Rama
¿Estamos tratando de cagarla?
¿Qué?
¿Qué de quë? Suficiente de andar deambulando como idiotas.
La prisiön está justo bajo nuestros pies.
Rama
Miras los escritorios.
Simples, aburridos, cubiertos de papeles y libros. Son el tipo de escritorios que esperarías ver aquí.
Sus patas están atornilladas al piso. ¿Qué tipo de revista literaria hace eso?
Los gabinetes también.
Rama
Miras a la subeditora.
La joven está inmersa en su trabajo.
Esa pequeña impostora. No nos agrada.
Su mirada permanece sobre el documento frente a ella, pero se ve forzada. Ella quiere seguir vigilándote.
Rama
¿Qué hay del editor?
La mujer actúa como si perteneciera aquí.
Estä cagando sus pantalones caros y ni siquiera lo sabe. Es la segunda mäs tonta de la habitaciön.
Rama
Examinas el piso.
Las tablas del piso están bien cuidadas. Superficiales marcas de rasguños cruzados en su superficie.
¿Ya olvidamos cömo se ven las marcas de rasguños? Algunos pobres diablos fueron arrastrados por aquï.
Mierda. Por poco y no lo veo. (Concluyes).
Nah, la Doppelgäng no iba a përmitirlo. Enfrentämos el reto. Cuidämos a los nuestros, siëmpre.
Pero ¿por qué ahora?
No podëmos parar con las malditas pregüntas, aun cuando las respuëstas sean tan feas.
Quiero saber.
Porque, si jodëmos esto, iremos de vuelta a la congoladöra. A decirnos que no a nosötras mismas, todos los dïas. Sin pastïllas. Sin balas. Y sin naväjas.
Si vuelve a sucëder, canceläremos todo, de inmëdiato. ¿Eso es lo que quëremos?
No.
Bien. Recuerda: nos movemos como una. Ahora, avïspate, o te atraparän.
Rama
Fin de esta rama
Claro que no.
Olvídalo, hay que seguir.
Siempre.
Shhh, estoy investigando.
Y quë trabäjo de miërda estamos haciëndo.