El autómata continúa con su meditación electrónica.
Rama
RamaEl autómata continúa con su meditación electrónica.Rama 9Rama 13Rama 21Los soles dentro de esa máquina no son diezmos. Son un mísero pago por un momento de alivio al avanzar…Ábrela. Toma todo.No son diezmos lo que tomarías. Son un mísero pago por un momento de alivio al avanzar penosamente entre…Un dispensador tan llamativo en un lugar al que no pertenece está pidiendo que le roben.Rama 36
Roba dinero de la máquina expendedora.
Compra Camisado Ultradulce.
La lata hace un agradable tump al caer.
No hay nada dulce en quedarse sin dinero.
Compra Ouroboros Negros.
Sin filtro, para obtener el máximo sabor.
Es un buen momento para dejarlo, dada tu situación financiera.
Vete.
Te alejas de la máquina.
El viento hace crujir los arbustos cercanos como si silenciara a aquellos que pudieran hablar.
La máquina expendedora zumba como si estuviera rezando.
Parece que ningún lugar es lo suficientemente sagrado como para escapar de las garras de la producción automatizada de dinero.
Esta tierra perdió su inocencia cuando se convirtió en un santuario luciano.
Entonces no deberías tener ningún problema en robarle.
Los soles dentro de esa máquina no son diezmos. Son un mísero pago por un momento de alivio al avanzar penosamente entre altares.
Ábrela. Toma todo.
El mercantilismo eficiente podría ser lo único que valga la pena adorar en este mundo.
Entonces practica lo que predicas. Aduéñate de una buena suma robando los soles de esta máquina.
No son diezmos lo que tomarías. Son un mísero pago por un momento de alivio al avanzar penosamente entre altares.
Es un lugar extraño para tener algo así...
Una monstruosidad que desentona con los apagados verdes y grises de esta colina. Especialmente cuando su tosco arte se compara con los rostros de los santos tallados en piedra que se encuentran en la cima.
Doscientos cinceles trabajando al unísono. Las astillas de roca se acumulan en las pestañas de los mamposteros; ellos parpadean, el polvo cae y, poco a poco, un rostro también parpadea en la dura piedra frente a ellos.
Un dispensador tan llamativo en un lugar al que no pertenece está pidiendo que le roben.
Desea que lo dejen en paz, pero puede ver las retorcidas intensiones en tus ojos.
ROBARLE ES LO JUSTO... SOLO SERÍAN LAS MAQUINACIONES DEL CAPITAL QUE TRAJO A ESTE LUGAR, LAS QUE SE ESTARÍAN APLICANDO A ELLA.