Rama
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"¿Ssííí?", de nuevo, suena la voz pesada y dominante de Azzurri.
Rama
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"Defeated, yet unweavering".
"Ah... Entendido". Suena una respiración pesada antes y después de estas palabras.
En verdad que no quiere hacer negocios con Gonza o contigo tampoco.
"Voy a enviar a un conductor. Treinta minutos nada más. ¿Te queda claro?". La línea se corta antes de que pudieras decir una palabra.
Las calles exhalan a tu alrededor. Los gritos de los fiesteros aminoran y la música se convierte en ecos. Más allá del Callejón Festivo, tu agente espera tu señal.
Más al sur, pasando los extremos del Callejón Festivo, un hombre con ropa deportiva se sube a un tuk-tuk cargado con paquetes. Ajusta el espejo retrovisor para verse a sí mismo. Veredicto: 'genial'.
Es momento de convocar a Ramsés. (Lo llamas).
Ramsés no tarda en contestar ni un tono de llamada.
Se cruzó la atiborrada casa flotante de un solo y ansioso paso.
"¿Todo bien?".
A pesar de la respuesta rápida, su voz suena como si acabara de despertar.
"Ya es hora".
"Entendido". Cuelga.
Detrás de ti, oyes el leve roce de botas sobre ladrillos viejos.
"No estaba seguro de si ibas a marcar, ¿sabes?".
Su caminar no está del todo bien. Tuvo otra convulsión después de que te fuiste.
"No pensé que fueras a contestar".
"Si me hubieras llamado un poco antes, te hubieras enterado de un montón de profecías por teléfono, pero igual habría contestado".
"¿Cuánto tiempo tenemos?".
"Como quince minutos. Más o menos".
"Perfecto". Sostiene dos porros, uno para él, otro para ti. "¿Como en los viejos tiempos?".
Se vuelve a encender una costumbre que temías se hubiese perdido para siempre.
Aceptar implicaría poner en riesgo tus habilidades sociales y balísticas sin ninguna ventaja tangible.
No es para tanto si tomas una probadita para calmar los músculos.
"Te das cuenta de que estás a punto de robar a alguien, ¿no?".
"Ah, claro. Yo por eso también le pongo tabaco". Te indica que el porro es para ti.
"Me la llevaré tranquila". (Tomas el porro).
"Nada de prejuicio. Solo me alegra ser parte de esto".
Ramsés prende su encendedor. Mientras inhalas, se iluminan unas venas rojas a lo largo del porro.
Rama
Enciéndelo y dale una calada decente.
Aspiras el humo somo si fuera una respiración calculada: tan solo lo suficiente para apaciguar los pulmones.
Los lentes decrépitos del telescopio de tu mente se extienden mientras que sus circuitos interiores se ralentizan.
"Como sea, la Herchel. La maldita Hershel". Le da una calada larga al porro, asintiendo a la noche nublada.
En las entrañas del Callejón Festivo, suenan ecos de la línea de bajo de la música y las risas. Pero aquí, el silencio reina.
El mundo se achica en el aquí y ahora.
Este momento es importante para él. Encender una nueva flama, encontrar calor entre las frías cenizas.
"Te toca, creo".
"¿Qué cosa?".
"Ya sabes, lo que viene después de este maldito desastre, ¿no?". Se señala a sí mismo con un gesto de la muñeca. "No tienes la menor idea de cómo ha sido todo para mí".
"¿Qué te pasó, Hersh?". Te extiende una sonrisa débil.
No le digas. Hay una razön por la que nos lo guardämos en dönde duele menos.
Rama
"¿Qué puedo decir?".
"¿Todo? ¿Lo que sea? Hersh, no tengo la más puta idea de qué...". Mueve la cabeza, agitado, como buscando las palabras correctas.
"¿Te das cuenta de que pensé que estabas muerta?".
"No, lo siento".
"Está bien".
"Es solo que... quizá era más fácil de creer. Las alternativas eran peores".
¿Nos abandonó sin más?
¿Nos vendió?
¿No significó nada para ella?
Rama
"Desinformación orquestada por una de muchas cábalas secretas. Lamento que lo hayas escuchado".
"No escuché nada, Hersh. Ese es mi problema".
"Los operarios como yo no morimos. Continuamos".
"Hasta que ya no pueden".
Date otro buen pasón. (Le das otra calada).
Un flujo tibio te entra en el pecho y se lleva con él el peso y la lejana promesa de un indulto.
El aire se pone más pesado, como si la gravedad lo estuviera anexando.
Unos cuantos pensamientos se desperdigan, como papeles sueltos en una estación de trenes vacía.
Operaria. Estás arriesgando tu desempeño. Explica tus motivos.
Se la debo, por lo menos esto.
Los agentes son herramientas. No les debes nada.
Recuerda que las emociones tienen un precio.
Rama
Alguien les puso un candado a mis emociones, creo. Necesito saber por qué.
Esos candados son muy benéficos. Romperlos traería consecuencias.
Estoy estableciendo confianza entre el agente y yo. Es una negociación estratégica.
Con cuidado nada más. Cada calada afecta la agudez mental que pronto vas a necesitar.
Aquí está tu explicación. (Das una tremenda calada).
Arrogante y poco profesional.
Se está volviendo difícil distinguir dónde terminas tú y empiezan las calles.
Rama
Sigue fumando.
El tiempo se expande al inhalar. Cuando sueltas el aire, ya no estás donde empezaste.
Rama
Ábrete con Ramsés.
Se abren las puertas del dique, una tras otra. Unas olas enormes escapan y se estrellan.
"¿Alguna vez te conté sobre 'la congeladora'?".
"Ajá. ¿Como qué? ¿Sueño criogénico?".
La Instalación Satélite B, un conjunto de estructuras de colmena del tamaño de un suburbio.
Recuerdas los escalones frente a la estación central de Portofiro, cubiertos de fractales borrosos. Tus piernas no eran tuyas, se movían por sí solas.
"Es adonde mandan a los agentes fracasados".
"Mm... siempre pensé que solo te llevaban a la parte trasera y...". Imita el sonido del martillo de una pistola y jala un gatillo imaginario.
