Rama
Rama
Los jabalíes siguen gruñendo alegremente entre los desechos urbanos.
Rama
Rama
¿Son peligrosos?
Sí.
Rama
Busca un jabalí adulto.
Examinas con la mirada de izquierda a derecha, buscando en los contornos enmarañados del callejón algún indicio de la furia maternal. No hay ninguno.
Muy mal. Qué miedo.
Rama
Esparce un poco de comida para jabalíes.
Se oyen gruñidos procedentes del círculo de jabalíes. Las colitas se mueven.
REPUGNANTE.
Rama
"Ps-ps-ps-ps, vengan, pequeños jabalíes".
No muestran ningún interés.
Rama
"La ciudad debería deshacerse de ti para preservar la pureza de su esencia, ¿sabes?".
Uno de los jabatos te mira con los ojos llorosos y saltones.
Como en todos los mamíferos, el tamaño de los ojos es desproporcionado respecto al cráneo que los alberga, creando esa adorable expresión suplicante.
Divertidos y nutritivos.
Rama
Lánzales la pelota a las crías.
Este día puede pasar a la historia como el primer ataque de la gran guerra entre los jabalíes y los humanos.
¡Solo quería jugar con la pelota!
Ellos no saben jugar.
Rama
Bien. Tráela.
Sientes un leve cosquilleo en los pies. En algún lugar, los bebés están chismeando.
¿La pelota de ball está embrujada?
Siempre existe la posibilidad de que cualquier cosa sea cierta.
Averigua, experimenta.
Aúlla con ellos otra vez.
Echas la cabeza hacia atrás y gruñes. Tus hermanos se te unen, y una vez más llenan la ciudad con sus voces graves y retumbantes.
Rama
"¡Familia salvaje! ¡Ignoren esta forma humana, soy una de ustedes!".
Una de las crías levanta la vista con interés.
"Sí, hermana, ¡mírame!".
Sus fosas nasales se contraen con la brisa, captando tu aroma. Baja la mirada, juzgándote mal.
Rama
Dale tu mejor gruñido.
Te llevas la lengua al paladar y gruñes. Gruñes largo y profundo, hasta alcanzar un crescendo de primitivismo salvaje que nadie puede negar.
Las crías levantan el hocico y se te unen, llamando a la ciudad. Eso es, lo estás haciendo, este es el gruñido del jabalí.
Sí, amigos. ¡Mi pandilla de jabalíes!
Rama
Vete. [Te vas].
Rama
Las crías mastican alegremente mientras te vas.
Rama
Fin de esta rama
Rama
Te desvías del callejón vacío.
Rama
El coro de jabalíes gruñe triunfalmente por tu partida.
Dejas a los jabalíes tranquilos.
Las crías husmean entre la basura de la ciudad, con las rayas en su pelaje aún intactas. Parecen barquillos de chocolate.
CONTEMPLA EL RESULTADO DEL COLAPSO ADMINISTRATIVO URBANO.
¿Debería informar a las autoridades?
Si encuentras alguna. Después de todo, es una pandilla callejera, incluso se visten igual.
Nö somos unas malditas soplönas.
Pero donde hay crías de jabalí, hay jabalíes. Un adulto puede llegar a pesar hasta 225 kilos y ser un animal despiadado y áspero. Con colmillos.
Voy a reclutarlos. Los fascistas ni se lo imaginan.
No trajiste ninguna propaganda ni ningún manifiesto.
¿Cómo encuentran suficiente comida en el centro de la ciudad?
Subestimas el valor nutricional de un callejón muy transitado. Además, con esas narices tan adorables, siempre habrá ciudadanos amables que les den algo de comida.