Rama
La noche púrpura llega como una mancha. A medida que la luna llena emprende su peregrinaje, las estrellas fijas se revelan una por una: Sirius, Canopus, Arcturus...
La luz es engañosa a esta latitud. Es más tarde de lo que parece.
Rama
Mira la luna.
En las culturas astrológicas premodernas, la luna se llamaba "El escudo del hombre", pues se creía que protegía a la humanidad contra la intervención maligna de las estrellas fijas.
Cuando la luna ahoga al sol, el eclipse puede llegar a alterar la trayectoria de los péndulos en la Tierra.
Rama
Mira las estrellas.
La tradición dicta que las estrellas brillan impacientes cuando la luna de verano está llena, pues su protección no les permite inmiscuirse en los asuntos humanos. Es una etapa de apertura y posibilidades, repleta de celebraciones, banquetes y festivales en agradecimiento.
En general, es un buen momento del año para estar en Portofiro.
Rama
Mira la ciudad.
Los teleféricos conectan a la clase media con sus departamentos en Lower Viudas o en Colina de Cerdos. Los pequeños cuadrados y óvalos de luz prometen un regreso seguro.
Mientras tanto, los gerentes de edificios, repartidores, y mujeres de la limpieza regresan a Quisach.
Puede que las clases convivan durante el día, pero al atardecer, se filtran automáticamente a donde pertenecen.
Pasando Colina de Cerdos, unas cuantas luces cobran vida.
Rama
El dulce aroma de la podredumbre de los desperdicios se eleva de entre docenas de basureros domésticos.
Respira profundo.
El aire placentero llena tus pulmones, y luego otra vez. ¿Qué haces aquí?
Convirtiendo mi vergüenza en éxito.
Parecería que solo estás parada.
La luz de la luna se apacigua y deja atrás su apariencia plana para revelar su forma: una masa gigante y redonda, de roca y metal, que levita peligrosamente cerca de la Tierra.
Rama
Piensa en cómo es la vida en las minas lunares de cadmio.
La última parada para los espías que ya no le sirven a la Ópera. Cientos de hombres y mujeres aglomerados, respirando oxígeno reciclado y viciado en los dormitorios.
Allá arriba, tu corazón late al doble de velocidad, pero a la mitad de intensidad.
Trabajan con máquinas peligrosas en condiciones laborales casi feudales, más allá de la autoridad legal de cualquier gobierno, quienes gozan del acceso a metales valiosos.
LEVÁNTENSE, DESGRACIADOS LUNARES. NO TIENEN NADA QUE PERDER, MÁS QUE SUS RACIONES LIOFILIZADAS Y EL AIRE RECICLADO EN LOS PULMONES.
Rama
Mira la luna otra vez.
Sobre su superficie iluminada, alcanzas a ver el desplazamiento de los satélites artificiales y los rasguños oscuros causados por las colonias mineras.
¡Sin mencionar las minas lunares de cadmio!
Asiéntele a la luna.
La luz de la luna delinea tu sombra sobre la azotea.
Rama
A la mierda con la luna, nunca hizo nada por mí.
¿Y tú que has hecho por la luna últimamente?
No pienso para nada en la luna.
Siendo justos, la luna tampoco piensa en ti.
Tócate la cara.
Tu propio tacto se siente frío.
Una prueba de las futuras atracciones.
¿Cuántas lunas como esta me quedan? (Continúas).
Una buena pregunta para cuando vuelvas a estar sola.
Escuchas el caminar sorprendentemente suave de Ignatz.
Rama
Admirando toda la escena.
¿No basta con una foto?
Solo estoy haciendo mi trabajo.
¿Este es tu trabajo?