"¿Por cuánto tiempo?".
Día 523, fila desconocida: avistamiento de un operario mayor, desempolvando las costillas de algunas bitácoras. Manos: temblorosas, con manchas de la edad. Pasaste de largo.
"No tenía fecha para salir, Rams".
Ramsés exhala y mira hacia el cielo, admirándolo con detenimiento.
En las alturas, se encuentra un pozo sin fondo, iluminado por pálidas hogueras.
"¿Hiciste algún destrozo cuando te fuiste?".
"Sé bien en lo que me metí".
"Me cuesta imaginarte sentada en un escritorio. Cuando te conocía, apenas y te estabas quieta cuando teníamos que plantar micrófonos". Una sonrisa retorcida en su cara.
"Nunca se volvió más fácil. Me sentía como un demonio en una botella".
"Carajo... suena a que todos nos la hemos pasado muy mal, H. ¿Crees que tenga que ver con las estrellas?". Sonríe.
Las estrellas se alinean de forma malévola, la constelación del terror apunta la punta de su lanza hacia las cabezas de tus viejos colegas y la tuya.
"Me alegra que ya estás descongelada, H".
"Salud. Ahora dame eso".
El tiempo pasa mientras los dos se quedan estáticos, exhalando nubes. Casi se te olvida que estaban esperando a alguien.
Después de un tiempo, a lo lejos, suena el leve zumbido de un tuk-tuk. Poco a poco, se escucha más y más fuerte. Aparecen unos faros.
"Maldición. Creo que es a quien esperamos". Le da una última calada al porro antes de tirarlo. "¿Vamos?".
"Vamos". (Das una última calada).
Las brasas se encienden, un sol diminuto entre tus dedos. El humo sabe a cenizas y a algo más dulce. Y después, desaparece.
El tuk-tuk desacelera hasta casi detenerse.
Rama
Rama
Revisas el interior del tuk-tuk.
El conductor es corpulento o al menos usa ropa gruesa. El asiento del pasajero está vacío. Es realmente lo único que puedes ver.
Algo se sacude en la parte de atrás: unos palets apilados.
Rama
Alguien podría estar escondiéndose en el asiento trasero.
Inspecciona tus alrededores.
No hay luces parpadeantes en las ventanas cercanas. No hay otros tuk-tuks rondando cerca. Hay pocas posibilidades de que haya peatones a estas horas.
Son unas condiciones casi perfectas para una emboscada.
Rama
Acércate. (Continúas).
Una nube de gasolina se mantiene en el aire para finalmente disiparse. El vehículo se mantiene inmóvil.
Rama
"Wallah, ¿qué pasa?". Se queda viendo tu rostro cubierto y tus prendas.
No tiene idea de quién eres. No hay necesidad de decir nada. Solo hazlo.
Rama
Apúntale con la pistola.
Sacas la pistola limpiamente. No hay ni una mínima fricción. Para cuando tu objetivo se da cuenta de lo que pasa, hay una línea bastante clara entre el cañón y su frente.
Indícale que se tiene que alejar del tuk-tuk.
"Mierda. Está bien, está bien. Ya entendí".
Recargado en la pared, Ramsés se mantiene muy quieto.
Aprovecha un punto ciego. Sabe lo que hace.
Indícale que se vaya.
"Te das cuenta de a quién le estás robando un tuk-tuk, ¿verdad?".
Está desesperado. No respondas.
Asiente.
"¿Y de todos modos lo haces? Hombre, qué valiente".
Indícale que se vaya.
"Adiós".
Dentro de poco solo quedan tú y Ramsés. Se suben al tuk-tuk y se marchan.
Rama
Encógete de hombros más marcadamente.
"Pocas personas se arriesgarían a una tortura de ese nivel. Te respeto". Empieza a retroceder lentamente.
Encógete de hombros.
"Los Azzurri. ¿Seguro que quieres hacerles esto?".
Indícale que se vaya.
"Sí, sí. Ya entendí. Carajo".
En un pestañeo, ya tiene su pistola apuntándote al pecho. Sonríe y presume el estilo con que sostiene su arma: la muñeca de lado en vez de vertical y con el pulgar hacia arriba.
"Todos los nietos de mi abuela aprendimos a disparar antes de aprender a escribir. Decía que debíamos tener muchos descendientes y también muchas armas. Es la filosofía de nuestro pueblo".
"Ahora, quítate esa estupidez que traes puesta". Señala a tu cabeza. "Déjame ver tu rostro antes de que cometa un gran pecado".
Quítate tú lo que te cubre.
Rama
"¿Nena? ¿Qué carajos?".
"Vamos a calmarnos. ¿Me dejas explicar?".
"¿Explicar qué? ¿Que son unos ladrones de mierda?".
Rama
"Maldita sea...". Sus ojos se encienden mientras recupera el aliento.
"¿Y a ti qué demonios te pasa?". Frunce el ceño mientras ve hacia Ramsés.
"Las medicinas en la parte de atrás son para mí".
"¿Qué tienes?".
"Epilepsia. Las convulsiones se ponen muy violentas".
Dile que es verdad. Haz que entienda.
¿Esto era lo que planeabas, operaria? ¿Terminar frente al cañón de un arma y que tu agente revelara sus problemas personales?
"Está enfermo. Míralo".
"Lo siento, preciosa, pero ya no tienes permiso de hablar. Todo porque eres demasiado lenta". Señala a tu pistola.
"Ey, hermano. ¿cuántas pastillas tomas al día?".
"¿Cuatro?".
"Cuatro". Asiente. "Muy bien. Tienes derecho a una caja".
"No es suficiente".
"Dile que ahora mismo no le conviene negociar. Dile que estoy enojado con ella y que tal vez lo tengamos que resolver en terapia".
"Ya lo escuchaste. Y estoy bien con una sola caja, dadas las circunstancias".
"Dile que ahora mismo no le conviene negociar. Dile que estoy enojado con ella y que tal vez lo tengamos que…"Dile que ahora mismo no le conviene hablar. Dile que estoy enojado con ella y que tal vez lo tengamos que…"Dile que está bien que se quede callada. Dile que estoy enojado con ella y que tal vez lo tengamos que…
"Está bien, pues. Lamento tu situación, <i>akh</i>".
