Rama
Rama
Rama
"...". Su expresión de idiota no ha cambiado.
Rama
Rama
"Am... ¿es seguro que tomes alcohol?".
"...".
Cierto. Bien se sabe que el alcohol le causa daños al cerebro.
Ahora la pregunta principal, ¿cómo logró que le sirvieran algo?
"¿Cómo lograste que te sirvieran algo?".
"...".
Rama
"¿Qué estás tomando?".
"...".
Líquido transparente, vaso normal, cubos de hielo y hojas molidas. Parece ser un tipo de tónico.
"¿No te molesta si lo pruebo, verdad?". (Bebes).
Agua tónica y vodka barato. Una receta que nunca falla.
Se mantiene inmóvil mientras le vuelves a poner los lentes.
Rama
"Genial, genial".
"...".
Rama
"Supongo que tu negocio".
"...".
Rama
"La asignación, estás listo, ¿cierto?".
"...".
CONSENTIMIENTO IMPLACABLE E INNEGABLE. JUSTO LO QUE NECESITA EL PARTIDO.
Algo en su mirada te dice que se quedará contigo hasta que vengan a limpiar la sangre.
Rama
"¿Cuáles son tus habilidades especiales?".
"...".
Impenetrabilidad absoluta en caso de captura. Ningún interrogador podrá con él.
Es un amuleto de la buena suerte. Como una pata de conejo.
Rama
"¿Aunque sea sabes cómo usar un arma?".
"...".
Bebe mecánicamente un sorbo del vaso que tiene en frente.
Su autopiloto es perfecto, considerando todo lo que pasó.
Rama
Pulgares opuestos, confirmados.
"¿Eres flexible, en cuanto a la gente con la que puedes trabajar?".
"...".
Sin complicaciones algunas. Si está dispuesto a trabajar con la mujer que le hizo una lobotomía, podrá trabajar con cualquiera.
Rama
Rama
Rama
"Excelente. No esperaba menos de ti, PSEUDÓPODO". (Regresas).
"...".
Rama
"Voy a sobarte la calva para que me dé suerte. Espero que no te moleste".
"...".
"Bueno, no era una pregunta, lo voy a hacer de todas formas". (La sobas).
Su sonrisa se mantiene estática en su cara cuando extiendes la mano para sobarle la pequeña área suave de su cabeza.
Como un azulejo de baño recién lavado.
La cazadora paleolítica exhala mientras acaricia su preciada piedra del río, sus supersticiones primitivas se calman, por ahora.
Rama
"Sí, claro. Respeto tu autonomía".
"...".
Sóbale la calva, para una dosis de buena suerte.
Rama
"...".
Un sentimiento extraño e inmaterial de paz se transmite directo de su calva a tu alma.
"Gracias".
"...". Sigue sonriendo.
Rama
"Aaah, justo lo que necesitaba".
Sobas y sobas, pero no sientes nada.
Estás dejando sin leche a tu vaca de la suerte, déjalo descansar. Con una vez al día es más que suficiente.
"...". Sigue sonriendo, contento pero desolado.
Rama
"Siempre es un placer hablar contigo, PSEUDÓPODO". [Te vas].
"...". No hay cambio alguno.
Rama
Fin de esta rama
"...".
Su sonrisa despreocupada te cae encima como un costal de ladrillos.
Sientes una mezcla de culpa y el deseo de someterlo a otra lobotomía.
Sé que está mal, pero su cara se ve tan estúpida.
"...".
Estuvo sujeto al "'Especial de Hershel Wilk". La historia de todos tus antiguos agentes, condensada en tan solo unos días.
Sin embargo, tu doble logró llegar al Espejo Turbio, donde está sentado, con una bebida frente a él.
Aunque todavía no tiene pantalones.
Yo le hice esto. Si no fuera por mí, ahorita mismo estaría semifuncional.
"...".
Mejor así a que siga corriendo poniendo en riesgo su vida y las de los demás.
"...".
¿En serio?
La idea de que tienes que ponerle fin al problema te atormenta.
Basta con que te lo lleves en la asignación. En algún momento le llegará una bala perdida y el problema se resolverá solito.
Melita quería que lo matara. Esto es un acto de piedad.
Rama
Rama
"La sobreimpresión regresa". Está borracho, extiende una mano para saludar.
Rama
Rama
"Antes que nada, necesito que reconozcas que tú eres la sobreimpresión".
"Perdón, doble. No voy a mentir para proteger tus sentimientos".
Un espejito fastidioso, valdría la pena romperlo sin importar los siete años de mala suerte que seguirían.
Rama
¿De verdad soy así de insolente? Seguramente eso no lo sacó de mí.
Es una cuestión de autoconocimiento.
Sí lo eres. Sí lo saco de ti.
