Decisiones
47Ojos de Cabra, el estafador callejero y hombre de diversos emprendimientos. Será tu contacto.
Sus ojos no están rojos. Está casi sobrio, así que sus reacciones serán mejores que la última vez.
Ojos de Cabra se hace para atrás mientras te acercas. De reojo, sigue lentamente los movimientos de tu cuerpo.
Ojos de Cabra te lanza una sonrisa cansada cuando te acercas. Como de costumbre, inspecciona tus curvas sin disimular nada.
¿Y su jefe? ¿Qué sabe?
Su mueca desapareció. Ahora, sus labios apenas son una línea.
Si él no te la va a vender, alguien más lo hará. Un hombre de negocios como él debería entender eso.
No era conveniente que un Azzurri se mostrara tan cercano a un carabineer. Y viceversa.
No te viene nada a la cabeza más que casarte con el sujeto.
Ahora que concluyó el trato, guarda la esperanza de haberse ganado un lugar en tu corazón.
Pobre tipo. Tuvo una noche difícil.
Los Azzurri detectaron que había algo sospechoso.
Se trata de un hombre con lealtades conflictivas, entre su familia, su negocio, sus amigos y los Azzurri. Pero ¿cuál es la que más lo tranquiliza?
"Solo quiero decir que la última vez no saliste tan bien librada".
"¿Para qué haría eso? ¿Para que el fantasma de Vespar me asuste cada noche por el resto de mi vida? No, gracias".
"Bebé, con tantas visitas, haces que me den ganas de formalizar lo nuestro".
"Pero, dime...". Se endereza y su sonrisa se desvanece. "Tu amigo, ¿está mejor?".
"Habibti". Asiente. "¿Cómo está tu amigo?".
"Nos vemos".
"Mira, antes sacaste tu arma más rápido que yo. Pero, esta vez, estoy preparado".
"Dime qué necesitas. Tal vez hoy te consiga una mejor protección que esa cosa con la que me apuntaste, ¿no?".
"Algo que necesitas... y que te mereces".
"Lo mismo de siempre, ya sabes. Algo que necesitas. Me rompe el corazón verte con esa protección. Mereces algo mejor".
"¿Es tu pequeño tributo a Vespar? Te ves mucho mejor con ese uniforme de lo que él nunca se vio... Mmm".
"Tienes un arma. Sé que no es la mejor, pero has sobrevivido con ella hasta ahora".
"Estás hablando con un prestador de muchos servicios de élite. Tal vez pueda conseguirte mejor protección que esa cosa con la que me apuntaste. Solo dime lo que quieres".
"Espera, ¿Ojos de Cabra trabaja para los Azzurri?".
Me suena conocido. Se refiere a Ojos de Cabra, el alma enamoradiza de muchos emprendimientos.
Jovial vendedor de drogas. Uno de los primeros pasos en el camino que lleva a los crímenes graves.
Sabe conseguir armas. Y hasta las vende.
Se parece a cierto, digamos, hombre de negocios cerca de la glorieta que te dice "nena".
No dejes que esto se ponga feo. No después de lo que te contó sobre Vespar.
No te ha visto la cara. No sabe quién eres. No hay nada que perder.
Él sabe quién eres. Será mejor que salga de esta situación habiendo ganado algo.
Es un agente de Vespar. Eso va a complicar la situación... o la hará mucho más fácil.
"¿Nena? ¿Qué carajos?".
"Primero, me pides protección y luego me robas con eso". Relaja la mano con la que lleva la pistola. "Qué falta de respeto".
"Está bien. Carajo, ¿por qué no empezaron por ahí?". Mueve la cabeza en señal de desaprobación y luego mira el cargamento.
"No te fijes en eso. Necesitamos lo que está en la parte de atrás".
"Ay, no. Seguro que este hachís me hace ver cosas, porque no puedo creer lo que ven mis ojos". Sus ojos empañados y enrojecidos se iluminan al reconocerte.
"¿Por qué no empezaron por ahí?". Baja el arma y luego mira el tuk-tuk.
"Ey, espera. Conozco esas curvas". Entrecierra los ojos. "Nena, ¿eres tú? ¿Por qué estás con la cara cubierta?".
"Ey, espera. Conozco esas curvas". Entrecierra los ojos. "Nena, ¿eres tú? ¿Por qué estás vestida como uno de esos hamir?".
"¿Llevas un arma?". Algo cambia en sus ojos, como si se hubiera activado un interruptor.
"Entonces, son conocidos". Analiza la escena, con indicios de sorpresa en su rostro.
"Conozco a un traficante. Quizá pueda ayudarnos".
Parece que todos los caminos llevan a Ojos de Cabra.