"Ya terminamos. Bajen la mercancía y váyanse".
Haces lo que te dice. Dentro de poco, las cajas quedan a sus pies y Ojos de Cabra se marcha. Tú y Ramsés caminan de vuelta a la casa flotante en silencio.
Rama
"Wow. ¿En serio?".
"Dile que ahora mismo no le conviene hablar. Dile que estoy enojado con ella y que tal vez lo tengamos que resolver en terapia en el futuro".
Quédate callada.
"Dile que está bien que se quede callada. Dile que estoy enojado con ella y que tal vez lo tengamos que resolver en terapia en el futuro".
(Hacia Ramsés). "No lo hagas".
"OK, eres hermosa. Podrías hasta ser modelo". Se lame los labios.
"No te preocupes, soy educado. Me llamo Ojos de Cabra. Pregúntale a quien quieras sobre mí". Sacude su pistola. "¿Y quién carajos eres tú?".
"Ojos de Cabra, soy yo".
Rama
"¿A quiénes?".
Si Ramsés está muy pasado, este tipo está fuera de órbita.
Rama
"¿Vine al lugar incorrecto? ¿Aquí es donde vienen los aliens a saludarnos?".
Rama
"No te fijes en eso. Necesitamos lo que está en la parte de atrás".
Con una mirada perdida, alcanza a ver la figura que está al lado del camino y luego niega con la cabeza.
"Ya zalame". Asiente hacia Ramsés. "¿Qué está pasando?".
Con una mirada perdida, alcanza a ver la figura que está al lado del camino y luego niega con la cabeza."Pero hablemos de negocios antes de acordar una cita. Fue tu idea, ¿verdad? O si no...". Se voltea a ver a la…"¿Qué puedo decir? Es mi pasión rustamiana. Me vuelvo loco por una mujer que tiene el control"."Sin ánimo de ofender, habibti. Es mi pasión rustamiana. Me vuelvo loco por una mujer que tienen el control".
"No mucho". Tu compañero lo saluda con un movimiento de barbilla.
"Esperaría que al menos alguno de ustedes tenga un maletín para mí".
Rama
No dejes que esto se ponga feo. No después de lo que te contó sobre Vespar.
Rama
Analiza la situación.
Escaneas todos los ángulos, desde los desagües hasta el techo, observando si hay siluetas ocultas o puntos ciegos.
Está solo y no está esperando refuerzos.
Rama
Si cuenta con refuerzos, están bien escondidos.
"Mira, no trajimos nada de dinero". (Intentas hablar para resolver la situación).
"Me di cuenta. No tienen ni una bolsa ni nada". Se limpia la nariz con el dorso de la mano. "No es buena idea, en términos de negocios".
Rama
Rama
"¿Llevas un arma?". Algo cambia en sus ojos, como si se hubiera activado un interruptor.
Estás perdiendo tu ventaja. Saca tu arma de una vez.
No tiene caso mentir a estas alturas.
"No importa. Podemos encontrar una alternativa".
"Hablar". Sus ojos vidriosos alternan entre ti y Ramsés. "Supongo que hablar no era el plan".
"Eras el chico de Vespar. Eso cambia la situación".
Rama
"Espera, espera. ¿Él es el chico de Vespar? ¿Del que me contaste?".
"¿Tú también lo conociste, hermano?". Se restriega los ojos. "Un momento, ¿ella habló sobre mí?".
"Sí lo conocía. Y te mencionó".
Rama
"Entonces, son conocidos". Analiza la escena, con indicios de sorpresa en su rostro.
"Yo diría que la llevamos en paz".
"Amigo, ¿siempre es así de fría?".
"Suele serlo". Asiente ligeramente y se despega del muro.
Rama
"A ver, a ver. Todos cállense por un puto segundo". Alza un dedo.
En algún lugar de su cabeza, detrás de esos ojos rojizos, surge un cálculo lento, aunque impecable.
"¿Estás enfermo, hermano?".
Rama
"Epilepsia. Me dan convulsiones graves".
Sus palabras pasan por el detector de mentiras de Ojos de Cabra.
"Lo lamento. Mi primito también tiene epilepsia. Wallah, es difícil". Se voltea hacia ti. "Entonces esto no se trata de negocios, ¿verdad?".
"Nada más quiero ayudar a mi amigo".
Rama
"Está bien. Carajo, ¿por qué no empezaron por ahí?". Mueve la cabeza en señal de desaprobación y luego mira el cargamento.
"¿Cuántas pastillas tomas al día, hermano?".
"¿Cuatro?".
"Muy bien. Creo que tres cajas son más que suficiente. Mil paquetes en cada una. En total es... una buena cantidad".
Una cantidad de medicinas para varios años. Si se conservan bien, no habrá problemas con la fecha de caducidad.
"Sí, suena bien".
"Espera a la mejor parte".
"Una cena a la luz de las velas. Conmigo. Un cordero tan tierno que lo tienes que comer con cuchara. Y eso es la parte aburrida de la noche".
Mira a Ramsés.
"A mí me gusta el cordero".
"A ti no te invité, hermano".
Rápidamente, tú y Ojos de Cabra se reparten las cajas en la parte de atrás del tuk-tuk.
"De regreso, miras al asiento del pasajero. Ramsés se ve cansado pero satisfecho. Ya se tomó algunas medicinas".
Rama
"Trato hecho".
"Esto no es un trato de negocios. ¡Es sobre el destino de dos amantes confrontados! Armas, medicinas robadas. Eso es verdadero romance".
"Olvídalo".
"Nena, nena...". Se aprieta una herida imaginaria en su costado. "Me hubieras disparado. Habría dolido menos".
"¿Qué trampa planeas?".
"Me ofende que sospeches lo peor de mí. No hay trampas. Solo sería una celebración".
Rama
"¿Por qué no empezaron por ahí?". Baja el arma y luego mira el tuk-tuk.
"Carajo". Mueve la cabeza en señal de desaprobación y luego mira el tuk-tuk.