Tu deseo de mantenerte fuera de la congeladora y de demostrarle tu valor a la Ópera está latente en su mente. Puedes usarlo en su contra.
Rama
De acuerdo con los reportes de Constanz y Melita, antes no era así.
"¡Quiero que aceptes la verdad, maldita sea!".
"Me encantaría que tú aceptes la verdad, y aun así míranos...". Abre las manos.
"¿Te invito una bebida, CASCADA?".
TU AUTORIDAD, MUERTA Y A LA DERIVA.
"Es lo menos que puedes hacer".
"¡Cantinera, dos más!". Bebe lo que queda en su vaso y levanta dos dedos.
Lucía sirve dos vasos de schnapps.
"Salud".
"Salud. Que gane el original".
Los dos hacen el mismo gesto incomodo, inclinando la cabeza en el mismo ángulo que los vasos que están sosteniendo.
Rama
Bebe a regañadientes.
"Creo que me debes las gracias".
Ambos hacen la misma expresión cuando el terrible sabor de los schnapps toca sus lenguas, intentando suprimir la mueca pegando los labios y frunciendo el ceño.
"¡No! ¡No quiero tus bebidas sobreimpresas!".
"Como quieras. ¡Cantinera, otro más!". Bebe lo que quedaba en su vaso y hace un gesto para pedir más.
Rama
"¿Tienes dinero? ¿Cómo?".
Por un momento se ve sorprendido.
"Seguramente la Ópera tiene presupuesto para gastos del teatro, ¿cierto?".
Traducción: tú vas a pagar.
"Tienes que completar tus asignaciones para que te den tus viáticos, y tu no has hecho ni mierda".
"Mmm. Bueno".
"Ya sabes qué tienes que hacer si quieres que te ayude".
"Pero...". Deja salir un suspiro enorme.
"Yo... soy la sobreimpresión. Tú eres la original". Algo se rompe en sus mirada.
De golpe todo su cuerpo acepta la derrota, su postura cambia, y sus hombros caen en segundos.
No solo lo dice por decir, de verdad ya lo entendió.
Felicidades. Ganaste la discusión, y en el proceso destrozaste uno de sus pocos pilares psicológicos.
Rama
Rama
"Solo quería ver cómo le iba a mi joven sobreimpresión. ¿Ya te acostumbraste?".
"No sé... siento que conozco todo lo que veo, pero no sé nada. Todo es nuevo, pero no de una manera emocionante".
Lo desconocido sin novedad. Un despegue absoluto de la realidad.
"Mis recuerdos todavía siguen apareciendo. Cada día recuerdo algo nuevo, pero sé que algunos recuerdos son verdaderos y otros no... algunos son cosas que soñé, no que viví... que ni tú viviste".
"¿Como qué?".
"Pues hoy me desperté imaginándome un hombre acostado sobre una cama, sin pantalones, con baba colgándole de la boca. No fue hasta que me vi en el espejo que me di cuenta, era yo. Lo que vi fue un recuerdo de mí mismo, a través de tus ojos".
Rama
"Entonces, sé que eso fue real, pero otras cosas se mezclan... recuerdo haber intentado darle unas pastillas y haber esperado a ver si se le paraba a él o a mí". Niega con la cabeza. "Muy extraño".
No pretende acusarte. De verdad, está convencido de que está recordando mal.
"Sí. Extraño".
"Y hay varias cosas así. No puedo confiar para nada en mi mente".
"¿Y sabes qué es lo peor? Cuando pienso en aquel hombre babeando en la cama, siento curiosidad y asco, como si estuviera viendo a un espécimen en un frasco de formol".
"Y hay varias cosas así. No puedo confiar para nada en mi mente"."Mm. Pues parece que ahora ya todo está funcional"."La verdad no importa". Suspira."Mm. Sí, parece que ya todo está funcional"."Entonces, tienes pseudorecuerdos de hablar con un mono, ¿qué importa? Podría ser peor"."Lo lamento, PSEUDÓPODO"."Pues entonces esa parte es real, pero luego todo se mezcla... cosas altamente experimentales". Niega con la…Rama 196
Recuerdas lo que sentiste al ver a PSEUDÓPODO inerte. Mundano y perturbador, como una obra surrealista del cuerpo humano.
"Cuando pienso en mí mismo, en ti, también siento... vergüenza y odio. Como si tuviera una doble dosis".
"Acostúmbrate. Esa vergüenza es, en esencia, tu hogar".
"Sí, así se siente. No está mal".
Traga saliva. Aunque parece más como si se hubiera tragado sus emociones y pensamientos.
Lúcido, consciente de sí mismo... como para ser una versión tuya, podría ser peor, considerando todo.
Rama
"La duda que sientes hacia ti mismo es resultado de pensamientos tecnofascistas, diseñados para destruir nuestra indestructible dinámica".
