Unas cositas tan pálidas y frágiles.
Luz parpadeante. Despierta algo.
Papeles adhesivos, desordenados.
Un rincón estupendo para orinar.
Persianas de acero cerradas, una puerta que se cerró incluso antes de tu llegada.
El olor a amonio viejo. Todavía te quema la garganta.
Alguien le dio una paliza.
Manchas de hierba. Recuerdos de barro.
Energía. Sigue zumbando.
Las flores prosperan entre las grietas del pavimento, y se marchitan en las macetas.
Una botella de cerveza, vacía y tirada.
Una casa dibujada con crayones, ya sea por un niño o por un idiota.
Brum brum hace bum bum.
El concreto está agrietado. Las raíces de los árboles lo están atacando.
¡No mires abajo, carajo!