Decisiones
110¡Los vïsualizadores remotos! ¡Vöyeristas döbladores de cücharas!
Ahora, esta es la habitación del moho. Aviso de desalojo inminente, con efecto inmediato.
Estás en el sótano del sótano. Un vistazo rápido te dice todo lo que necesitas saber:
"CASCADA". Niega con la cabeza, entristecido, ante tu mediocre escenotecnia.
Y donde el misterioso fax te dijo que encontrarías a MIHO.
De acuerdo con el fax que recibiste, en este silo también se encuentra el misterioso MIHO.
Es como si le preguntaras a un niño sin experiencia laboral con quién está dispuesto a trabajar. No tiene ningún marco de referencia.
Mira a HOLOCENO.
Nadie sabe que estás aquí abajo. Vamos a pensar en eso por un momento.
El paquete hace un ligero crujido al colocarlo sobre la mesa.
El paquete de raciones cruje cuando le das la vuelta.
¡Los vïsualizadores remotos! ¡Vöyeristas döbladores de cücharas!
Ahora, esta es la habitación del moho. Aviso de desalojo inminente, con efecto inmediato.
Estás en el sótano del sótano. Un vistazo rápido te dice todo lo que necesitas saber:
"Por favor, adelante, CASCADA". Tu exdoble niega con la cabeza y murmura algo entre dientes.
¿Cómo que entre agencias? Solo hay una... aquella para la cual ambos trabajamos...
¡UN FILAMENTO DE LA FEBRIL IMAGINACIÓN DE ALGÚN MINISTRO DE PROPAGANDA REACCIONARIO!
Quién sabe. ¿Y a quién le importa? Tienes un Liche a quien matar, intenta concentrarte en eso.
Si tu exdoble antes estaba como piedra, ahora está como montaña. Ni un movimiento o perturbación, solo la casi imperceptible cadencia de su respiración.
En un oscuro sótano de Novessa, una controladora en sus treintas se mueve incómoda en su asiento.
La irregular abertura roja en la cabeza de tu exdoble parece devolverte la mirada.
Por más que lo intentas, no puedes imaginarte a HOLOCENO entrando al mundo de los espejos más que ya completamente formado.
Tu exdoble está fuera de la acción por el momento, defendiéndose del sedante. Un hilillo de ozono escurre de su fosa nasal derecha.
"¿Colaboración entre agencias? Ni siquiera me has preguntado por qué me enviaron de regreso".
"Volviste, CASCADA".
"CASCADA. Alto". Levanta la mano que no está firmemente atada al asiento de la cabina.
"CASCADA... gracias. Me aseguraré de que... elogio del director... en tu expediente oficial...".
"CASCADA". Asiente de la forma más breve. "Estuve jugando al espía conmigo mismo sin descanso. Hasta el momento es un empate, pero estoy seguro de que puedo derrotarme".
"CASCADA". Tu exdoble asiente sutilmente.
"¿Una 'colaboración' para qué, exactamente?".
"¿Fax? ¿Cuál fax?".
"Confieso que aún no me siento exactamente cómodo en una arena tan pública, pero tras el servicio que realizaste para MIHO, me sentí... obligado". Se ve casi avergonzado.
"Veamos, este es un explosivo direccional de la Oficina de Operarios". Te mira con precaución. "¿Te pidieron que me entregaras esto?".
"Vas mejor, CASCADA, casi lo tienes".
"El tiempo para el pensamiento experimental terminó, CASCADA. Debemos evitar difuminar tanto las realidades de modo que, cuando llegue el momento de la ejecución, no sucumbamos a las ilusiones".
"Deberíamos empezar ya... la copa del sueño ya está medio vertida. Es bueno verte, por cierto".
Una vez más, la bomba tiembla con anticipación.
La bomba se mueve dentro de su carcasa.
No olvides por qué estás aquí. Quienquiera o lo que sea que sea este MIHO aún te espera al final del camino...
También está el asunto de quién o qué es este MIHO que te espera al final del camino...
Ochocientas sesenta y dos.
Se dobla sin protestar.
El peso de la tesis amenaza con tensar los músculos de tu mano.
Todo lo que HOLOCENO hacía era cazar significados... quizá especialmente en lugares donde no existían.
Poco a poco se está llenando de miembros de tu escuadrón, el Espejo Turbio empieza a parecerse a cómo se veía hace cinco años, antes de que tu red colapsara.
"No trabajaría con ese sujeto". Dirige su mirada a HOLOCENO.
"Ah, y otra cosa antes de que se me olvide. Quiero que te quedes con esto". Saca algo del bolsillo de su chamarra y te lo da.
Un pedazo de tierra desolada en los límites de la ciudad-estado. Antiguamente sede del condenado programa espacial de Portofiro.
Nadie sabe que estás aquí abajo. Vamos a pensar en eso por un momento.
Los zarcillos del moho se alzan suavemente cuando te acercas.