"No lo sé, CASCADA. Creo que solo es que no me agrada lo que somos".
"Menos preguntas, más espionaje".
"Tienes razón. Tengo que visualizar los resultados".
"Uno de esos es el odio que siento por mí misma, el otro es el asco que siento ante un cuerpo inerte. Ninguno de los dos proviene de ti".
"Yo... te lo agradezco, CASCADA".
"La única parte que sí es mía... no me gusta cómo se ve el hombre que babea. Preferiría verme como tú". Te mira de pies a cabeza sin sentir pena.
Te desnuda con su mirada, su expresión muestra un deseo, libre de lujuria.
Como si viera un espejo que no responde a sus movimientos.
"Creo que esa parte va a estar más difícil".
"Quizá me rasure la cabeza, para que no se note solo la calva".
¡Todo menos la calva! La fuente inagotable de suerte.
Rama
"¿Por qué no pruebas un nuevo estilo?".
"No sabría ni qué hacer...".
"Esos son sueños muy raros, PSEUDÓPODO. Deberías ir a terapia".
"No es un recuerdo falso, en serio te di pastillas para erección mientras estabas vegetativo".
"¿Y? ¿Sí se...?".
"Nada. Ni poquito".
"Mm. Pues parece que ahora ya todo está funcional".
"¿Eso me querías preguntar?".
"Espera, tienes razón, ¿por qué me diste esas pastillas?".
"Ahora nunca lo sabrás".
"La verdad no importa". Suspira.
"Órdenes del doctor. Quería comprobar qué tan vegetativo estabas".
"¿Y qué tal?", dice, demasiado ansioso.
"¿Qué importa? Ya estás bien, ¿no?".
"Mm. Sí, parece que ya todo está funcional".
Rama
"Pues entonces esa parte es real, pero luego todo se mezcla... De repente, estoy hablando con un mono que es... no sé, ¿demasiado elocuente?". Niega con la cabeza. "Muy extraño".
"No es un sueño, el mono se llama el Rey del Comercio, vive en el Bazar".
"¿El rey...? No, ¿sabes qué? Olvídalo". Parece que está a punto de cuestionarlo, pero decide no hacerlo.
Simplemente es demasiada información que procesar. No tiene alternativa más que dejarse llevar.
"Y hay varias cosas así... no importa si son reales o no, no puedo confiar para nada en mi mente".
"Entonces, tienes pseudorecuerdos de hablar con un mono, ¿qué importa? Podría ser peor".
"Lo lamento, PSEUDÓPODO".
"Pues entonces esa parte es real, pero luego todo se mezcla... cosas altamente experimentales". Niega con la cabeza.
"Creo que en general así funciona la memoria".
"Quizá...". Niega con la cabeza, poco convencido.
Rama
"El sentimiento desaparecerá conforme empieces a crear nuevos recuerdos".
"Entonces, puedo contar contigo para la asignación, ¿sí?".
"Claro. Hay muchas cosas que desconozco, CASCADA, pero...".
"Sé que es importante para mí ponerle fin a esto. Para nosotros, supongo".
Rama
"¿Y vas a poder trabajar con quien sea que te diga que trabajes?".
"Sí, por supuesto... espera". Levanta la mano.
"No quien sea. Hay una agente que odio con todo el corazón. No sé su nombre".
"Oye, no la odio, solo no tenemos buena química".
"Entonces, sabes a quién me refiero".
"Ahora que lo pienso, ni siquiera recuerdo su cara".
"Solo recuerdo el sentimiento de ser juzgado por alguien... alguien aburrida... y el deseo de romperle la cara".
Igual que un romance épico y mitológico, tu odio por Eszti trasciende por medio de tus encarnaciones, implacable.
"Estás exagerando, yo no quería agredirla".
"Pues yo sí". Te mira sin nada de vergüenza.
Es como un laboratorio que te permite ver lo que de verdad piensas, sin filtro alguno.
"Sí, Eszti. Es de lo peor".
"Eszti". Repite el nombre, le parece familiar, odioso.
"Ella no participará. ¿Alguien más?". (Continúas).
"No. Solo ella, creo".
Rama
"¿La puedes describir?".
No digas nada. Espera.
"Recuerda que, cuando todo termine... es posible que la Ópera te siga considerando como un riesgo".
"Lo sabremos si es que sobrevivimos".
Parte de él desea no sobrevivir. Resolvería todos sus problemas, una sola bala a la cabeza...
Rama
"Bien. Eso es lo que quería escuchar". [Regresas].
Asiente en silencio.
Rama
"Perdón, no puedo permitir que te rasures lo que te queda de pelo".
Rama
"Ya sé. Necesitas sobarla para que te dé suerte".
"Pero no siento la suerte". La toca lleno de desconfianza.