"Podría tratarse de negocios. ¿Cuántas medicinas llevas?".
"Cuatro cajas, con más o menos mil paquetes en cada una. Normalmente me llevo un dos por ciento". Se encoge de hombros.
Asumamos que toma cuatro pastillas al día y que hay diez pastillas por paquete. Un paquete duraría dos días y medio. Una caja sería suficiente para que Ramsés tomará medicina por seis años y un poco más.
"Suena mejor que cada quien se lleve un par de cajas, ¿no?".
"Me gustan tus cálculos. A los Azzurri no les gustarán. Pero...".
Podría venderles una historia de que fue una ganancia.
"Te robamos. Tú te encargaste. Dos cajas se dañaron y salvaste las otras dos".
"Tienes una mente astuta. Me gusta. ¿A ti te parece bien, hermano?".
"Asombroso".
"Podría patearlo para hacerle unas ralladuras, dañar un poco las cajas, ensuciar un poco mi ropa. Sí, está bien". Te avienta las llaves.
"Te ves bastante relajado al respecto".
"He atacado gente por menos".
"Y, en todo caso, te debo a ti un favor". Te sonríe. "Una cena a la luz de las velas. Cordero estofado. Tuétano asado y aceite de oliva. Una vista al mar. Después de esto, ¿cómo puedes decirme que no?".
No hay ninguna red de seguridad a la vista. Al menos tienes que respetar su valentía.
Rama
"Te lo concedo. Eres persistente".
"No lo soy. Solo sé cuándo escuchar a mi corazón. Deberías intentar lo mismo".
Se mantiene firme.
"No me gustas, Ojos de Cabra".
Rama
"Lo consideraré. Es lo mejor que vas a sacar por lo pronto".
"No te vas a arrepentir. Un cordero tan tierno que lo tienes que comer con cuchara. Y eso es la parte aburrida de la noche". Aplaude y lanza un beso al aire.
Un pequeño agradecimiënto y un reconocimiënto a su dios.
Rama
"Creo que te debo una, Ojos de Cabra".
"No, al revés. Yo te debo una a ti".
"Una cena a la luz de las velas. Cordero estofado. Tuétano asado y aceite de oliva. Una vista al mar. Después de esto, ¿cómo puedes decirme que no?".
Deja que termine.
"Podría ser que me robaron. Se llevaron el tuk-tuk y unas cuantas cajas con mil recipientes en cada una. El resto lo logré salvar, como un héroe. Así no tengo problemas con los Azzurri". Se encoge de hombros
"No. Son solo negocios".
"Hermano, ¿ves cómo me trata?".
"No es tu culpa. Le cuesta trabajo tratar con la gente". Asiente ligeramente y se despega del muro.
"Ojos de Cabra es de confianza".
"Claro, me amas".
"Es mucho, viniendo de ella". Asiente ligeramente y se despega del muro.
"Espera, espera. ¿Encontraste a Vespar?".
"Para nada, hermano. Tiene varios años que murió. Ni siquiera lo conociste". Se frota los ojos. "Alto. Mierda. ¿Sí lo conociste?".
"¿Vespar está muerto?".
"Sí, hombre. Actualízate".
"No me lo están dejando fácil". Con un suspiro, Ramsés se despega del muro.
"Lo siento. No tuve oportunidad de decírtelo".
"Mierda. Está bien...". Con un suspiro, Ramsés se despega del muro.
"En mi defensa, me enteré hace poco. Sigo impactada".
"Al demonio el plan. Te conozco".
"¿Qué plan?".
"El que no tomó en cuenta que ustedes se conocen". Frunce el ceño. "O por lo menos eso parece".
"Ahora lo es".
"Wallah, yo llevo el robo en la sangre, pero ustedes son unos novatos. Me di cuenta de que sus nervios los traicionaron".
"Ahora lo es"."Con todo respeto, tu amigo se ve algo lento". Sus ojos vidriosos alternan entre tú y tu agente. "Me gustan…"Nena, yo duermo con una pistola bajo mi almohada. No puedo comer sin una pistola. Ni siquiera me baño sin…"De donde vengo, es una vergüenza llevar dos armas. Significa que no se confía en la puntería de quien las…No se lo cree del todo.
"No me di cuenta de que estarías aquí. No puedo robarte a ti".
"Mi hermoso rostro ha sido la perdición de muchas mujeres".
"¿En serio vas a dejar que te disparen por los productos de alguien más?".
"Claro, pero tengo una idea mejor".
Rama
Con un movimiento impecable, alcanza su arma.
Rama
Un gesto infantilmente estilizado que seguro practicó por horas y horas frente a un espejo.
"Todos los nietos de mi abuela aprendimos a disparar antes de aprender a escribir. Decía que debíamos tener muchos descendientes y también muchas armas. Es la filosofía de nuestro pueblo".
Ramsés empieza a mover el pie, impaciente e irritantemente.
"¿En serio le vas a disparar a tu nena?".
"Na, ahora ya no estamos jugando". Le hace una seña a Ramsés. "Tranquilo, <i>ya jaban</i>. ¿O también vas a dispararme?".
"Así no funcionan las cosas. ¡Nosotros te estamos robando a ti!".
"Eres decidida. Admiro eso". Le hace una seña a Ramsés. "Tranquilo, <i>ya jaban</i>. ¿O también vas a dispararme?".
(Abres la palma de la mano). "Está bien, Ojos de Cabra".
"Tranquilo, <i>ya jaban</i>". Asiente a Ramsés. "¿O también vas a dispararme?".
Rama
Apúntale con la pistola.
Sacas la pistola limpiamente. No hay ni una mínima fricción. Para cuando tu objetivo se da cuenta de lo que pasa, hay una línea bastante clara entre el cañón y su frente.
"Mierda".
Rama
Apúntale con tu otra pistola.
Aparece una sombra en tu mano. Ojos de Cabra parpadea y en ese momento trazas una segunda línea que apuno a su cráneo. Es una geometría de la muerte.
¡Pistölas! ¡Pistölas! ¡Pistölas!
