Rama
Rama
Rama
Tu pasado mirceano te convierte en una candidata natural para obras en teatro por todo el Mundo Desarrollado.
Dos años de capacitación y acondicionamiento, y para el año 86, ya estabas interviniendo los teléfonos de economistas de medio calibre y "cloroformando" a los perros guardianes junto a un operario joven y brillante de la Oficina de Remembranzadores.
En el 89, tuviste tu gran oportunidad.
Tu controladora te ordena armar una nueva red en Portofiro.
Sabían que yo tenía algo de especial.
Algo más o menos especial, diría yo. Pero, igual, desechable. La operaria ideal.
Rama
Fin de esta rama
No hay espacios suficientes.
Rama
Fue el error más grave de mi vida.
Se sintió tan bien, que lo hiciste dos veces.
La bala de 10 mm en tu pecho hace que se sobresalte el detector de metal en la oficina de asignación de tareas... toma este como el objetivo correlativo que hace que lo siguiente se sienta predeterminado.
Lo que significa que nunca tuve la menor oportunidad.
¿En verdad te resulta tan difícil imaginar que tuvieran todo perfectamente calculado desde hace eones?
La bala, el agente monoteísta que la disparó, todas esas personas coludidas en la trama.
Te jala a un lado un oficial bastante corpulento que muestra una sonrisa desconcertante. Te guía, primero, hacia una cabina pequeña y luego, a una cámara separada en la parte posterior.
Esta cámara está demasiado iluminada, la luz resulta opresiva. Sobre el escritorio, una tetera eléctrica y dos monitores de TV pequeños, uno sobre el otro. El cazatalentos obeso al otro lado del escritorio sirve una taza de té helado y te la ofrece.
Apestaba a cigarros viejos.
El sabor fuerte y peculiar de Suprema 100s, es la primera vez que percibes ese aroma.
LA ELECCIÓN DEL PUEBLO, AUMENTADA CON ADITIVOS POTENCIADORES DE RENDIMIENTO HASTA AHORA DESCONOCIDOS POR LA CIENCIA CAPITALISTA.
No me gustaron nada sus preguntas.
¿Te gusta viajar? ¿Se te dan los idiomas? ¿Puedes memorizar una serie arbitraria de cifras y realizar cálculos matemáticos complejos con ellas en tu cabeza? ¿La gente confía en ti de forma implícita?
Su mirada era intensa.
Su cara, rechoncha, como de omnívoro.
Lo que en verdad le interesa no es tanto escuchar tus respuestas, sino cómo respondes a las preguntas.
Sí, no, sí, sí.
De inmediato supe que algo se estaba cocinando.
Sé cómo hacer una entrada dramática.