Rama
"¿Por qué no?".
"Pronto lo averiguarás".
"De acuerdo...".
Rama
"Me gusta sobarla para que me dé suerte".
"Te gusta... ¿qué?".
"Es como una costumbre. Lo hice mientras estabas vegetativo".
"Pero... ¿es algo normal? No creo que la gente haga eso normalmente".
Todos los marcos de referencia se fueron al carajo. Está dudando de su entendimiento de las reglas de socialización básicas.
"Sí. Es muy normal".
"Si tú lo dices. Confiaré en tu palabra". Mira a ambos lados, apenado y violado.
Una versión diminuta de Hershel te mira desde el reflejo, enmarcada en cabello.
Sóbale.
Una reserva ancestral y aparentemente infinita de suerte.
Como un azulejo de baño recién lavado.
La cazadora paleolítica exhala mientras acaricia su preciada piedra del río; sus supersticiones primitivas se calman, por ahora.
"¿Y ahora puedo sobar algo tuyo?".
"No. No hay nada para ti".
"Qué injusto. Aunque supongo que tenemos una relación muy asimétrica". Reflexiona.
Rama
"Sóbate tu propia calva, se siente genial".
Lo ves palpándose el cuero cabelludo hasta encontrar su calva, y le da una sobada poco convencido.
Nunca va a funcionar. Es necesario creer.
"Puedes sobar lo que quieras, mientras no sea nada mío".
"Qué injusto. Aunque supongo que tenemos una relación muy asimétrica". Reflexiona.
"Mucha plática y pocas sobadas".
"Creo que no tengo mucha alternativa, considerando que eres mi jefa y eso".
"Es mi derecho como jefa de equipo y como la Hershel original".
"Ay, por favor".
"Bueno, puede que suene extraño, pero voy a sobarte la calva para que me dé suerte".
Sóbale la calva para tu dosis diaria de buena suerte.
Rama
Sin decir nada, asiente con la cabeza y la inclina obedientemente.
Un sentimiento extraño e inmaterial de paz se transmite directo de su calva hacia ti.
"Gracias".
Mantiene la mirada pegada a la mesa mientras retiras la mano.
Rama
"Aaah, justo lo que necesitaba".
"Ya lo habías hecho hoy. Podrías... ¿dejarme en paz?". Se queja, desesperado.
AFIRMA TU AUTORIDAD Y VERÁS QUE SE DOBLEGA.
"Es una orden, PSEUDÓPODO".
"Perdón". Inclina la cabeza y presenta a regañadientes su coronilla calva.
Sobas y sobas, pero, por alguna razón, la suerte no te llega ni a las puntas de los dedos.
La vibración que sientes a través de su cráneo, el preámbulo al llanto.
Estás dejando sin leche a tu vaca de la suerte, déjalo descansar. Con una vez al día es más que suficiente.
Rama
"Está bien, no te angusties".
"Gracias". Levanta una mano hacia su calva a manera de protección, por puro reflejo.
Rama
"No bajes la guardia, te llamaré". [Te vas].
"Aquí estoy y aquí estaré". Asiente con la cabeza, ansioso.
"Por desgracia, no tengo ni un centavo a mi nombre. Ahí está tu presupuesto en teatro".
"Entonces, lo que de verdad me querías pedir es que te invitara otro trago".
"PSEUDÓPODO, ¿pues cuánto debes?".
"¿Qué?" Casi salta de la sorpresa. "Digo, pensé que... CASCADA. Por favor".
"Está bien". (Pagas su cuenta).
Rama
"Gracias... Hershel". Más que un suspiro, es un respiro de alivio y derrota.
HUMILLACIÓN ECONÓMICA. UN MÉTODO SIN HONOR, PERO EFECTIVO.
"Mi mente no está del todo bien, ¿verdad? No sé quién soy. Todo está... mezclado".
"No te angusties. Basta con que seas mi subordinado y verás que todo saldrá bien".
"D-De acuerdo...". Levanta la mirada para verte, como un niño perdido en manos de alguien que no es de fiar.
Rama
"Oye, alégrate, acabo de pagar la cuenta más alta de la historia solo por ti".
"Ya te habías tardado".
"Perdón. Solo pensé que...". Se queda en silencio y baja la mirada a la mesa.
"Gracias, Sobreimpresión de Hershel". Deja salir un suspiro de alivio, pero su arrogancia vuelve de inmediato.
"Sabía que había presupuesto en teatro". Sonríe.
Rama
"Cuidado, PSEUDÓPODO. Recuerda que la Ópera estaba planeando matarte".
"Tanto tú como yo sabemos que ya perdiste esa oportunidad". Se encoge de hombros.
"Si la Ópera quisiera matarme, mandarían a otra persona. Y después de esta asignación ni siquiera se les ocurrirá".