"¿Qué...?". Sus ojos alternan entre las armas.
"Sin dioses ni amos, solo Wang".
"Dos pistolas. Wallah, qué intrépida".
"Al'ama, me estoy volviendo lento. Mi abuela estaría decepcionada". Suelta un suspiro profundo.
"Dos pistolas. Wallah, qué intrépida"."¿Un lobo? Aah, diablos...".Su cerebro dice "corre", pero su cuerpo lo contradice."Suéltala".Renuncias a hacer más movimientos dramáticos y corriges tu puntería. Ojos de Cabra parpadea, anonadado."Aunque claramente no del mío". Analiza a Ramsés."Sí, me doy cuenta de la frialdad"."El arma. Ya"."Primero, me pides protección y luego me robas con eso". Relaja la mano con la que lleva la pistola. "Qué…"Suéltala. Te lo advierto"."Nada de esto es necesario, hombre. Solo haz lo que te dice".
"Muy bien. ¿Cómo quieres que resolvamos esto?".
Rama
No te ha visto la cara. No sabe quién eres. No hay nada que perder.
Rama
Rama
Él sabe quién eres. Será mejor que salga de esta situación habiendo ganado algo.
"Dame las llaves y vete".
"Qué frío. Muy cruel. ¿Segura?".
"Segura. Vete".
"Está bien, está bien". Te avienta las llaves.
Para cuando te das cuenta, Ramsés y tú están en el tuk-tuk y conducen de vuelta hacia donde vive. Ya tomó algunas de las medicinas en el asiento del pasajero. Se ve cansado, pero satisfecho.
Rama
"¿Tienes una mejor idea?".
"Podría ser que me robaron. Se llevaron el tuk-tuk y unas cuantas cajas con mil recipientes en cada una. El resto lo logré salvar, como un héroe. Así no tengo problemas con los Azzurri". Se encoge de hombros
"Na. Vete y ya".
(Hacia Ramsés). "¿Tú qué dices?".
"Sí, me parece bien. Será suficiente para varios años".
"Dos cajas. Es buena oferta. Vamos".
Rama
"Mi amigo necesita las medicinas, así que negociemos".
"Tu amigo". Entrecierra los ojos para ver a Ramsés. "No te ves del todo bien, hermano. ¿Qué te pasa?".
Ya te vio la cara. Será mejor que salga de esta situación habiendo ganado algo.
"Ese es mi otro amigo, Doom Wolf. Es fuerte y sí existe".
"¿Un lobo? Aah, diablos...".
"Este sensual instrumento es el Palo de la Muerte. Está diseñado para darles duro a los demás".
"Nena, no estoy muy seguro de qué me quieres decir".
Su cerebro dice "corre", pero su cuerpo lo contradice.
"Suéltala".
Usas tu mano libre para intentar revelar dramáticamente tu segunda arma, pero se atora.
"¿Eh?".
"Este... Espera un momento". (Jalas la pistola).
La tela hace un sonido por el forcejeo.
No.
"¡Debo... Wang... imbéciles!". (Jalas fuerte).
Te cansas por el esfuerzo de pelear contra ti misma y tu puntería tiembla. No logras "Wang-ear" nada.
Quë vergonzoso. Cläramente no somos tan rudas como nos gustarïa.
Renuncias a hacer más movimientos dramáticos y corriges tu puntería. Ojos de Cabra parpadea, anonadado.
"¡Olvídalo!". (Te conformas con un arma).
"Cállate. Estoy intentando ser genial". (Intentas girar el arma para desatorarla).
"Suéltala".
Rama
"Recuerdo esa pistola. Me lastimas". Relaja la mano con la que lleva la pistola. "¿Son asuntos del corazón o de negocios, nena?".
"Del corazón".
"Aunque claramente no del mío". Analiza a Ramsés.
"Estrictamente de negocios".
"Sí, me doy cuenta de la frialdad".
"El arma. Ya".
Rama
"Primero, me pides protección y luego me robas con eso". Relaja la mano con la que lleva la pistola. "Qué falta de respeto".
"Qué falta de respeto, la de atacarme con esa cosa". Apunta a tu monstruosidad de plástico reconstruida. "Si en algún momento necesitas un arma de verdad, ven a verme".
"Suéltala. Te lo advierto".
"Está bien. Entonces me quedo con la tuya".
"Na, lo que tengo es una herencia familiar. Te costaría mi sangre".
"Nada de esto es necesario, hombre. Solo haz lo que te dice".
"¿La reconoces?". (Señalas el arma).
"¡No tienes eso, chico cabra!".
"¡No tienes eso!".
"¿Cómo te llamas, <i>akh</i>?".
"La gente me conoce como Ojos de Cabra".
"Qué... genial". Ramsés mueve la cabeza hacia su pistola. "Como sea, sería buena idea soltar el arma".
"Ya lo escuchaste. Suéltala".
"¡No tienes eso, chico cabra!".
"¡No tienes eso!".
Ojos de Cabra se mueve antes que tú. En un pestañeo, ya tiene su pistola apuntándote al pecho. Sonríe y presume el estilo con que lo hace: la muñeca de lado en vez de vertical y con el pulgar hacia arriba.
"Aviéntame las llaves y ya, hombre".
"No lo haré".
"Olvídate de los nervios. Esto es sobre negocios. Hay suficientes medicinas en ese tuk-tuk".
"Llevo el robo y los negocios en la sangre". Se encoge de hombros. "Y no parece que tengan nada a su favor, excepto...".
"Sí. Y mi amigo también". (Mientes).
"Con todo respeto, tu amigo se ve algo lento". Sus ojos vidriosos alternan entre tú y tu agente. "Me gustan mis opciones".
"Sí, vengo armada. ¿Y tú?".
"Nena, yo duermo con una pistola bajo mi almohada. No puedo comer sin una pistola. Ni siquiera me baño sin una".
"Traigo dos armas".
"De donde vengo, es una vergüenza llevar dos armas. Significa que no se confía en la puntería de quien las lleva".
"No".
Texto alternativo
"No". (Mientes.)
"Mm-hmm". Se lame los labios.
No se lo cree del todo.
