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Reno

Hombre con gafas · El espectador

370 líneasApartamento de Reno · Programa de Vivienda

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Decisiones

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En su pied-à-terre, en el Programa de Vivienda.

El receptor caro que encontraste coincide perfectamente con la descripción. Vuelve a intentar.

Ahora. ¿Qué ha estado haciendo el señor Reno dentro de su torre?

En buen estado, pero con sus defectos: sigue faltando el botón de "LUZ".

Tienes mucha fuerza para empujar hacia adelante, pero careces de la destreza y el agarre necesarios para sacar el objeto resbaladizo que deseas.

Parece que nadie ha vendido alimento aquí en años...

Esta es la tienda de mascotas que estás buscando.

UN REACCIONARIO QUE CAMINA POR EL CIELO, A DISTANCIA VERTICAL DE LA CLASE TRABAJADORA, EN LUGAR DE HORIZONTAL.

Campo de visión directo al Programa desde aquí. Puedes ver todo el Callejón Festivo desde el piso de más arriba.

Algo vibra dentro de la esfera negra. Una cámara te apunta.

Los edificios tan majestuosos siempre tienen varios puntos de acceso, lo mejor será revisar.

Solo hay un botón en el elegante receptor metálico. Junto a él, una pequeña placa grabada con un alegre delfín y una pequeña esfera de cristal.

Presionas el botón de llamar y empieza a sonar la conocida melodía.

"¿Hay alguna posibilidad de que me dejes entrar esta vez?".

"Nada. El único negocio que existe es este, entre tú y yo".

Naciste para ponerle nombre a los agentes. Prácticamente te salen sin siquiera intentarlo.

A un hombre tan rico no puede importarle ganar dos millones más.

Adjetivos. Tantos adjetivos. ¿Cómo puede alguno de ellos expresar la maravilla, la maestría, la prominencia del Lamento del Crisantemo?

Todos los precios son arbitrarios y él lo sabe.

No vacilemos ahora, aguantëmos, ¡lo tenëmos controlädo!

Esto no es una negociación de empresa a consumidor. Es un hermoso acuerdo de empresa a empresa en proceso.

"Ah, volviste".

"Que estés bien".

"Canalizando almas transmigrantes, ¿verdad?".

"Adiós".

"¿En serio?". Una mirada de alarma.

"Hola de nuevo".

"Creo que ya lo hicimos. La tarifa es de dos millones quinientos mil".

"No he sido completamente honesto contigo. Supe quién eras en cuanto empezaste a preguntar por Tempo: eres 'la perra de la Ópera'. Él esperaba que vinieras".

"Lo dejé en la sala de conversación".

"Me temo que no sé nada sobre las negociaciones en sí, solo soy un 'amigo de Oskar', como dicen".

"Si eres amiga de Tempo, sabrás que debes buscar en el santuario cerca del Bazar".

"Solo mira este desastre...". Murmura para sí mismo.

"Nunca. Y Tempo tampoco lo conoció. Solo trató con sus subordinados".

"Uff... espera. Perdón. Ya nos conocemos, sí. Mi gata se escapó de alguna manera, seguramente por todo el caos de la limpieza. ¿Qué puedo... qué puedo hacer por ti?".

"Por favor, el alimento. Te daré tus documentos de salida en cuanto lo traigas".

"Es un poco excesivo, ¿no crees? Dos millones y medio está bien".

En lo que respecta al tren de juguete de Reno, solo necesitas pegar las dos piezas de plástico.

Ya reparaste el tren a escala. No tienes nada más que hacer aquí... por ahora.

Regresas al solitario teléfono público.

Conoces esta voz. Es el hombre en la cima de la montaña financiera... el Sr. Reno en persona.

Te ve con una mirada un tanto arrogante y a la vez apática, como si no te recordara y no le importa recordarte.

Es Reno. El hombre más rico de Portofiro, aquí, en una miserable casa flotante.

"Ya sé. El mirador de convulsiones".

"¿Estás bien, Ramsés?".

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Reno · Decisiones - ZERO PARADES