Rama
"Es una precondición para dejarte participar en la asignación".
"Mmm".
Incluso hace el mismo sonido que tú cuando está pensando.
No lo soporto.
Es como si alguien te imitara para burlarse de ti.
Suspira profundamente.
"¿Quieres que lo diga aún sabiendo que no lo creo?".
"Sí. Dilo".
"Está bien... yo soy la sobreimpresión, tú eres la original". Hace unas comillas en el aire con los dedos de forma dramática.
Su tono es tan extremadamente sarcástico que es aún peor que si no hubiera dicho nada.
Con o sin sarcasmo, lo lograste someter a tu voluntad. Ahora puedes usarlo en el teatro.
"¿Contenta?".
"Con eso basta".
Pone sus ojos en blanco de nuevo.
Rama
"Eres el peor error que he cometido en mi vida".
"Por desgracia, todo fue obra mía. El peor autogol de la historia".
"No. No estoy para nada contenta".
"Pues ya somos dos".
"Preferiría que sí lo creyeras, pero ya es un inicio".
"Quieres ganarte el afecto de la Ópera otra vez, ¿no?".
"Sí, sí me gustaría", dice, a regañadientes.
"Entonces, puedo contar contigo para la asignación, ¿sí?".
"Ya te había dicho que sí, ¿no?". Aburrido y fastidiado.
Rama
"Necesito saber si puedes trabajar con otros agentes. Sin ofenderlos".
"Soy un profesional, Hershel falsa. No existe nadie con quien no pueda trabajar".
Rama
Rama
Es como si le preguntaras a un niño sin experiencia laboral con quién está dispuesto a trabajar. No tiene ningún marco de referencia.
"Solo no los molestes como me molestas a mí".
"La verdadera pregunta es: ¿tú con quién puedes trabajar?".
"Si eres un profesional, es solo porque yo también lo soy".
"Supongo que lo averiguaremos". Sonríe abiertamente.
Nueva misión posasignación: eliminar a PSEUDÓPODO.
Rama
"Yo estoy reuniendo al escuadrón, idiota, yo puedo escoger no trabajar con alguien si no quiero".
"¿Puedo escoger a alguien?". Por un segundo se alegra, y la arrogancia de su tono es remplazada por inocencia.
"No".
"Está bien. Ya veremos cómo le va a tu escuadrón". Se burla.
Rama
"¿Siquiera conoces a alguien?".
"Mm... ¿qué tal el barquero? O, eh... ¿la dama de las fotos? Contanz". Su autoestima empieza a desaparecer de su voz.
De vez en cuando se acerca a los límites de la poca experiencia que tiene en este mundo y, cuando eso sucede, sus ojos reflejan un miedo profundo y primitivo.
No tiene la confianza que finge tener con su persona inventada.
"Eso pensé".
"Está bien, ya veremos cómo le va a tu escuadrón". Asiente rápidamente un par de veces con la cabeza antes de apartar la mirada, aún sarcástico pero preocupado.
Rama
"No vamos a trabajar ni con Constanz ni con el maldito balsero".
Se cohíbe antes de siquiera terminar su recomendación.
"Siéndote muy honesta, tengo opciones muy limitadas".
"Eso demuestra que tú eres la sobreimpresión, y no solo eso, una sobreimpresión mediocre".
"Si puedo aguantarte, puedo aguantar trabajar con cualquiera".
"Bien, así me gusta".
"¿Cuáles son tus habilidades especiales?".
"Las mismas que las tuyas, pero mejores".
Hijo de puta.
"Y peores, PSEUDÓPODO. La sobreimpresión es solo parcial y peor por naturaleza".
"Solo quería ser amable". Te mira de pies a cabeza.
Rama
"Vete al carajo".
"No, gracias. A lo mejor otro día".
¿Ese es el problema? ¿Tienes que cogerte a tu sobreimpresión? ¿Es esa la única manera de resolver el odio que se tienen?
"Está bien, te llamaré cuando sea momento". [Regresas].
"Lo espero con ansias". Levanta un vaso imaginario a manera de brindis.
Rama
"Oye... ¿dónde has estado viviendo?".
"Eh...". Durante un segundo, el pánico toma control de su expresión. "No veo cómo eso sería relevante para nuestra asignación".
Rama
"En ningún momento mencioné la asignación, solo quería hacerte la plática".
"Prefiero que mantengamos esta conversación estrictamente profesional, CASCADA".
Se queda en el bar hasta que lo sacan a patadas, luego se va a caminar hasta que lo dejan entrar otra vez.
Es posible que los haya convencido de que lo dejen dormir aquí.
Rama
"El hecho de que al parecer recluté a un agente indigente es sumamente relevante".
"No soy un indigente, CASCADA, solo me quedo esperando aquí porque me lo ordenaste".