"Y sé que llevas un arma porque yo te la vendí". Se encoge de hombros.
Haz que Ojos de Cabra reevalúe su realidad.
Usa lo que dijo antes: "Todos los caminos llevan a mí". ¿Cómo es eso posible? A menos, claro, que todos los caminos sean rutas diferentes, historias y realidades diferentes.
"Si todos los caminos llevan a ti, entonces todo camino en el que esté es uno donde tú ya estás, ¿cierto?".
"¡Exacto! Ahí está la belleza de todo. Tiene profundidad". Asiente.
No profundidades, sino fractales. Patrones complejos que se dividen, que nunca soñará.
"Genial. Así que, cuando hablas de todos los caminos, te refieres a variaciones infinitas".
"¿Supongo? Sí, tiene sentido. Creo".
"Y si todas las variaciones pasan por ti, no solo una vez, sino siempre... entonces están dando vueltas".
"Sí, te entiendo, Hersh. Es como si no empezaran o terminaran con quien sea. Todos estamos conectados y nos traslapamos".
"Sí, sí. Somos los demás. Increíble". Sus ojos crecen y sus pupilas se reducen, como si fueran barcos en el horizonte.
"De ser así, entonces, simultáneamente estoy en todas partes. Al igual que tú".
"Y eso significa... Eh. ¿Qué significa?".
Perdido en una de las carretas que llevan a su ser. Y a ti.
"Significa que nosotros somos los que tienen el tuk-tuk".
"Espera. ¿Estás segura de que se supone que debo estar aquí?".
"Segura".
"Ah". Mira alrededor, desconcertado.
Tú y Ramsés se suben lentamente al tuk-tuk, con su recompensa en la parte de atrás.
Mientras se retiran, miras el asiento del pasajero. Ramsés se ve cansado pero satisfecho. Ya se tomó algunas medicinas.
Rama
"No te muevas. ¿Quieres que el tiempo mismo se resquebraje?".
"¿No?".
"Bien. Yo tampoco". (Haces una señal a Ramsés).
"Entonces quédate donde estás". (Haces una señal a Ramsés).
"Exacto. Tú eres yo y yo soy tú".
"Eso significa que no hay final. Todos estamos en el camino circular sin fin que es el ahora".
Hora de sacar tu gurú interno.
Bebe de la fuente ancestral de la filosofía adolescente drogada.
"¿Sabes?, todas estas ataduras a los deseos banales te están haciendo mal, hombre".
"Ah, ¿sí? Desde mi punto de vista, la falta de deseos banales es tu problema, wallah".
"Déjalo ir, Ojos de Cabra. Es puro peso muerto".
Ojos de Cabra se mueve rápido. En un pestañeo, ya tiene su pistola apuntándote al pecho. Sonríe y presume el estilo con que lo hace: la muñeca de lado en vez de vertical y con el pulgar hacia arriba.
"Si quieres vivir tu vida cargando con el peso de tus deseos, allá tú...".
¿En serio le vas a hacer esto?
"Haces demasiadas preguntas para alguien que nos dejó esperando".
Rama
"Antes que nada, me disculpo por el retraso. Mi nombre es Ojos de Cabra. Y como dicen, todos los caminos conducen a mí".
"Bueno, ¿quién tiene el dinero?".
Rama
"Ey, espera. Conozco esas curvas". Entrecierra los ojos. "Nena, ¿eres tú? ¿Por qué estás con la cara cubierta?".
No hay necesidad de decir nada más. Termina.
Rama
Rama
"Por estilo, más que nada".
"Habibti, me rompes el corazón. Necesitas un hombre bueno en tu vida que te lleve a comprar lo que te mereces".
"Pero hablemos de negocios antes de acordar una cita. Fue tu idea, ¿verdad? O si no...". Se voltea a ver a la figura que tiene al lado.
"Algunas ropas son más convenientes para una operación que otras".
"No deberías cubrir tu cara de ese modo, nena. No con ese cuerpo". Se muerde el labio. "Maldición, ¿eres modelo o algo así?".
Rama
Rama
"Mantengamos la profesionalidad".
"Siempre soy profesional. Eso no significa que no pueda ser adulador".
Este hombre no solo está drogado. Está en un dirigible sobrevolando la estratosfera sobre el mar de Noscorrentes.
"¿Adulador? Dime más".
"Eso podría ser complicado. Mírate, estás haciendo que sea difícil respirar y negociar".
"Yo no. Él sí". (Señalas con la cabeza a Ramsés).
"¿Eso es cierto, grandulón?".
Rama
"Sí. Cosas glamorosas, principalmente".
"Eso está bien. Supongo". Frunce el ceño.
"No es lo que parece".
Rama
"¿Y, entonces, qué es?". Frunce el ceño.
"Es protección".
"¿Protección contra qué? ¿Hay una bomba cerca o qué?".
Rama
Rama
"Wallah, ¿qué diablos es esto?". El hombre frente a ti inclina los ojos estudiando tu cara cubierta.
No tiene idea de quién eres. No hay necesidad de decir nada. Solo hazlo.
"Ojos de Cabra, soy yo".
"Perdón. Olvidé quitármelo. No es lo que parece".
Rama
"Es protección".
"¿Protección contra qué? No soy un police del PDP".
¿Todo ahí dentro?. (Señalas al tuk-tuk).
"Sí, es un tuk-tuk", dice sin haberte entendido bien.
Rama
"Wallah, no es cierto, <i>investigator</i>". Ojos de Cabra gira la cabeza y te analiza de pies a cabeza.
Rama
Es un agente de Vespar. Eso va a complicar la situación... o la hará mucho más fácil.
"Puede que seas nueva, investigator. Puede que nadie te dijo que las entregas se hacen en Primidis. Quizá tu calendario está roto".
(Señalas al tuk-tuk). "¿Todo ahí dentro?".
"<i>Investigator</i>, deberías saber que esto no es mío. Mi empleador estaría muy descontento".
"Y como decimos en mi familia: tú y yo no criamos a los cerdos juntos, así que...". Se detiene y entrecierra los ojos lentamente.
