Rama
Rama
Las cajas de cartón abandonadas siguen en la esquina del pequeño apartamento.
Rama
Busca a Eszti.
Lo primero que te llama la atención es la gran cantidad de basura que hay: botellas de plástico vacías, almohadas sin funda, un par de botas de trabajo, bolsas de basura amontonadas en el fregadero.
Se mudaron antes del día de recolección de basura, con la esperanza de evitar otra multa que se sumara al contrato incumplido, al depósito perdido y a la renta del mes medio desperdiciada...
Pequeñas deudas, cada una ampliada y agravada por una pérdida mayor.
Esto es un caos. Quien vivía aquí se mudó corriendo, pero no fue la ordenada y meticulosa Eszti.
Rama
Revisa las cajas.
Revisas una vida guardada en cajas de cartón, las cosas que pensaron en llevarse y al final dejaron atrás.
Ropa vieja, suave al tacto por las lavadas y el detergente barato. Juguetes de plástico que perdieron su encanto.
Aquí vivían tres personas: dos adultos y un niño acercándose a la adolescencia.
Una mujer se asoma por la ventana abierta, temblando por el aire frío de la noche. Intenta no parpadear. Tuvieron que hacer las maletas tan rápido que esta es la primera oportunidad que tiene de intentar memorizar la vista que ha ignorado durante los últimos seis años.
Le da una fumada rápida y profunda al cigarrillo, con las brasas parpadeando en el extremo del filtro, y vuelve a entrar. No le importa que el apartamento huela a humo. Se habrán ido antes de que el casero se dé cuenta.
Rama
No hay trabajo en Portofiro. No hay dinero para pagar la renta del mes que viene. No hay futuro en este lugar.
Es hora de seguir adelante.
Cuando lo sabes, lo sabes.
Al final, el resultado fue el mismo: empacar precipitadamente, revolver rápidamente llaves y cerraduras en la oscuridad.
Rama
Podrían haberlo intentado con más ganas, en lugar de rendirse.
Los esfuerzos que hicieron por quedarse no dejaron tanta evidencia como su huida.
Redujeron sus pertenencias a lo que podían sacar a escondidas durante la noche.
¿Cómo eligieron qué llevarse?
Instinto visceral. Lo primero que les vino a la mente como lo más importante, y lo último que pensaron en llevarse al salir sigilosamente por la puerta.
Todo sucedió muy rápido cuando tomaron la decisión de irse. En ese momento, las prioridades parecían claras.
Faltan aproximadamente 25 artículos del recuento de las posesiones de la operaria CASCADA tras su extradición desde Portofiro en el 91. Debido a la imposibilidad de satisfacer las solicitudes de un inventario formal, el número exacto de pertenencias perdidas o abandonadas por CASCADA sigue siendo oficialmente desconocido.
Rama
En la noche...
A escondidas de su casero, evitando la escalera que cruje, las preguntas.
No veas las cajas. [Te vas].
Doblas las tapas de las cajas de cartón, cubriendo su contenido. Eso no evitará que entre el polvo, ni que la próxima persona que venga saquee el lugar, pero lo haces, de todos modos.
Rama
Fin de esta rama
Las cajas de mudanza amontonadas en un rincón del pequeño apartamento no están vacías, solo abandonadas.
En algún momento, alguien intentó pintar aquí —con rodillo y bandeja, hay una esponja cubierta con una costra de látex color marfil—, pero se rindió antes de abarcar la mitad de la pared.
Sabían que no iban a recuperar el depósito. ¿Para qué molestarse?