Rama
"¿Sí sabes que tienes una cama en Foto 24, ¿verdad?".
"¡Claro que lo sé! Pero encontré... un lugar mejor donde hospedarme".
No es que sea despistado, por lo menos no es la razón principal... Hay algo que hace que él no quiera volver ahí.
Miedo. Desde el momento en que vuelva a entrar, todas sus fantasías sobre ser el original colapsarían.
Rama
"Bueno, sobreimpresión, ahora te voy a sobar la calva, te guste o no".
"Puaj. Está bien...". Inclina su cabeza a regañadientes para dejar expuesta su coronilla lisa.
Una versión diminuta de Hershel te mira desde el reflejo, enmarcada en cabello.
Sóbale.
Una reserva ancestral y aparentemente infinita de suerte.
Como un azulejo de baño recién lavado.
La cazadora paleolítica exhala mientras acaricia su preciada piedra del río, sus supersticiones primitivas se calman, por ahora.
Rama
Soba, más fuerte.
"Auch. ¡AUCH!".
"Bueno, puede que suene extraño, pero voy a sobarte la calva para que me dé suerte".
Rama
"¿Disculpa?".
"Mira, lo hice cuando estabas vegetativo, y funcionó".
"Es mi derecho como jefa de equipo y como la Hershel original".
"No me obligues a decirlo otra vez, PSEUDÓPODO".
"¿Disculpa?".
"Mira, lo hice cuando estabas vegetativo, y funcionó".
"Pues lo que sea que me hayas hecho cuando perdí la consciencia... ya no lo volverás a hacer". Te lanza una mirada sospechosa.
"¡Ajá! ¡Entonces, admites que perdiste la consciencia!".
"Eso no significa que soy la sobreimpresión... quizá me encontraste durmiendo". Se encoge de hombros, pero hay rastros de duda.
Rama
"Vamos, una sobadita y ya".
"Jamás. Ni te me acerques, loca". Levanta una mano para protegerse la calva.
Rama
Sóbale la calva para otra dosis de buena suerte.
Rama
"Puaj... adelante". De nuevo inclina la cabeza.
Un sentimiento extraño e inmaterial de paz se transmite directo de su calva hacia ti.
"Gracias".
Se mantiene callado mientras un escalofrío le recorre el cuerpo.
Rama
"Aaah, justo lo que necesitaba".
"¿Ya terminaste? Una vez al día es más que suficiente". Le da un escalofrío en un intento de quitarse tus manos tentonas de encima.
Rama
"No bajes la guardia, te llamaré". [Te vas].
"Aquí estaré...".
"Mira nada más, la sobreimpresión". Relajado en la mesa y evidentemente borracho, PSEUDÓPODO levanta una ceja en señal de burla.
"Hola, PSEUDÓPODO".
"La verdad prefiero Hershel. Aunque vamos a tener que buscarte otro nombre".
"¿Disculpa?".
"Llegue y me presenté como Hershel. A nadie le pareció extraño".
"El pueblo habló".
Una sonrisa salvaje de victoria.
Es como ver las peores partes de ti metidas en un cuerpo masculino, uno que además es feo.
Rama
"No es buena idea que vayas diciéndole a la gente cómo te llamas. Y mucho menos si es mi nombre".
"No te preocupes, no le he dicho a nadie tu criptónimo. Y en cuanto al nombre, es mío, no tuyo".
La última vez que hablaron, sonaba un tanto desesperado, insistiendo que él es el original. Pues ya no. Ahora ya tuvo varios días para indoctrinar la idea sobre sí mismo.
"Como sea... ¿qué necesitas, Sobreimpresión de Hershel?". Hace un gesto con la cabeza, tanto desafiante como flojo.
Y todavía no tiene pantalones.
"No solo eres una sobreimpresión, eres una de mala calidad".
"¿Entonces, qué haces aquí? Para ser una sobreimpresión de mala calidad, pareces desesperada por reclutarme".
"¿Será, acaso, que en tu corazón sabes que soy el original?".
"No me importa lo que piensen tus nuevos amigos. La Ópera sabe que soy la original, y eso es todo lo que importa".
"Por ahora". Aparta la vista.
Ya dejó en claro que te traicionará tan pronto se presente la oportunidad. Su futura traición es tan evidente que es fácil lidiar con ella.
"Esto ya fue llegó demasiado lejos. Eres libre de pensar lo que quieras, pero no te daré mi nombre".
"Por última vez: tú, la sobreimpresión; yo, la original".
"Para ti quizá sea así. Pero pregúntale a cualquiera de mis nuevos amigos, ¿quién es Hershel? Y todos dirán que yo". Sonríe de forma arrogante.
Los dichosos "nuevos amigos" brillan por su ausencia.