Ah, sí. Está catastróficamente fumado.
Rama
"Ey, espera. Conozco esas curvas". Entrecierra los ojos. "Nena, ¿eres tú? ¿Por qué estás vestida como uno de esos hamir?".
"Nah". Mira a Ramsés. "Los tipos encapuchados no le harían esta mierda a un simple espectador".
"Sin mencionar...". Te mira con admiración, entrecerrando los ojos. "Diablos, ¿eres modelo o algo así?".
Rama
"Ojos de Cabra, soy yo".
"¿Quién es yo? ¿Quién está hablando?".
Rama
"Ay, no. Seguro que este hachís me hace ver cosas, porque no puedo creer lo que ven mis ojos". Sus ojos empañados y enrojecidos se iluminan al reconocerte.
Si Ramsés está bien pasado, este tipo está en un zepelín sobrevolando el mar de Noscorrentes.
"Nena, ¡eres como un espejismo enviado para atormentar a un hombre sediento!".
"¿Ojos de Cabra? ¿Qué haces aquí?".
"Nena, nena... ¿no te has dado cuenta? Todos los caminos conducen a Ojos de Cabra".
"¿En serio? ¿Ahora?".
"¿Qué puedo decir? Es mi pasión rustamiana. Me vuelvo loco por una mujer que tiene el control".
"Mantengamos la profesionalidad".
"Sin ánimo de ofender, habibti. Es mi pasión rustamiana. Me vuelvo loco por una mujer que tienen el control".
"Me alegra verte".
"Ay, no. Esto no puede estar pasando".
"Salam". Sus ojos empañados y enrojecidos se iluminan al verte.
"Espera, espera. ¿El hachís me está haciendo ver cosas, o eres una modelo?".
Por encima del bolsillo derecho de su pantalón, metida en la cintura. Lleva un arma.
Pero tú eres más rápida.
"Nos interrumpió. Qué grosero". (Das una última calada).
Solo avienta el porro.
Lo lanzas y desaparece. El tuk-tuk desacelera hasta casi detenerse.
"A ti también te vamos a arreglar, Ramsés".
"No tuve muchas alternativas".
"Puedo estar quieta cuando me lo propongo".
"Lo pensé".
"Desde el día que me fui hasta que regresé".
A pesar de que lo intentas con todas tus fuerzas, el dique sigue cerrado.
"Oye, ¿te acuerdas cuando HOLOCENO sospechaba de tu sombra?".
"Hersh..." Niega con la cabeza. "Eso no fue lo que pregunté".
"Intentó cortarla. Con unas tijeras. ¿De dónde las sacó?".
"Tijeras, sí... te jodieron bien, ¿verdad?".
(Te ríes). "¿Te acuerdas qué nombre le puso a su proyecto secreto? ¿La misión 'Umbra Ultimatum'?".
"Está bien, Hersh. Está bien". Le da una calada profunda a su porro.
El tiempo pasa mientras los dos se quedan estáticos, una tensión extraña permea el aire entre sus siluetas. Casi se te olvida que estaban esperando a alguien.
Rama
"Me estás deprimiendo, viejo amigo. Solo quiero recordar viejos tiempos".
"Estoy viva. Eso es todo". (No aceptas).
"Maldita sea, eres la persona más hermética que conozco, Hersh". Alza la palma de su mano. "Puede que sea algo bueno en este tipo de trabajo, pero...".
"Es terrible para las personas a tu alrededor".
"Pero bueno". Ramsés mira a los faros que se aproximan. "Creo que ya llegó nuestra entrega".
"Es terrible para las personas a tu alrededor"."Porque estás tratando esto como si fuera un concierto en solitario. Si vamos a improvisar, entonces…"Entonces tienes que dejar de tocar como si fuera un concierto en solitario. Si vamos a improvisar, entonces…"¿Qué tal si no?". Él sonríe. "Esta mierda siempre es una apuesta. Pero no tendremos ese momento si no nos…
Unas luces te ciegan conforme el tuk-tuk se estaciona.
Texto alternativo
La parte resinosa del porro te deja un sabor amargo en la boca mientras el tuk-tuk se detiene en el estacionamiento aislado.
Ya sabes qué hacer, operaria.
Enciéndelo y dale una calada heroica.
Aspiras hasta que el papel cruje. El humo espeso entra rápidamente. Ramsés sonríe.
"Es hora de bombardear mi cráneo hasta mandarlo a los matorrales". (Tomas el porro).
"Hay que darle tranquilo. Estos están muy cargados".
Intenta esconder una sonrisa y fracasa.
"Paso. Necesito mantenerme concentrada". (No aceptas).
"Yo por eso le pongo tabaco". Se encoge de hombros. "Pero lo entiendo".
"Hagamos esto limpiamente". (No aceptas).
"Te equivocas". Te mira fijamente. "Además, ¿qué pasó con eso de, cómo era... 'Déjame en paz, Ramsés, trabajo mejor mareada'?".
Esa operaria luego afirmó que podía "montar una operación de vigilancia de alto nivel mientras me arrastro entre mi propio vómito", y se bebió otro schnapps.
"Esta vez estoy tratando de hacer las cosas bien".
"Es solo un porro, Hersh, no es una invitación a la destrucción. Pero como quieras".
"La yo del pasado tenía un buen argumento. Dámelo". (Tomas el porro).
Parece que el texto de la transcripción fue destrozado por una bebida derramada.
"Te ves bien". (Mientes).
"Es el efecto de la convulsión. Después de que te da, se te limpia la piel y toda la cosa. ¿Cuánto tiempo tenemos?".
"Te ves de la mierda".
"¿De verdad es lo que quieres, Ram?".
"¿Qué es lo peor que puede pasar, que me vuelva más epiléptico?". Él resopla. "¿Cuánto tiempo tenemos?".
Las palabras joviales van acompañadas de una voz temblorosa, como la de un animal herido.
"¿Tú...?".
"Sí. Voy para allá". Cuelga.
No tienes suficiente. Parece que vas a hacerlo sola.
Rama
Las sombras se alargan a medida que pasan los minutos. Las ventanas sobre ti parpadean con indicios de movimiento. El mundo se mueve en pequeños y deliberados incrementos.
