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Que seas el sudario que la ciudad necesita. Camina por sus calles apagando luces y esperanzas. Sé una "acólita de la penumbra" y difunde su…

Líneas 23
Inicio de la conversación

Rama

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Rama

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Rama

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Que seas el sudario que la ciudad necesita. Camina por sus calles apagando luces y esperanzas. Sé una "acólita de la penumbra" y difunde su palabra.
Arrodíllate ante el altar de las sombras.
La noche líquida te envuelve. Te desbordas.

Rama

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Fin de esta rama

No hay suficientes espacios

Rama

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No, gracias. Ya soy una adulta.
Y una cobarde. Así que selo.
¿Escuchaste eso? Es el sonido de una ciudad exclamando. La luz es un taladro terrible que presiona contra los nervios expuestos de las calles. Ruegan por el alivio de la noche.
¿Por qué nadie les ayuda?
La luz tiene demasiados aduladores. Lo que la ciudad necesita es una acólita de la penumbra. Antes, los practicantes de tu arte comprendían eso.
PoesíaCD 9
Escuchas algo agitarse... un millón de gabardinas sacudiéndose como alas de polillas.
Antes de la era de las agencias y los libros de registro, los primeros espías comulgaban con la oscuridad. Tus progenitores se arrodillaban ante la Hueste Sombría. Y la oscuridad les favorecía.
¿Tenían... poderes sombríos?
Es lo que sugieren las historias. Fantasmagorización molecular, eclipses localizados, tentáculos sombríos... Los agentes de antaño vestían la noche como una segunda piel.
Materia grisCD 10
Las sombras no son sustancia. Y los túneles subatómicos son eventos cuánticos, no una elección estilística.
A tu alrededor, la oscuridad cede. Se acabaron las viejas costumbres, fueron calcinadas por los identificadores satelitales y las linternas de alta luminosidad. Por eso la Hueste te llama.
¿Qué es lo que la penumbra demanda de mí?
¿Para qué? ¿Vestirme de cuero y esas cosas?
Idealmente. El látex también funciona. Pero el llamado es más profundo y oscuro que eso...
Qué ridículo. No me van esas cosas de Hombre Ombre.
Ecos de los oscuros orígenes de tu arte. Niega su verdad bajo tu propio riesgo.
Juego de sombrasCD 10
La escenotecnia elevada por la mística se vuelve un mito. Hay un gran poder en ello.
Yo no escucho ninguna exclamación, o ruego.
Quizá no. La gente como tú, la que sigue el mismo arte, perdió el camino. Pero quizá puedas volverlo a encontrar.
Que seas el sudario que la ciudad necesita. Camina por sus calles apagando luces y esperanzas. Sé una "acólita de la penumbra" y difunde su… - ZERO PARADES