"Piensa lo que tú quieras, la Ópera te va a disecar para estudiar lo que te pasó, fenómeno".
"¿La primer operaria que pasó por un proceso de sobreimpresión luciano altamente experimental? Te estudiarán por meses". Levanta un vaso en tu honor.
"Mis condolencias".
Rama
Rama
"CASCADA. ¿Ya es hora?".
Rama
Rama
"Vine a preguntarte si cuento contigo para la asignación, pero, por lo que veo, estás más que puesto".
"Como un calcetín". Asiente una vez.
"Solo déjame preguntarte una cosa...". Revisa sus alrededores para verificar que nadie lo escucha. "Vamos a asesinar a alguien, ¿verdad?".
"Sí".
"Solo para que lo sepas... estoy listo".
Rama
"¿Y vas a poder trabajar con quien sea que te diga que trabajes?".
"Sí, por supuesto... espera". Levanta la mano.
"No quien sea. Hay una agente de comercio que odio con todo mi corazón. No recuerdo su nombre".
"Creo... que sé de quién hablas".
"Seguro la conoces, también trabaja para la oficina de importación y exportación".
"Ahora que lo pienso, ni siquiera recuerdo su cara".
Cuando se acerca a los límites de sus recuerdos, su fantasía corre peligro de colapso.
"Solo recuerdo el sentimiento de ser juzgado por alguien... alguien aburrida... y el deseo de romperle la cara".
Igual que un romance épico y mitológico, tu odio por Eszti trasciende por medio de tus encarnaciones, implacable.
"Estás exagerando, yo no quería agredirla".
"Pues yo sí". Te mira sin nada de vergüenza.
Es como un laboratorio que te permite ver lo que de verdad piensas, sin filtro alguno.
"Sí, Eszti. Es de lo peor".
"Eszti". Repite el nombre, le parece familiar, odioso.
"Ella no participará. ¿Alguien más?". (Continúas).
"No. Solo ella, creo".
Rama
Rama
Rama
"¿La puedes describir?".
No digas nada. Espera.
"¿Sabes usar un arma?".
Pensaba en algo más... idiosincrático. Se acerca. "Algo que le dé a la gente de qué hablar, ¿sabes?".
"Meterles sus medias sintéticas por la garganta y ver cómo se ahogan".
"Me perturba lo proactivo que eres. Enfoquémonos en las armas".
"¿O no será que alguien proactivo es justo lo que necesitas?". Levanta las cejas.
Nada más que un riesgo en teatro y, aún peor, uno que está generándose una autobiografía falsa en tiempo real.
Rama
"Admiro tu creatividad. Nos hace falta ese tipo de pensamiento lateral".
"Los agentes de la oficina de importación y exportación deben estar listos para cualquier situación".
"Bien. Eso es lo que quería escuchar". [Regresas].
"Cuando quieras, sí".
Rama
"Ya te enterarás el día de la asignación".
"¿Por qué lo dices?".
"Es una corazonada. Siento cómo cambia la despiadada marea del comercio internacional".
Está en el aire. En el olor de tu sudor, en el ritmo de tu respiración.
"Bueno, puede que suene extraño, pero tengo que sobarte la calva".
"¿Disculpa?".
"Hay suerte guardada ahí, la necesito".
"Bueno, si estás tan segura...". Inclina la cabeza y presenta su coronilla calva.
Sóbale.
Una reserva ancestral y aparentemente infinita de suerte.
Como un azulejo de baño recién lavado.
La cazadora paleolítica exhala mientras acaricia su preciada piedra del río; sus supersticiones primitivas se calman, por ahora.
"¿Y ahora puedo sobar algo tuyo?".
"Solo la líder tiene permiso de sobar a sus subordinados, se llama estructura organizativa".
"Jerarquía, claro. Genial". Frunce el ceño.
Rama
"Sóbate tu propia calva, se siente genial".
Lo ves palpándose el cuero cabelludo hasta encontrarse la calva, y le da una sobada poco convincente.
Nunca va a funcionar. Es necesario creer.
"Lo lamento, yo no tengo calva".
"Ah. Bueno, está bien".
"No lo cuestiones. Solo hazlo".
"Creo que no me siento cómodo con esto". Retrocede. De repente, se siente consciente de sí mismo.
"Está bien, como quieras. Si me muero por la falta de suerte, será tu culpa".
"¡Ya, ya! Está bien...". Inclina la cabeza y presenta su coronilla calva.
"¿Puedo sobarla otra vez?". (Extiendes la mano hacia su calva).
Rama
"Claro. Todo sea por la jerarquía". Presenta su cabeza.
Un sentimiento extraño e inmaterial de paz se transmite directo de su calva hacia ti.
"Gracias".
Aguanta solemnemente la sobada.
Para él, esto es una tradición sagrada.