Detrás de ti, oyes el leve roce de botas sobre ladrillos viejos.
"Es curioso, Hersh". Ramsés sonríe mientras se acerca. "Mi teléfono no sonó".
Calculando explicaciones. Coincidencia: 0.1 %. Filtración de un informante: 0.4 %. Observación física: 4 %. Riesgo técnico: 95.5 %.
"Interviniste la línea telefónica".
"Por si acaso". Mira a su alrededor.
Le divierte, pero en parte le hiere.
"¿Sabes, Hersh? He estado pensando en tu regreso". Se pasa la mano por la barba. "El trabajo y todo eso. Es algo así como un concierto de reencuentro, ¿no?".
Ojos enrojecidos. Acaba de tener un episodio. Uno que casi lo mata.
"Empieza a sentirse así".
"Es un buen comienzo". Ramsés se ajusta el cuello, aunque no hay brisa. "Los reencuentros siempre son complicados. En su mayoría son un montón de fracasados con cicatrices, malos hábitos y rencores, intentando canalizar el pasado".
"Están persiguiendo algo, ¿verdad? Y, con demasiada frecuencia, lo único que obtienes es ruido y acordes medio olvidados". Aspira. "Pero a veces... solo a veces, incluso por una sola canción, lo alcanzan".
Una chispa se enciende en tu pecho... una obstinada chispa que brilla donde creías que solo quedaban cenizas.
"¿Qué alcanzan?".
El momento del impacto. Todas las cicatrices y las notas fallidas se difuminan, los amplificadores rugen, la multitud vibra y el mundo no tiene más remedio que inclinarse ante ellos. Porque lo que tocan es ruidoso y frágil, pero es, sobre todo, extremadamente innegable.
Lo ves: la trayectoria perfecta de la bala y la sangre salpicando bajo la luz del sol. Un disparo que atraviesa el tiempo. La historia se tambalea como un borracho en el muelle.
La estática recorre tus palmas mientras te das cuenta de algo: la historia está plagada de fracasos.
"¿Por qué me estás diciendo esto ahora?".
"Porque estás tratando esto como si fuera un concierto en solitario. Si vamos a improvisar, entonces improvisemos, hombre".
"Es lo que quiero. Para nosotros".
"Entonces tienes que dejar de tocar como si fuera un concierto en solitario. Si vamos a improvisar, entonces improvisemos, hombre".
"¿Qué tal si pasa algo terrible?".
"¿Qué tal si no?". Él sonríe. "Esta mierda siempre es una apuesta. Pero no tendremos ese momento si no nos dejas improvisar, hombre".
Sientes la calidez de la sangre y los cigarrillos compartidos en el periodo posterior. Los latidos del corazón zumbando al unísono; cada pequeña sonrisa desafiante es su propia bandera.
"Hay más en juego que la música".
"Para mí, todo es música". Ramsés se ajusta el cuello, aunque no hay brisa. "Los reencuentros siempre son complicados. En su mayoría son un montón de fracasados con cicatrices, malos hábitos y rencores, intentando canalizar el pasado".
"Tomé una decisión ejecutiva. Esta es una operación en solitario".
"Claro. El problema es que, técnicamente ya no soy tu agente, ¿verdad?".
"Vete. Estoy cultivando un aura de misterio aquí".
"Ya la veo. Persona solitaria con profundos problemas de confianza, ¿verdad?".
Fuiste superada. Por un agente.
Actúa como si todo fuera parte de El plan.
"Solo me aseguro de que seas apto para el trabajo".
"Una prueba. Supongo que es una forma de hacerlo". Mueve la cabeza de un lado a otro. "La otra sería confiar en que no te voy a engañar".
"¿Cómo sabías que estaría aquí?".
"Magia arcana".
Del tipo técnico. El teléfono público está comprometido.
"Claro. Interviniste la línea".
Un mago. Por supuesto. La barba lo delata.
"¿Te... te teletransportaste hasta aquí?".
"Obviamente". Mira a su alrededor.
"¿En serio? ¿Cómo?".
"Soy bueno en lo que hago".
No sé si debería llamarle.
Es tu plan... tu trabajo. Podrías proceder sin Ramsés. La única pregunta es por qué.
Estoy preocupada por él. El hombre no está bien.
Te imaginas a Ramsés en el suelo, echando espuma por la boca, con los dedos rasguñando el aire, un terrible traqueteo en la garganta.
Ramsës es uno de los nuëstros. Es un Doppelgäng. Si tropieza, lo sostenëmos. Si tü tropiezas, ël te sostiëne. Ese es el träto.
Es un cálculo simple: la compañía aumenta inevitablemente la entropía.
No te defraudará.
Llama a Ramsés.
Rama
Esta es una jugada individual. (No llamas a Ramsés).
No necesito que arruine mi estilo con su epilepsia.
Los espías geniales no tienen que lidiar con compañeros discapacitados.
Aún no estoy segura de poder confiar en él.
Aún no sabes por qué tu red fue expuesta.
No importa. Hagámoslo. (Llamas a Ramsés).
Rama
Las calles exhalan a tu alrededor. Los gritos de los fiesteros aminoran y la música se convierte en ecos. Más allá del Callejón Festivo, tu agente espera tu señal.
Cuelga sin decir una palabra.
El otro extremo también permanece en silencio mientras cuelgas el auricular.
Rama
Fin de esta rama
"¿Sííí?", pregunta una voz con acento marcado y la vocal arrastrada al otro lado de la línea.
"¿Cuál es la dolencia?", entona.
Todas las vocales se convierten en diptongos... ejemplar perfecto del acento de Azzurri.
Es una rutina de llamada y respuesta, también conocido como esfinge. Él hace una pregunta para la que solo hay una respuesta correcta.
No podría ser más obvio. Es él. El proveedor mayorista de Gonza.
Rama
No puedes estar completamente segura de que se trate del proveedor mayorista de Gonza, pero a veces hay que arriesgarse.
Si te equivocas, significa que estás hablando con un civil ajeno al asunto... puedes solo colgar.