Rama
Un camino empedrado bañado en la luz del amanecer. Vespar espera en la entrada del Espejo Turbio, su gorra inclinada por la caída del agua.
"Refuerzos sorpresa". Sonríe y toca la señal de CERRADO. "Bien. Ya llegó la escena del crimen".
"¿Qué tenemos?".
"Olvidaron servir antes de las nueve". Revisa su reloj. "Seis minutos más, y luego, sugiero que entremos a hacer preguntas".
"Siempre y cuando haya schnapps".
"Si insistes". Te sonríe de forma burlona. "Pero yo vine a trabajar. Anoche se puso feo un partido de ball. Incluso hubo un par de acuchillados".
El trabajo justifica la presencia, cualquier licor es mera coincidencia.
"Uno de los clientes frecuentes hablará". Asiente, apuntando a las puertas. "¿Tú qué haces despierta?".
Seis horas en el asiento trasero de un tuk-tuk, viendo gente saliendo y entrando de un burdel, con un vaso cubriendo tus cigarros para esconder la luz. El niño en la puerta sonríe a través de un labial algo corrido. Doce años. Quizá menos.
"También tuve una noche larga".
"Eso cierra el caso, te voy a encerrar... por tu propio bien".
Las puertas se abren. Vespar y tú entran con el mismo propósito.
Rama
Fin de esta rama
"Soy tu refuerzo, ¿no?".
"Siempre eres la indicada para el trabajo".
"Es muy temprano como para beber alcohol, ¿no?".
"Empecé desde anoche". Te sonríe de forma burlona. "Solo me queda un pendiente. Anoche se puso feo un partido de ball. Hubo un par de acuchillados".
No necesito esto. (Rechazas el recuerdo).
El reflejo de tu viejo amigo se disuelve en un charco cercano.