Rama
"Aaah, justo lo que necesitaba".
"Ya la sobaste hace rato, CASCADA. Necesita tiempo para recargarse".
Rama
"No bajes la guardia, te llamaré". [Te vas].
"Nunca la bajo. Estoy listo".
"CASCADA". Se arregla para parecer lo más profesional posible.
Aunque todavía no tiene pantalones.
"Ya me estaba preocupando que no regresarías".
"¿Por qué?".
"Pensé que quizá nuestros rivales te habían derrotado". Dice serio y preocupado.
No solo es honestidad... su voz está llena de lo contrario de la ironía. Una creencia voluntaria y forzada.
Y debajo, el abismo de la duda.
Es igual a la manera en que los niños aprenden la historia de la caricatura de los lobos: ficción empapada de seriedad capaz de ganarle a cualquier situación de la vida real.
Claro, casi se me olvida...
"Ahora ya sé que nos tienen en la mira, he visto a sus secuaces por todas partes".
Rama
"Como reconociste a los... ¿comerciantes de calzado rivales?".
"¡Shhh!" Mira alrededor del cuarto a nivel de piso.
"Sintéticos. Tramado aramida avanzado, luciano, de colores saturados. Más de los que te puedas imaginar".
Casi un treinta porciento de la población de la ciudad, la mayoría interesada en la moda luciana.
Rama
"Lo estás haciendo muy bien, PSEUDÓPODO. Sigue así".
"Hace rato llegó un hombre, sin calcetines. Sandalias". Un escalofrío de asco le recorre el cuerpo. "¿Y sabes qué hizo? Me guiñó el ojo cuando entró por la puerta".
Su papel de comerciante no es lo suficientemente profundo para conformar su personalidad, así que se multiplica, intentando llenar el vacío donde debería existir una persona.
"Espeluznante".
"Lo sé, pero no te preocupes, CASCADA. Lo neutralicé".
Fue un error dejarlo sin supervisión.
"Veamos cómo se mueve en teatro sin dinero y sin identificación". PSEUDÓPODO sonríe y te muestra una cartera.
En lugar de un vegetal, creaste un hombre cuya vida es un episodio psicótico. Y ahora está asaltando a civiles al azar.
"Basta. No más neutralizaciones fuera del guion, PSEUDÓPODO. Espera a recibir mis órdenes".
"Está bien. Solo quería mostrar iniciativa".
"Como sea... ¿qué noticias traes, CASCADA? ¿Ya es hora?".
"Tenemos que mandar las riquezas enemigas a la tesorería del pueblo para redistribuirlas". (Extiendes la mano).
"Claro, claro". Te entrega el dinero sin cuestionarte.
No hay nada que no puedas obligarlo a hacer, siempre y cuando lo relacione a calcetines. Es una amenaza.
"Claramente uno de ellos".
"Para futura referencia, mejor déjamelo todo a mí".
"No te preocupes, CASCADA, lo neutralicé".
"Ya veo".
Rama
"No, por suerte, ya voy un paso adelante".
"Bien, muy bien".
"Bueno, sobre eso... sería mejor que ya no habláramos de nuestros rivales. Ya sabes, por seguridad".
"Sí, claro. Tienes razón".
"¿Crees que me hubiera molestado en perseguirte por todo Portofiro si no pensara en usarte?".
"No, para nada, pero...". Mira a su alrededor sospechosamente.
Rama
"CASCADA. ¿Ya es hora?".
Rama
"CASCADA. Yo... eh...". Una extraña mezcla de esperanza y desesperación se refleja en su mirada cuando te ve acercarte.
Y aún ahora, sin pantalones.
"Ya estaba pensando que no vendrías".
"¿Por qué?".
"Sé que tú no me mataste, pero pensé que...".
"Quizá otra persona vendría a hacerlo".
Sabe que es un cabo suelto, y sabe qué le pasa a los cabos sueltos.
Cada vez que la puerta se ha abierto en los últimos días, ha entrado un asesino de la Ópera. Ha muerto incontables veces.
"Estás a salvo, PSEUDÓPODO".
Asiente preocupado.
"Y, ¿qué necesitas? ¿Ya es hora, CASCADA?".
"Si te matan, va a ser en teatro, de forma horrible, a manos de los secuaces del Ojo Lacrimoso".
"¿En serio?". De repente, hace contacto visual.
Esperanza. La posibilidad de morir a manos del enemigo en lugar de manos aliadas le resulta reconfortante.
"Siempre y cuando los jodamos primero".
"Si te aplican la Wang, será en teatro, de forma horrible, a manos de los secuaces del Ojo Lacrimoso".
"¿Crees que me habría molestado en perseguirte por todo Portofiro si no pensara en usarte?".
"Supongo que no, solo... sé que tú no me mataste, pero pensé que...".