Rama
Rama
Rama
Este tipo de trabajo no puede ser más que canciones que te cantas a ti misma entre las llamadas a escena.
Pero ten cuidado. Se te quedan grabadas en la cabeza.
Que hagan una fila. Escribo baladas sobre asesinatos mientras duermo.
La noche estaba despejada y la luna brillaba con un tono amarillento. Las hojas caían en cascada.
Rama
Fin de esta rama
No hay espacios suficientes.
Rama
No quiero matar a nadie, si puedo evitarlo.
No te preocupes, los expertos en filosofía han afirmado con seguridad que "la muerte no es el final". Una frase bonita para una canción, ¿no crees?
Hay trabajos que no se olvidan. Y personas también.
Por lo general, son los sucesos más sangrientos, provocados por las "fuerzas de la naturaleza", esos pararrayos humanos sobre los que se escriben canciones.
¿Qué tipo de canciones?
Réquiems folclóricos. La expresión popular de nuestra época.
El trauma transformado en belleza, soportable gracias al ritmo y la rima. Contenido. Lo que sea que te ayude a superar la próxima asignación.
Recuerdos proyectados sobre una sábana blanca, áspera al tacto y marcada por las quemaduras de cigarros.
Conviértete en una persona diferente en cada ocasión, así no podrán alcanzarte.
En teoría, sí. Deja que los fantasmas sigan rondando los refugios.
Y cierra bien las puertas al salir.
No es real. Por algo nos llaman actores internacionales.
Dos disparos en la nuca. Ahora están todos muertos.
Mira eso, escribiendo canciones. Eso alivia el dolor, ¿no?
La sangre es falsa, las muertes están preparadas y ensayadas...
Y los asesinos son todos héroes trágicos que recibieron su merecido.
¿Alguien escribirá canciones sobre mí?
Eso depende de cómo salgas. Y de con quién te vayas.
Y quién te corre.
No oigo nada de música.
Ahí está, justo más allá de los gritos, el humo de las armas y las últimas palabras murmuradas.